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El eterno dilema: ¿donde ponemos la raya?
La respuesta inclusiva fácil: creamos una nueva categoría de postclásicas.
La repregunta obvia ¿cuantas categorías y subdivisiones vamos a tener que hacer?
Pd.- A mi tambien me gusta la 304.
Que curioso… «somos delincuentes» pero el único preso es Interzona, que no tiene ni moto. Está claro que es un perseguido político, un preso de conciencia. Así que ni reducción de condena, ni libertad condicional. Indulto ya.
Volvamos al tema. El trial no es un deporte endogámico «per se», más bien atraviesa un momento endogámico. Digamos que la endogamia no es la causa, sino la consecuencia. El análisis de Juanjo es más que acertado: sólo quedan los irreductibles, el núcleo duro, los hijos de familias trialeras, porque el resto han desaparecido del escenario.
El trial nunca ha sido «un noble arte transmitido de padres a hijos, de generación en generación» (Siderot, eres un romántico disfrazado de malote). Eso es un bonito cuento que podemos explicar a nuestros hijos cuando nos pregunten por esos artefactos tan extraños que hay en el garaje y que ellos desconocen, pues ni salen en televisión, ni se ven por las calles, ni ninguno de sus amigos les ha hablado nunca de nada parecido… «ven Pablito, hoy vamos a hacer trial. Esto me lo enseño mi padre, que lo aprendió del abuelo… y tu debes aprenderlo para enseñarselo a tus hijos».
Lo de Interzona no es un caso de suicidio. Es más bien eso que todos (menos Siderot) hemos experimentado alguna vez en el colegio. En todas las aulas habia un gamberro, que hacía muchas y muy gordas, pero era tan profesional que siempre salía más o menos indemne. Un día, se te ocurría a ti hacer una tontería y ! zás…! , te pescaban (la falta de destreza en esas lides) y caían sobre ti todas las penas del infierno (claro, tu eras un buen chico y no tenías defensa ni perdón de Dios).
(Obviamente, Siderot siempre era «el otro»).
Y ya que estamos, aprovecho para hacer tres comentarios, con la única intención de mover a la reflexión y -vaya por delante- lamento que casualmente los tres incluyan la palabra «tonto» o «idiota». No va contra nadie, y me incluyo en todas ellas.
El primero es de Umberto Eco, quien dijo que «las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas». Aquí tan solo hay que hacer un click.
El segundo es que «la mayoría, a veces significa que todos los tontos están del mismo lado».
Pero por todos ellos y para no hacerme pesado, os recomiendo la búsqueda y lectura de algún vídeo o comentaría sobre el «Efecto Dunning-Kruger», que explica porqué los tontos nos creemos inteligentes. Creo que nos vuelve a todos un poco más prudentes en los juicios que podamos verter sobre los demás.
Sin animo de querer enmendar la plana a nadie y mucho menos al administrador del foro, debo decir el baneo de ínterzona me parece desproporcionado, pues no creo que su intención sea ni haya sido nunca la de molestar a nadie ni entorpecer la buena marcha del foro. No recuerdo que nunca haya ofendido a nadie o haya resultado maleducado.
Ciertamente tiene una molesta tendencia a «hablar de su libro» y llevarlo todo al mismo sitio, pudiendo llegar a exasperar a muchos de nosotros -y yo no soy una excepción-.
Sin embargo, después de la pública lapidacion a la que ha sido sometido a través de los karmas y antes de amordazarlo y meterlo en la celda de aislamiento, creo que se le debería dar la oportunidad de crear su propio post y poner sus reflexiones a disposición de aquellos que quieran adentrarse en el pensamiento neocomunistofilosoficotrialero.
Para los que no conozcais nuestra queridísima lengua, os diré que Joan lo que ha querido decir es «Compañero, hay que esmerarse en la búsqueda de las palabras oportunas».
