Entrevista a Albert Cabestany

Seis meses después de poner fin a 22 años entre los mejores pilotos del Campeonato del Mundo de Trial, Albert Cabestany volvió a calzarse las botas y el casco para ganar la tercera edición del certamen mundial de la especialidad para motos eléctricas.

 “La gran suerte que tiene el piloto de trial es su día a día”

Albert Cabestany, Campeón del Mundo de Trial Indoor en 2002 y ganador de la Copa del Mundo de Trial-E 2019

A caballo entre su Tarragona natal y las instalaciones de Pracmotor Castellolí, en tierras barcelonesas, se encuentra en la actualidad uno de los pilotos patrios más queridos por los aficionados: Albert Cabestany.

Con ‘mecha’ para seguir todavía en TrialGP si le llegara una buena propuesta, el primer piloto en arrebatar a Dougie Lampkin un título mundial allá por 2002 nos revela, entre muchas otras confesiones mientras repasamos su exitosa y dilatada carrera, que lo que más se echa de menos es el día a día del piloto de trial de élite.

– ¿Cómo llevas el ser el ganador de la Copa del Mundo de Trial-E 2019?

– La verdad que bien. Era uno de los objetivos que nos habíamos marcado en mi vuelta al Mundial. Pero no ha sido fácil. Me hacía gracia ver cómo en las redes sociales, antes de disputarse el certamen, la gente ya daba por hecho de que lo iba a ganar, y encima de manera fácil. Pero yo no lo tenía tan claro. Estamos en un momento en el que las motos eléctricas no sabes cómo estarán, cómo llegarán el día de la carrera. No son como las convencionales de gasolina que ya están muy maduras. Y además, el nivel de los pilotos, especialmente el de Kenichi Kuroyama, es alto. Mínimo habíamos tres o cuatro pilotos con opciones de acabar las carreras a cero.

– ¿Cómo te convencieron en GasGas para que te subieras a la TXE?

– Fue fácil. Yo siempre he sido un chico muy ‘tecnológico’; al que siempre le ha gustado la tecnología. Y desde que salieron a la luz las primeras unidades eléctricas siempre las he seguido con mucho interés. Por eso, cuando me propusieron trabajar con ellos dije rápido que sí. Me encantaba la posibilidad de vivir esa experiencia. En definitiva, de vivir de cerca la experiencia eléctrica y de ver un poco este anticipo de lo que será el futuro.

– Dos carreras y dos victorias; la primera de ellas sin poner ningún pie. Adaptación sencilla y rápida, ¿no?

– A priori, los que estábamos allí éramos pilotos de mucho nivel para el tipo de zonas marcadas. Por eso, sobre el papel, todos podíamos hacer cero en cualquier zona. Desde que colgué las botas de TrialGP, desde principios de año, he tenido varios modelos con los que he estado jugando: una GasGas, una TRRS, una Beta… por lo que la moto de la firma de Salt no me era desconocida; aunque sí su parte eléctrica. Tenía algo de rodaje. Y esto, quieras o no, te ayuda. Cierto es que fue todo muy ‘express’, pero era un proceso bastante sencillo y natural.

– Has pilotado motos de 2T, 4T y también eléctricas. ¿Ventajas e inconvenientes como usuario de cada una de ellas?

– Las motos más sencillas de llevar son las 2T. No tienen tanto par motor si las comparamos con las 4T o eléctricas y ello hace que sean más dóciles y fáciles de pilotar sobre el papel. Las 4T son todo un gustazo si sabes llevar todo ese par. En mi caso, me divertí mucho con la Sherco 4T. Solo nos faltó dar un pasito adelante con el tema de la inyección. Pero la moto la disfruté muchísimo. Y las eléctricas… yo diría que son un entremedio, aunque aún están por explotar. Apenas hemos dado los primeros pasos con ellas, pero ya dejan entrever cosas. Tienen un grandísimo par, una finura… y suben de vueltas rápidamente como las 2T e incluso más, ya que son totalmente configurables. Ahí radica su principal virtud; en que son muy configurables. A nivel de software y de desarrollo, si pasas muchas horas encima de ella, yo creo que le puedes sacar un fruto increíble.

– ¿Cuál te gusta más?

– Mira. Las marcas de motos convencionales de gasolina están en un momento ‘conservador’. Sobre lo que hay, has de afinar. La base es la que es y poco hay que añadir. Pero las eléctricas son un mundo nuevo en el que todo está por explorar, y ahí está lo divertido. A día de hoy, como aficionado, me quedo con las 2T. Las eléctricas están en un momento divertido, pero todavía les falta un poco de desarrollo. Y en cuanto a las 4T, por desgracia, estamos supeditados a la 4RT de Montesa. No está la Sherco 4T y la Beta 4T es una anécdota en competición. Es una buena moto la Montesa hasta un cierto nivel, pero cuando yo la he cogido la he notado un poco limitada. Por eso, yo creo que la mejor opción para explotar al máximo nuestro deporte son a día de hoy las 2T.

