La tercera cita doble de la Copa de España de Trial de Clásicas reunió a 94 pilotos en La Foz de Morcín (Asturias), donde ASOMO volvió a ofrecer una prueba muy trabajada, con zonas de agua, una espectacular interzona y un ambiente que confirmó por qué esta es una de las pruebas más apreciadas del calendario.
Texto: Horacio San Martín. Fotos: ASOMO, Jesús Dus.
La Copa de España de Trial de Clásicas 2026 celebró su tercera cita doble de la temporada los días 6 y 7 de junio en La Foz de Morcín (Asturias), después de su paso por Alpens (Cataluña) y Benahavís (Andalucía). Una vez más, el campeonato recalaba en uno de los escenarios más apreciados por los habituales de la especialidad, un enclave privilegiado situado entre montañas y rodeado de naturaleza, en una antigua explotación minera de carbón transformada en una espectacular área de trial.
La prueba, organizada por la Asociación Motociclista de Asturias (ASOMO), volvió a demostrar por qué es una de las más esperadas del calendario. El principal atractivo fue el regreso de un importante número de zonas de agua, seis cada jornada, que devolvieron a la competición un marcado carácter clásico, muy apreciado por los aficionados y participantes de esta disciplina.
Las condiciones meteorológicas acompañaron durante todo el fin de semana. El sábado amaneció con cielos nubosos e incluso cayó una ligera llovizna, aunque sin afectar al desarrollo de la prueba. El domingo, por el contrario, lució el sol y permitió disfrutar aún más del magnífico entorno asturiano.
El tiempo límite de competición quedó fijado finalmente en seis horas para cada jornada, margen más que suficiente para completar el recorrido sin agobios. La salida se realizó a razón de dos pilotos por minuto, estableciéndose además un intervalo de cinco minutos entre el último participante del nivel amarillo y el primero de nivel verde. No se registró ninguna penalización por tiempo.
Dos triales completamente distintos
Uno de los aspectos más valorados por los participantes fue precisamente la gran diferencia existente entre ambas jornadas.
El sábado la competición arrancó a las 10:00 horas con un recorrido compuesto por 13 zonas marcadas, aunque cada categoría afrontó únicamente 12. Los pilotos de nivel amarillo comenzaban directamente en la zona 2, mientras que los niveles verde y azul iniciaban su recorrido en la zona 1 y no realizaban la zona 4.
El domingo, con salida adelantada a las 9:00 horas, la organización sorprendió nuevamente a los participantes. La interzona se realizaba en sentido inverso respecto al día anterior y casi todas las zonas cambiaban completamente de dirección y de pasos, habiendo incluso dos zonas nuevas, configurando un trial prácticamente nuevo. De las 14 zonas marcadas, los amarillos no realizaban las zonas 1 y 2, mientras que verdes y azules quedaban exentos de las zonas 12 y 13. En esta ocasión la interzona era aproximadamente dos kilómetros más corta que la del sábado.
El resultado fue un fin de semana con dos jornadas claramente diferenciadas que obligaron a los pilotos a no bajar la guardia, como suele pasar cuando se repiten demasiado algunas zonas.
Zonas técnicas, agua y mucho trabajo organizativo
Las seis zonas de agua preparadas para cada jornada fueron uno de los grandes aciertos del fin de semana. Técnicas, resbaladizas, selectivas pero seguras, exigieron concentración y precisión a todos los participantes, que encontraron un marcaje impecable y muy trabajado.
Pero detrás de ese resultado hubo un enorme esfuerzo por parte de ASOMO. Al finalizar la jornada del sábado, la organización afrontó una auténtica maratón de trabajo. Cambiar el sentido completo de la interzona supuso modificar toda la señalización del recorrido, además de adaptar numerosas zonas al nuevo sentido de paso. A ello se añadió la preparación de tres zonas completamente nuevas para la jornada dominical.
Una labor titánica que mantuvo a los miembros de la organización trabajando en la montaña desde las cuatro de la tarde hasta las diez y media de la noche.
Mucho más que una competición
Si algo caracteriza al trial clásico es su ambiente, y Morcín volvió a ser un ejemplo perfecto. Desde las verificaciones, donde los participantes recibieron diversos obsequios, hasta la típica Espicha asturiana del sábado, todo estuvo pensado para que los pilotos disfrutaran también fuera de las zonas.
La comida fue otro de los puntos fuertes del fin de semana. Aperitivos, sidra, vino, un cortador de jamón y abundante carne en la mencionada Espicha hicieron las delicias de los participantes, que a las cuatro de la tarde disfrutaban de una auténtica fiesta gastronómica asturiana.