Y tiene toda la razón. Lástima que el autor de la frase ignore que en catalán la palabra «esmero» no existe (se dice «cura»), que si hubiese existido se escribiría separada del pronombre con un guión («esmerar-se») y que la palabra «reserca» tampoco esta bien escrita (es «recerca»).
De nueve palabras escritas, tres errores, tampoco es que sea para dar lecciones.
Propongo un cambio de título para este hilo:
«Nueva área de trial de Ciempozuelos».
Iba a opinar sobre la cuestión, pero antes tengo que colocar a mis chacras en igualdad de condiciones…, ¿me podríais decir donde adquirís esas sustancias que os abren las puertas de la mente hasta esa dimensión espiritual? Si además me aconsejais lugares de compra, pautas de consumo y tal, mejor que mejor.
(Que a lo mejor esas «sustancias» son las obras completas de San Agustín, o las revistas La Atalaya o !Despertad!, no digo que no…)
24 diciembre, 2015 a las 2:48 pm en respuesta a: ¿Nos importa lo suficiente el trial infantil? #247744Existe un problema que ciertamente se vive con distinta intensidad en función de las particularidades geográficas, demográficas, culturales, etc… de cada lugar. Ahora bien, de ahí a decir que todo el mundo odia a los trialeros, o que la mayoría de la gente esta contra nosotros hay un abismo. Como dije, idiotas hay en todos los sitios y evidentemente, das una patada a piedra y debajo puede salirte alguno.
Que hay gente que escribe en las piedras y atraviesa cables en los caminos, pone clavos, etc… Si. Pero si de algo estoy seguro es que -y mira que soy muy crítico con el colectivo- esos no son precisamente ecologistas. No me imagino a ningún ecologista, -ni siquiera a ningún ecolojeta- pintando piedras ni poniendo tablas con clavos en los caminos. Son infinitamente más perversos en sus actuaciones, pero esas cosas no les pueden imputar.
Que estos últimos se arrogan voz y representación social que nadie les ha conferido, si. Que engañan y manipulan a toda las sociedad con sus informes pseudocientíficos, sesgados, infundados, parciales, etc… también. Que manejan a los medios de comunicación, fabricándoles las noticias a su antojo y conveniencia, y se situan en puestos administrativos y políticos cercanos al medioambiente, también. Pero eso otro, no.
Que además en Madrid teneis el problema de los pueblos de la sierra y sus urbanizaciones, pues si. Pero esos vecinos que llaman a la GC tampoco son -con sus lógicas excepciones- ni ecologistas, ni ecolojetas (bueno, no sé, no sé…)
A estas alturas de la película, tanto la industria como los usuarios, nos deberíamos haber dado cuenta que lo que de verdad «molesta» a la gente, a la sociedad, a la mayoria de verdad, es el ruido de las motos. Eso se debería haber atajado hace mucho y no se ha hecho, así que ahora ya es demasiado tarde.En mi opinión sincera, el único trial infantil que debería importarnos es el eléctrico. Si fueramos VALIENTES a nivel deportivo, la única apuesta -y en exclusiva- del trial organizado y de competición, tendría que ir por ese camino. El futuro del trial son los niños y la tecnología del futuro más inmediato es la eléctrica. (Y eso que soy un clásico!) Por mi parte, la única esperanza que tengo de que mis nietos salgan al campo con un vehículo motorizado es que sea un motor eléctrico. Y no se si perderemos también ese tren…
.23 diciembre, 2015 a las 9:59 pm en respuesta a: ¿Nos importa lo suficiente el trial infantil? #247735Estimado Siderot, te equivocas. Las togas poco o nada pueden hacer en favor del trial. Las togas no hacen más que intentar que se apliquen correctamente las leyes que redacta y aprueba el poder legislativo (los políticos, en lenguaje de la calle). Y el problema es que todo lo que se está legislando va en una dirección opuesta al trial. Así las cosas, mientras las leyes que aprueba el Parlamento impidan directa o indirectamente la práctica del trial, los jueces y abogados solo pueden intentar hacer que la Ley se cumpla. Sin excesos, pero la Ley.