– Por qué no te hemos visto en el Campeonato de España de E-Trial?

– Empezamos a tener contacto con GasGas por su modelo eléctrico a finales de 2018, pero no nos pusimos de acuerdo hasta dos semanas antes de que arrancara la Copa del Mundo de Trial-E 2019. Todo fue muy ‘pim pam’. Pero nunca se contempló ir más allá de ahí. Si que hablamos, y aún lo estamos haciendo, de hacer más cosas con la TXE. Pero de momento no hay nada más firmado.

– ¿Te veremos en 2020 sobre ella?

– El año que viene me podrías ver con ella en el Mundial… o con TRRS o Sherco haciendo otra… A día de hoy no tengo nada. En GasGas están muy contentos de cómo ha ido todo y están deseosos por seguir trabajando juntos. Pero tengo abiertas otras posibilidades que quiero valorar. Busco disfrutar después de tantos años.

– A todo esto, ¿ya has asimilado tu adiós a la competición de élite?

– Cuesta de asimilar, porque como ha sido un adiós más por valorarme a mi mismo que por nivel… A veces se hace raro. Desde casa, en la distancia, ves videos, miras clasificaciones y piensas que todavía podrías estar ahí, y da un pelín de rabia pensar que todavía podría estar batallando con los mejores. Pero bueno, tomé esa decisión. En parte estoy contento, porque llevaba años meditándolo y sabía que tenía que llegar tarde o temprano. Pero quería dejar el trial profesional con un buen sabor de boca. Y así fue.

– ¿Por qué no ha estado Albert Cabestany en el Mundial de TrialGP este 2019?

– Porque quería hacerlo bien. 2017 con la Sherco fue un año complicado y eso que estuve con ellos más de una década y creo que he tenido una trayectoria fantástica, con muy buenos recuerdos. Pero me quedó un sabor un tanto agridulce de ese último año. No pude hacerlo bien en el primer año de ese modelo. No pude expresarme bien encima de ella. Y ya no solo por los resultados, sino por cómo piloté a lo largo de ese 2017. Al año siguiente tuve la suerte de encontrar ‘un apaño’ para seguir una temporada más en el Mundial, para intentar divertirme de nuevo en moto y recuperar sensaciones con la Beta. Ambas partes pusimos mucho empeño en lograrlo, pero ellos ya sabían que con las condiciones en las que firmé solo era para aquel año. Para demostrarles que tenían una buena moto y que yo todavía tenía buenas sensaciones. Y así fue. Acabó 2018 y querían que continuara, pero las condiciones ofrecidas no mejoraban, incluso iban a peor.

– … Pues es una pena.

– Mi intención era hacer este 2019 igual o mejor que el 2018. Y yo creo que apostando un poco más lo habríamos conseguido. Pero decidieron cambiar de estrategia. Más pilotos. Diversificar. Nada reprochable. Mantengo todavía una muy buena relación con ellos. Simplemente adoptaron un nuevo camino.

– Adam Raga en su día dijo que su temporada costaba más de 100.000 euros. ¿La tuya también?

– La verdad es que es muy parecida. En 2018 tuvimos con Beta bastante menos presupuesto que el que me comentas. Pero conseguimos hacer el Mundial y el CET con mucho sacrificio y sin entrenar como había hecho en campañas anteriores. Cuando el presupuesto es limitado no puedes desplazarte cada día ni entrenar en sitios distintos. Fue el primer año desde que debuté en el Mundial hace ahora más de 20 años en el que el 95 % de los entrenamientos, sino más, los hice en Tarragona. Un sitio en el que tengo lugares para prepararme, pero son limitados. Y pese a todo eso acabé quinto en TrialGP y con muy buenas sensaciones. El Trial es el deporte de motor más económico, cierto, pero si quieres hacerlo bien… hacen falta recursos, como en todo.

– ¿Te plantearon la opción de disputar sólo el CET este 2019?

– Antonio Trueba me planteó esa posibilidad. Pero competir en el CET de TR1 te exige a día de hoy más que hacerlo en el Mundial de TrialGP. Por el tipo de reglamento, por el tipo de marcajes… te exige un día a día de mayor trabajo. Por eso no era factible. De aceptar ya hubiera hecho también el Mundial. El día a día con el presupuesto que manejábamos me resultaba imposible. Me obligaba a entrenar solo, sin mochileros y con todo el riesgo que ello comporta. Se hacía bien o no se hacía. Y por eso decidí parar.

– ¿Es el final que esperabas?

– Yo creo que es incluso mejor. Porque al final he alargado mi carrera deportiva más de lo que esperaba. Si que es verdad que quizás podría haber sido más larga porque el nivel creo que aún lo tengo. Pero creo que he practicado un buen trial hasta el último momento. He disfrutado y he hecho disfrutar a mucha gente. Eso es lo que me llega. Y estar todavía en el podio en mi último Mundial eso demuestra que es un buen adiós.

– A todo esto, ¿cómo te encuentras de la operación en tu codo derecho a la que te sometiste nada más terminar el Campeonato de España 2018?

– Pues casi casi recuperado, la verdad. Se me está alargando más de lo que esperaba. Pero el Doctor Xavier Mir –NdR: Especialista de Traumatología del Servicio Médico Quirónsalud de MotoGP y Director de la Unidad de Mano y Codo del ICATME del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona– hizo un fantástico trabajo. Adama Raga pasó por lo mismo, pero en ambos brazos. Y me comentó en su día que con uno le fue muy bien, muy rápido, y que con el otro le costó un ‘pelín’ más estar al 100%. Y yo creo que a mi me está pasando lo que a él en ese segundo brazo. Además, dejas de competir, te relajas un poco más, ya no trabajas el físico como cuando estás compitiendo… Todo ello suma y quizás por ello se me está alargando. Pero puedo hacer vida normal y puedo coger la moto sin problemas.

– ¿Desde cuándo arrastrabas molestias?

– Empecé en Andorra. En mi momento más dulce. Acababa de ser segundo, a punto de ganar la carrera y viajábamos a Portugal. Terminé cuarto, pero muy cerca del podio; en una prueba muy complicada, de muchos puntos. Pero allí ya estaba tocado. Y a partir de esa ronda fue un ‘via crucis’; una campaña complicada. Pero pese a eso… racioné un poco más los entrenamientos y vigilé un poco más lo que hacia. Y creo que lo recondujimos bien. A pesar de no estar al 100% hice buenos resultados y fui bastante cómodo en moto. Pero fue una lástima.

– ¿Cómo te condicionaba a la hora de pilotar?

– Es una lesión rara. Solo te afecta en determinados momentos y en según que gesto en concreto. Sientes como un pinchazo e instintivamente dejas de hacer fuerza. Era una lesión un poco ‘cabrona’, si se me permite. Cuando tienes una molestia constante te adaptas y aprendes a sobrellevarla, pero cuando está y ahora no y luego vuelve a aparecer… Te entran dudas. Para las carreras me tomaba un Voltarén y hacia trabajo de fisio en casa gracias a mi pareja, Laura, que es fisioterapeuta. Llegaba con los deberes bien hechos en ese sentido y me cuidaba tanto como podía. No es una lesión grave, pero sí muy incómoda.

– Entonces hubieras estado al 100% para tomar parte en alguna prueba del Mundial X-Trial?

– Sin duda. No hubiese sido ningún problema. Yo creo que el Mundial X-Trial tiene otros problemas. (Sonríe).

– La organización del mismo hizo público qué cinco pilotos iban a estar como fijos este 2019. ¿Qué te pareció tu no inclusión nuevamente, así como los criterios esgrimidos para elegir a los cinco nombres que presentaron?

– Son buenos criterios si la competición no se llama Campeonato del Mundo. Si se llama así, yo creo que tienen que estar en él los mejores pilotos del mundo sean de donde sean. Es lo que se busca, en teoría, coronar al mejor de todos. Y si hay un límite de participación, que no hay inscripción libre, pues tienes que elegir a los mejores. Si a partir de aquí inventas cosas para que tomen parte gente de otros países o para que entren pilotos más jóvenes o para pagar menos a los participantes… Cuando miro MotoGP o Roland Garros yo quiero ver calidad y nivel, no nacionalidades. Como espectador busco disfrutar al máximo. La organización del Mundial X-Trial prioriza otra cosa y la federación, la FIM, se lo ha permitido, porque entiendo que es una cosa de dos. Pero para mi es un sin sentido si a la competición la llamas Campeonato del Mundo.

– ¿Es cierto que no te llaman porque hay muchos españoles con opciones de participar o hay algo más allá que se nos escapa?