Sin embargo, lo que me saca de quicio es esta frasecita:
«Todo el que se ha cruzado con un caminante o el dueño de una finca, ya se ha apercibido que se nos mira como seres despreciables y dañinos«.
Esa afirmación es sencillamente FALSA. Todo el mundo la da por buena, Pero yo jamás he notado eso, ni en moto de trial ni en moto de enduro. Tampoco en bicicleta. Al contrario, lo que yo percibo es respeto, curiosidad, admiración (en los más pequeños), simpatía (también tenemos colegas que van a pie). No dudo que hay excepciones, como tampoco dudo que hay imbéciles a pie e imbéciles motorizados, pero no son ni mayoría ni norma habitual.
¿Qué nos ha ocurrido para que un trialero militante diga lo que tu has dicho? Pues que nos han ganado la batalla de la comunicación, la de la imagen, algo que hoy día es esencial. Ya sabeis que una mentira repetida cien veces se convierte en verdad. Pues bien, si los ecologistas nos han convencido a nosotros mismos de que somos despreciables y dañinos, ¿que creeis que opinan los políticos?
Y es curioso, al menos para mi, es que la imnensa mayoría de la gente con la que hablo -incluidos muchos políticos y técnicos de la administración de distintos signos políticos- les tiene a los ecologistas muy poco respeto pero mucho temor.
Así que para mi el diagnóstico es claro, el problema es el ecologismo no como ciencia, sino como lobby, que primero nos está ganando en imagen y luego en los despachos con sus presiones a políticos y funcionarios de la administración. Los políticos legislan a «golpe de urna» y (eso si hay que reconocérsolo a los ecologistas) se lo han puesto muy fácil: han destruido nuestra imagen pública, han dado argumentos pseudocientíficos en nuestra contra y ningún otro lobby ha hecho contrapeso para equilibrar la balanza. Y ya vemos las consecuencias…
Para no alargarme, creo que las soluciones pasan por utilizar las mismas armas: hay que trabajar la imagen pública en la sociedad (somos deportistas, nuestra práctica es respetuosa con la naturaleza, demostrar científicamente que la incidencia en el medio natural es bajísima, etc… ) y hay que hacer tareas de lobby en los despachos (la industria del motor, conjuntamente, porque en el fondo les afecta a todos). Pero eso es ya otro tema.
22 diciembre, 2015 a las 3:38 pm en respuesta a: ¿Nos importa lo suficiente el trial infantil? #247698La respuesta a la pregunta que da título se podría encontrar, casualidades de la vida, en los bolsillos del pantalón de cualquier niño.
Si mirasemos en bolsillos de un niño «de antes» seguramente encontraremos un pañuelo de tela acartonado de mocos, un tirachinas, algunos perdigones, un puñado de cromos manoseados, una navaja pequeña y una bola de clicle con varios días, poco sabor y mucha «sustancia»…
Si volvemos al siglo XXI nos podemos dar cuenta facilmente que ni chicos ni grandes: nadie utiliza pañuelos de tela ni apelotona chicles masticados. Los tirachinas son armas prohibidas y matar gorriones está severamente castigado. Llevar navaja -aún siendo pequeña- puede costarte una sanción administrativa y mejor no hablemos de las escopetas de perdigones de plomo. Los niños ya no bajan a la calle a jugar.
No debería cegarnos la pasión trialera, pero escopetillas, tirachinas, navajitas y motos infantiles son hoy tan ilegales como hace 50 años, en cambio si miramos en los bolsillos de un niño de hoy no queda nada de lo que había entonces. ¿Nos importa?
¿Porqué debería preocuparnos el trial infantil?
Es más ¿le importaba a alguien el trial infantil en los 70?
Lo que de verdad nos ha de importar es saber si dentro de 5 ó10 años podremos seguir practicando trial, no ellos sino nosotros.