– Porque era español, porque era mayor y querían priorizar a pilotos más jóvenes, porque querían pagar menos a los participantes… Durante muchos años, los indoors han sido una fuente de ingresos importante para los pilotos top, porque las marcas pagan pero era en esas pruebas donde te sacabas el sobresueldo. Son carreras con sus riesgos, ya hemos visto las caídas y lesiones sufridas por algunos pilotos en ellas este mismo 2019, y creo que los pilotos jóvenes aceptaron porque no supieron ver más allá de su oportunidad. Podrían haber decidido esperar a estar más preparados. Pero cada cual es libre de tomar sus propias decisiones. Todo esto unido a que soy un piloto al que le gusta hablar claro, que no se calla, pues…

– Si tienes alguna espinita clavada en el Mundial Indoor, campeonato que por cierto lograste en 2002, es no haber podido ganar nunca el Trial Indoor SoloMoto, la prueba decana de la especialidad y ‘la de casa’?

– Sabe mal, sin duda. Pero de Barcelona me llevo muy buenos recuerdos; grandes momentos y muy buenas carreras. Sí que era un trial que no por estilo, pero sí por las motos que he pilotado cuando he estado allí, no estaba hecho para mi. Era una cita llevada muy al límite en cuanto a escalones, no así técnicamente. Y primero con la Beta y después con la Sherco… el embrague era nuestro talón de Aquiles para afrontar los escalones. Sufríamos más que en otros indoors más técnicos. Solo hay que mirar dónde he ganado más: en carreras bajo techo. Y cuando la carrera al aire libre era muy técnica, de habilidad, de pericia, de ir bien sobre la moto, allí también brillaba. Los números hablaban mucho mejor de mi.

– Este 2019 hubiese sido tu temporada 23. ¿Te da vértigo echar la vista atrás?

– Es la forma en la que todo lo que has hecho te sorprende, porque estás tan ensimismado en tu día a día que no piensas en ello. Disfrutaba, y disfruto, tanto entrenando con la moto que las cosas pasan rápido. Lo he hablado con mis mochileros, con mi padre, con Lluís Gallach, con Joan Pons… La gran suerte que tiene el piloto de trial es su día a día. Te lo pasas bien entrenando. Disfrutas de lo que haces. Es un mundo apasionante. Y las carreras son el ‘peaje’ que has de pagar para seguir haciéndolo porque psicológicamente te exigen mucho. Hay dos cosas que hacen sentirte mayor: cómo crecen tus hijos y los números y estadísticas. Pero tengo la suerte de que me siento muy bien físicamente y de espíritu. Es más, incluso me tengo que frenar, que me digo a mi mismo: “Calma, Albert. ¡Qué vas a hacer 40!”. Más que vértigo, siento orgullo por todo lo hecho.

– ¿Cómo te gustaría que te recordarán los libros de historia de nuestro deporte?

– Siempre he intentado hacer las cosas bien sobre la moto y siempre de la manera más elegante; más fina y técnicamente posible. No luchando contra ella, sino yendo de la mano de ella. Me gustaría que me recordaran como uno de los pilotos más honestos y sinceros de la competición; sin hacer trampas y siempre con la conciencia muy tranquila.

– A lo largo de estas dos décadas te has medido a los que para muchos han sido, y son, los mejores pilotos de la historia de nuestro deporte. ¿Con quién te has divertido más en las zonas?

– Al final no te diviertes con nadie. El trial es un deporte individual. Tú contra las zonas, un recorrido y un tiempo límite, y en función de tus puntos y penalizaciones pues estás en un sitio u otro de una clasificación compartida. Sí que compartes muchas cosas, pero divertirte como tal… Con Toni (Bou) me lo he pasado particularmente bien. Viví mis buenos años en Beta coincidiendo con sus inicios y desde ese momento siempre hemos mantenido una muy buena y especial relación. Con él sí que mantengo una relación más cercana que con otros pilotos. En los días previos a las carreras, mirando las zonas e incluso durante la misma te ríes para quitarte tensión… en este sentido el trial es un deporte muy sano.

… pues en las zonas a veces se os ve muy distendidos, de ahí la pregunta.

– Lo que se ve es a veces un poco lo que quieres dejar ver a tus rivales; lo que buscas que vean. Divertirme en carrera, no. Pero entrenando y fuera de ellas con Toni me lo he pasado genial. Ya lo conocéis. Es un chaval increíble y disfruta mucho con lo que hace. A día de hoy, todavía seguimos en contacto.

– ¿Quién ha sido tu mayor rival: Dougie Lampkin, Adam Raga o Toni Bou?

– Pues… yo casi te diría que Raga. (Risas). Si que es verdad que a Dougie le conseguí ganar un Mundial Indoor, pero no uno de estos de los de ahora, sino de los de antes, con muchas carreras, difíciles y con muchas zonas. Y además rompiendo así su hegemonía de tantas temporadas dominando con mano de hierro tanto el Indoor como el Outdoor. Fue una batalla sensacional y la recuerdo con cariño. Pero en los años siguientes, primero con Adam y después con Toni, me las vi y deseé sobre todo en el Mundial Indoor. Los tres han sido mis grandes rivales en el Indoor, sin duda. Y en el Mundial al aire libre… Jeroni Fajardo y Takahisa Fujinami siempre nos las teníamos. Estábamos ahí peleando por el podio justo tras Toni y Adam.

– Durante muchos años, Toni Bou, Adam Raga, Jeroni Fajardo y tú mismo formasteis el equipo más poderoso del TdN. ¿Cómo manteníais la motivación para no caer en el exceso de confianza y dejaros ir?

– ¡¡Era facilísimo!! Como explicaba antes, la motivación del trialero es el día a día; entrenando. Y como no es un deporte de tirarte a una piscina y nadar o entrar en una pista y dar vueltas corriendo… Las motivaciones son constantes. Tu ves una piedra mientras viajas y ya estás pensando en cómo la subirías. Quieres mejorar siempre: tu preparación, tu moto, tu técnica… El día a día, el trabajo y, sobre todo, la rivalidad que teníamos en las carreras del Mundial de TrialGP hace que llegues al TdN super preparado. Y si encima tienes la suerte de tener los pilotos que coincidimos, los cuatro o cinco primeros clasificados del Mundial… Por pura estadística tienes que acabar ganando.

– ¿Es verdad que entre vosotros os ‘puteabais’ en las zonas?

– (Sonríe). Había fases durante la carrera. Empezábamos siempre con dudas, ya que las zonas no siempre son tan difíciles y exigentes como nos gustaba y así igualaban a los participantes. Como he comentado en relación a Trial-E, participaban varios pilotos de varios países capaces de acabar a cero. Por eso los inicios eran cautelosos y tensos. Pero si se ponía a llover o se complicaban las zonas y tu estabas al frente con solo diez penalizaciones y el segundo clasificado llevaba ya 60… no te ‘puteabas’, pero sí que es verdad que te relajabas y disfrutabas algo más de la carrera. Algo que en otras pruebas no puedes hacer, ya que casi siempre no se deciden hasta la última zona, hasta el último obstáculo. En el TdN, en cambio, por equipo, por nivel y por el listón de las zonas si lográbamos una ventaja importante te acabas relajando y disfrutando.

– En tu adiós no te olvidaste de tu familia, ¿cómo de importante ha sido en tu larga carrera?

– Es básica en la mía y en la de todos. Empezando por mi abuela, que nos dejó hace ahora seis años. Siempre me decía: “Las copas, son mías”. Ya me lo dejaba claro y era a la primera que llamaba cuando acababa las carreras. También mi padre. Ambos me han apoyado desde el minuto cero y sin ellos nada de lo logrado hubiese sido posible. Cualquiera que tenga hijos sabe de los sacrificios que ha de hacer por ellos. En otros deportes, como el fútbol y que es un deporte en equipo, quizás los otros padres pueden llevar a tus hijos a los partidos, pero en el trial, que es un deporte individual, que tienes que viajar con una moto a cuestas. Es duro. Personalmente, he tenido la suerte de que mis hijas me han visto competir y esforzarme al máximo. Y creo que ha sido una buena forma de mostrarles valores y esa cultura del esfuerzo, de que las cosas cuestan si quieres conseguir hacer realidad tu sueño. Además, siempre he estado muy arropado por el resto de familiares: primos, tíos… En ese aspecto, he sido una persona muy afortunada.

– Campeón del Mundo Indoor, de España y de Alemania también en pista cubierta… ¿Eran las zonas artificiales tu hábitat ideal?

– Siempre me he visto como un piloto muy técnico y con el tiempo incluso he mejorado y creo que he sabido incluso hacerlo mejor. Pero tenía tendencia a confiar poco en la moto. Quería tenerlo todo siempre bajo control, sin nada al azar. Quería saber en cada momento qué iba a suceder. Y creo que los indoors eran los sitios donde era más fácil de controlarlo todo: las zonas eran regulares y todo era más constante; aunque sí que es verdad que la dificultad se llevaba mucho más al límite que en las pruebas outdoor. Pero el hecho de que las zonas fuesen iguales para todos, de que no hubiera degradación de los obstáculos, que el factor equipo, y me refiero a número de personas de una misma marca, no fueran condicionantes… Había un mismo juez para todos y para todas las zonas… Al estar todo más controlado, ello me permitía sacar a relucir todo lo que sabía, y creo que con el tiempo incluso he podido trasladar esas sensaciones al outdoor para acabar disfrutándolo incluso más: algo que cuando empecé mi carrera no era así.