4 diciembre, 2015 a las 1:03 pm en respuesta a: Me quiero comprar una Rev …… sin que se enoje mi mujer…. #247423Me temo, Locobeta, que esas motos no te pertenecen. Tu les perteneces a ellas.
Lo veo claro: no tienes cuerpo suficiente para alojar ese gran corazón y lo sepan o no, cada una de esas motos lleva un trocito del tuyo. El orden natural hace lo demás y junta poco a poco todos esos pezados dispersos en el patio de tu casa.
No luches contra el corazón ni contra el destino.Mención especial para Siderot, que bajo el caparazón de la razón y disfrazado de cruda realidad, esconde a todo un romántico. Aplícate el consejo y deja de luchar contra tu corazón: cómprate la Sherpa, déjate llevar.
Interesante tema, que empezó muy centrado en el huevo y la gallina pero que ya se dispersa.
En mi opinión Greeves acierta de pleno cuando dice que no fueron ni los pilotos, ni los ingenieros de las fábricas ni los arquitectos de las zonas, sino «el espíritu de la competición» el que hizo evolucionar trial. (Es una interpretación libre de sus palabras). No hay un único detonante, sino una suma de causas-efectos que se producen bajo el paraguas de «la competición». Los arquitectos de zonas lanzan el reto, los pilotos luchan por ganar, y los ingenieros por proporcionarles las armas para poder hacerlo: ahí está el secreto, en creer que se puede.
Dicho esto, vuelvo a señalar al «espíritu de la competición» como el responsable de la evolución en el trial de clásicas. Lo que se hacía en el 99 eran «pachangas» y «costilladas» trialeras. Pero ese espíritu competitivo (las ganas de ganar de los pilotos) ha ido haciendo que las motos clásicas vayan modernizándose (o enmascarándose) y esté desapareciendo la pureza de la idea original de un trial de clásicas.
Mi apuesta sería por reglamentar estrictamente sobre la moto: motos originales 100% (no me atrevería a proponer una copa monomarca, pero casi…). De este modo democratizamos el deporte, no concediendo ventaja a aquellos pilotos que tienen la posibilidad de invertir más dinero en sus preparaciones. Libertad a los pilotos con las técnicas (siempre no-stop, por aquella idea romántica…) y especial cuidado en el diseño de los trazados para no dar ventaja a aquellos pilotos que hagan uso de la libertad que concede el reglamento para la utilización de técnicas modernas. Creo que estos tres ejes nos darían una competición más equilibrada, probablemente más participativa y no menos divertida.
Voy a ganarme unos cuantos enemigos…
Por lo que yo he visto en otros sectores, lo «normal» es que la nueva empresa cumpla su promesa de mantener x puestos de trabajo (empleos genéricos). Pero eso no suele significar lo mismo que mantener a x trabajadores o empleados (personas concretas). En mas o menos tiempo, muchos de los actuales trabajadores serán sustituidos por otros, de manera que la nueva empresa se quita de encima derechos adquiridos, usos y costumbres del personal y porqué no decirlo, vicios, sustituyéndolos por personal de su confianza, seleccionados por ellos y sin «un pasado». Y, dejando de lado las historias personales, no me parece un error.Has estado fino, Sherpat. Lo que pasa es que yo estoy de acuerdo con Siderot, una Sherpa es una castaña. !Viva Montesa!
Siderot dijo:
¿Encarna de Mostoles? Que llamo porque tengo una empanadilla haciendo la mili en la cocina y he dicho: voy a llamar a la Sherpa que se me queman las croquetas.
O lo que es mismo, que mezclas las churras con las merinas, porque digo yo … ¿En ese pinchazo de la supuesta burbuja de las clásicas no ha tenido nada que ver la crisis económica? Porque los aficionados, las carreras y el interés siguen estando ahí y lo único que ha cambiado han sido los precios escandalosos y los especuladores. En definitiva, la situación es mejor porque ha desaparecido lo que sobraba: los oportunistas.
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