– Hasta 26 victorias mundialistas y más de 150 podios; entre indoor y outdoor. ¿Satisfecho?

– Sí. Son números para estar muy satisfecho. El problema es cuando comparas con según quién. Si los pongo en relación a Toni (Bou)… sus números son de otra ¡¡galaxia!! Pero para mi… si pienso en ese chico de 7 años que estaba una noche en el supermercado de su padre cuando cerraba su negocio y le decía: “Papá, de mayor seré grande haciendo trial”… Chorradas de niño, pero que si miro todo lo logrado y los números… creo que es para estar muy orgulloso y satisfecho.

– ¿Qué momento recuerdas con mayor ilusión?…

– Sin duda, mi título de Campeón del Mundo de Trial Indoor en 2002. Es algo con lo que sueñas, que parece una utopía, pero que cuando lo consigues… la sensación de ese instante es increíble. Como viví los días previos, durante la carrera… y por supuesto el día de después y los siguientes. Asimismo, recuerdo muy buenas etapas incluso sin haber logrado ningún título o victoria importante. Por ejemplo, he disfrutado mucho de mi etapa en Sherco. El ambiente. La familia que formamos con mi padre, con Lluís (Gallach), con ‘Patxi’ (Josep Rovira Paxau), con David (Sarrias), con Pere (Vilageliu)… disfruté también muchísimo.

– … no sé por qué pensaba que me ibas a hablar de algún recuerdo de tu etapa inicial en el biketrial?

– Sabes que pasa, que mis momentos practicando trial con la bicicleta… Yo siempre recomiendo empezar a hacer trial en bici. Por varios motivos. Aprendes a mirar mejor las zonas, un niño pequeño puede llegar del colegio y coger la bici y no pasa nada, con la moto siempre necesitas la supervisión de un adulto… Yo la etapa de la bici la viví así. Llegaba del colegio y me pasaba horas y horas sobre ella; la disfruté muchísimo. Me hacía mis películas. Me marcaba una zona que pudiese hacer y emulaba a los pilotos del momento: ahora soy Jordi (Tarrés), ahora Tommy (Ahvala), ahora Donato (Miglio), ahora Diego (Bosis)… Organizaba triales y ganaba ese día quien yo quería. Luego llegaba casa y miraba VHS de carreras. Lo que hacía en bicicleta era un reflejo de lo que me gustaba de la moto de trial. La disfrutaba, pero siempre con la mente puesto en el trial en moto.

– Por cierto, de haber seguido en Beta, este 2019 hubiese sido el segundo año de tu tercera etapa en la firma italiana tras 1997-1998 y 2000-2004. ¿Qué valoración haces de tu regreso a Beta tras más de una década en Sherco?

– Las sensaciones fueron inmejorables. Me encontré muy a gusto. Además, la anterior etapa con Beta no me acabó de dejar un buen sabor de boca. No tuve buenas sensaciones con la moto. Pero esta vez, me gustó todo mucho y la misma gente de siempre. Tras tantos años fuera me acogieron con muchas ganas e ilusión. Y entiendo que ello no ha de ser fácil cuando acoges a un piloto de 38 años. La moto había mejorado una barbaridad a pesar de tener la misma base que la que llevé en su día. Volví a contar con mi mecánico de entonces Luca Paoletti. Donato Miglio estuvo muy implicado conmigo y más relajado que antaño… La verdad es que el regreso a Beta lo disfruté muchísimo.

– A pesar de tu problema con el codo, en el Mundial TrialGP de 2018 acabaste en el quinto lugar habiendo sumado un segundo puesto en Andorra y dos cuartos en Portugal e Italia. ¿Satisfecho?

– Sí. Hubo un momento antes del verano en el que realizamos unos tests y en los que creo que nos perdimos un poquito; justo antes de Francia y Bélgica. Allí creo que cometimos un error porque veníamos de hacerlo muy bien en Andorra y Portugal. Incluso les comenté que quizás no era el mejor momento para hacer pruebas en la moto, pero entiendo que al hacer un trial en altura quisieron aprovechar la coyuntura. En ese momento de la temporada se nos escapó alguna cosilla, pero rectificamos a tiempo y la recta final de la misma, pasado agosto, recuperamos las sensaciones de Andorra y Portugal. En general, el año, y por sensaciones, fue bueno.

– A diferencia de años anteriores, tu ‘pupilo’ Toni Bou tuvo como principales rivales por el título indoor y outdoor a Jeroni Fajardo y Jaime Busto; aunque en este último campeonato al final Adam Raga relegara al piloto de Vertigo al cuarto lugar. ¿Crees que ambos os han dado el relevo a pilotos más ‘veteranos’ como lo sois Adam Raga, Takahisa Fujinami o tú?

– Jeroni (Fajardo) ya lleva muchos años habiendo dado ese paso adelante para darnos el relevo. El indoor siempre le ha costado un pelín más, por su forma pilotar. Pero no contar con él como una realidad desde hace ya unas temporadas sería un error. Jaime (Busto)… desde el momento en el que logras un podio en TrialGP ya estás más que preparado. Tú puedes hacer un podio un día, como le pasó a Miquel Gelabert en 2018, o puedes acabar la temporada tercero. En el primer caso puedes pensar que es flor de un día, pero en el segundo… Solo por eso Jaime se merece todo el crédito del mundo y podemos decir que es un piloto que ya está allí, que no es un futuro valor. Obviamente puede hacerlo mejor y trabajar para acercarse más a Toni (Bou), pero es, sin duda, una realidad.

– Has comentado el podio de tu ex compañero en Sherco, Gelabert, ¿le ves cerca o lejos de los mejores de la clase reina?

– Sinceramente, no. Hacen falta muchas cosas para estar allí con asiduidad y a ‘Miki’ creo que todavía le restan algunos ‘detallitos’. Yo pensaba que este 2019 y tras su 2018, con Lluís (Gallach) a su lado, que daría ese paso adelante, pero le está costando. Las cosas no son fáciles y el nivel de los de delante es altísimo. Son muchos pequeños detalles que acaban sumando y que yo creo que le faltan. Lo que le veo a él y a algún otro piloto joven es que quizás no planteen bien los entrenamientos y que por ello en las carreras no son tan efectivos.

– ¿Qué error es el que crees que comenten los pilotos jóvenes?

– Lo que veo por tendencia es que en los entrenamientos la gente va muy al límite y no se trata de eso. Cuando entrenas preparando la siguiente carrera buscas confianza, buscas control, tener en tu mano las cosas que van a pasar y sentir que tienes en tu mano el poder de decisión. Mira, entrenando con Alex Ferrer, y ‘Miki’ es un poco de esa escuela, veía lo que te comentaba. Iba muy al límite. Entrenan buscando el cero; a hacerlo como sea. Y ello creo que hace que sean más irregulares. ¿Por qué? En ocasiones hacen cosas que te sorprenden para bien, pero en otras muchas, para mal. Con Pol Tarrés pasaba un poco lo mismo. Era un piloto que tenía la oportunidad de hacerlo bien, pero no entrenaba lo que debía. Recuerdo que en invierno lo veías con Toni (Bou) entrenando en la cantera cuando él no tomaba parte en el Mundial X-Trial. “Pol, qué haces. Tu objetivo es el Mundial de TrialGP. Aprovecha que estamos ‘perdiendo el tiempo’ en el indoor para entrenar el nonstop”. Yo creo que a veces los jóvenes entrenan lo que les gusta y no lo que deberían.

– Por cierto, ¿ha mejorado tu valoración sobre la zona de calificación del sábado en el Mundial?…

– No. Lo único que han mejorado este 2019, en el que ya no estoy, es que ahora cuenta la mejor de las dos pasadas. Es que estamos hablando de un deporte como el trial que es puramente técnico, de habilidad, y aquí te meten algo ajeno como es la velocidad. Su espejo es MotoGP. Pero la cosa no es igual. Y el mejor ejemplo lo vivimos en la última carrera del Mundial TrialGP de 2018. Jeroni (Fajardo), Jaime (Busto) y Adam (Raga) se jugaban el SubCampeonato y tras la Zona de Calificación el primero salió al final y los otros dos al principio. Tenían los tres el mismo objetivo y el público tenía como aliciente el desenlace del SubCampeonato. Pues bien, no pudo seguirlo porque pasaban Adam y Jaime y tras diez pilotos llegaba Jeroni. Imagínate que llueve, que pasan mil cosas. Experimentos, los justos. Hay cosas de un deporte que no puedes trasladarlas a otro. MotoGP es MotoGP y TrialGP es TrialGP. Yo creo que sería más lógico por grupos de clasificación, de cinco en cinco. De lo contrario, le estás rompiendo la carrera a los pilotos y al público. Si en alguna carrera un piloto que ha hecho una buena ‘Qualy’ y sale de los últimos acabara cuarto… Pero no es así. Mira, Arnau Farré en 2018 hizo muy buenas clasificatorias y salía detrás, pero terminaba alejado de los puestos de cabeza en carrera; seguía en su puesto en la provisional. En cambio, a los pilotos que por nivel les tocaba pelear por el podio, si tenían una mala ‘Qualy’ les podías arruinar o dificultar mucho la carrera. Por eso no me gusta.

– En el CET 2018 te vimos rodeado de los chicos y chicas del Beta Trueba Trial Factory Team. ¿Cómo les viste?

– Hacen un grupo, ya no solo por nivel, muy bonito, por edad, ganas y ambiente. Siempre me ha gustado ayudar a los jóvenes y ahora estoy trabajando para poder hacerlo. Es bonito porque ves que si hay ganas es un gustazo ayudarles a lograr sus sueños. Y en el Beta Trueba Trial Factory Team, ganas hay muchas.

– ¿Te ves en un futuro no muy lejano como Team Mánager del Beta Trueba Trial Factory Team?…

– Pues son experiencias que no descarto. Pero me veo ayudando a otros pilotos o a un piloto en singular. Me lo paso bien haciendo este tipo de cosas.

– …¿O prefieres convertirte en embajador global de la marca italiana y dar cursillos por todo el mundo y competir en citas míticas como los Scottish o el Scott Trial?

– Al final creo que todo se puede compaginar. Una de las cosas que hablé con Beta es que a los pilotos nos ‘explotan’ poco. Nos tienen para las carreras y para algún que otro video o foto para las redes sociales. Yo creo que si visitamos varios países aprovechando el Mundial de TrialGP, habla con el importador de la marca allí y organiza tras la cita uno o varios cursillos con sus mejores clientes. Creo que son cosas que se pueden hacer. Embajador, ayudar a los chavales… Hay muchas posibilidades.

– Siempre podrías ser mochilero y mentor de algún joven piloto. ¿Te gustaría?

– ¡¡Me gustaría ser mochilero de Toni (Bou)!! (Risas). A veces lo hablamos en broma. (Sonríe). La verdad que sí. De uno o de varios. Lo importante es que les veas las ganas a ellos. Lo bueno es que disfruto del trial en todas sus vertientes: pilotando, viendo a los demás o implicándome de manera directa en la obtención de resultados y en el trabajo de los pilotos.

– En 2018 te convertiste en el responsable del área de trial de Parcmotor Castellolí. ¿Sigues siéndolo?

– Es un proyecto que se ha demorado un poco, porque nos quedaba cerrar cuatro flecos. Pero parece que todo ya está bien. A partir de ya empezaremos a trabajar duro en Parcmotor. Mi tarea será encargarme de la parte de trial. Es un complejo multidisciplinar, cuya principal baza es el circuito de velocidad, pero también tenemos un circuito de motocross y se pueden practicar otros deportes de la moto off road como el enduro o el trial. Hablamos de hacer escuela o cursillos, de dejar probar motos, de puesta a punto de las mismas, organizar actividades para los socios y todas aquellas personas que lo visiten…

– En caso de regresar a Parcmotor el Campeonato de Europa, el CET o incluso el Mundial, ¿habría que negociar contigo?

– Digamos que yo sería una parte implicada. Habría que hablar con más personas, para que se utilizaran más partes e instalaciones del complejo, porque son eventos que van más allá del día a día. Pero sí, estaría en la mesa de organización.

– Se han remozado las zonas existentes, de menor a mayor dificultad, y creo en principio serás quien diseñe dos recorridos distintos por Parcmotor. ¿Ya los tienes pensados?

– Mira. Se hagan al final esas carreras u otras me gustaría participar. Es nuestro sitio de recreo y… ¿quién mejor que un ex piloto como yo para ayudar?

– ¿Qué otros proyectos deportivos o empresariales te aguardan en esta nueva etapa que se abre ante ti?

– Uno al que le estoy poniendo mucho cariño, y que no es sencillo, pero que ya tiene la forma bastante tomada es un portal web en forma de escuela de trial. Los socios, mediante una pequeña cuota mensual, tendrán acceso a videos y tutoriales sobre trial. Pero lo más importante es que habrá dos apartados interactivos muy interesantes. En uno, los socios podrán solicitarme cosas, que les muestre en video lo que me digan, y en el otro podré valorar y aconsejarles en función de los videos entrenando que me hagan llegar. Les podré resolver sus dudas y corregir sus errores. Hay gente que vive relativamente cerca y puede entrenar conmigo en Parcmotor. Pero un australiano, un canadiense, un alemán, un japonés… lo tiene más complicado. Yo creo que esta escuela de trial virtual será una forma muy bonita e interesante de acercar el trial a más gente y rincones del mundo.

– ¿Tiene dirección esta escuela de trial 2.0?

– Todavía no está activa, pero será: albertcabestany.tv.

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