Este tipo de iniciativas son las que ayudan a fidelizar a los aficionados y a crear comunidad alrededor del deporte del trial. Lamentablemente, pese a todos los meritorios y esfuerzos realizados por los clubes organizarores, la participación sigue decayendo a causa del impacto de los elevados costes federativos. En esta ocasión se alcanzaron 94 inscritos, una cifra importante pero alejada de los cerca de 150 pilotos que llegaron a congregar algunas pruebas años atrás.
El valor humano del trial clásico
Más allá de la competición, Morcín volvió a convertirse en un punto de encuentro para una gran familia repartida por toda España.
Además de la Espicha oficial, varias cenas y reuniones improvisadas reunieron a participantes procedentes de numerosos puntos del país. Especialmente recordada fue la organizada por Rodrigo García, donde muchos asistentes compartieron productos típicos de sus respectivas regiones. Entre risas y anécdotas, el alicantino Rafa Sirvent relató algunas de sus experiencias colaborando con una ONG de oftalmólogos en África, como cuando fue condenado a 50 latigazos por hacer caballitos en una moto, mientras que el andaluz Manolo Rull sorprendió a todos contando cómo había elaborado cerca de 4.000 torrijas durante la pasada Semana Santa, y aún se trajo añgunas…
Historias como estas reflejan el carácter especial que siempre ha distinguido al trial clásico. Un ambiente único, cercano y auténtico, donde la convivencia tiene casi tanta importancia como los resultados deportivos.
Resultados ajustados en cada categoría

En Pre-75, Mario del Castillo (Montesa) dominó la jornada del sábado con tan solo dos puntos de penalización, por delante de José María Cabrera (Bultaco) y Carlos Bosch (Bultaco) con 9 y 10 respectivamente. El domingo la victoria fue para Carlos Bosch con nueve puntos, seguido de José María Martínez (Montesa) y José María Cosculluela (James).
En Clásicos-Manuel Soler, Juan Poyatos (Honda) firmó un fin de semana impecable imponiéndose tanto el sábado como el domingo con únicamente dos puntos de penalización en cada jornada. Tomás Santa Cecilia (Honda), con 3 puntos, y Joan Thomas (Fantic), con 5, le acompañaron en el podio del sábado, mientras que Iñigo Querejeta (Honda) y Javier Conde (Panda) ocuparon las posiciones de honor el domingo con 5 y 7 puntos respectivamente.



En Postclásicas Amarillo, Francisco Javier Antolín (Fantic) se adjudicó el triunfo del sábado tras desempatar por tiempo con Miguel Catasús (Beta), ya que ambos tenían 4 puntos y estaban igualados a ceros, unos, doses, pero el palentino terminó en 5 horas 42 minutos, un minuto menos que Catasús. Josep Lluís Marco (Beta) fue tercero a sólo un punto.
El domingo el vencedor fue Miguel Catasús con 12 puntos tras desempatar a ceros con Nacho Tamargo (Fantic), que era segundo, mientras que esta vez Antolín era tercero con dos puntos más.

En el nivel verde, la categoría Pre-80 tuvo como vencedor del sábado a Antonio Pavia (Bultaco) con 23 puntos, acompañado en el podio por Javier Ruiz (Bultaco) con 28 y Toño Villanueva (Bultaco) con 30. El domingo el triunfo correspondió a José Ignacio Urmeneta (Bultaco), seguido de José Carlos Jiménez (Montesa) y Antonio Pavia, con 9, 11 y 12 respectivamente, en una jornada en la que el nivel de zonas fue algo menos exigente.
En Trialeros, Mariano Gómez (Merlín) se mostró como el piloto más sólido del fin de semana al imponerse tanto el sábado como el domingo. El primer día por apenas un punto sobre Roberto Mendibil (Bultaco), mientras que Rafel Trucios (Merlín) era tercero con 16. El domingo Gómez se llevó la victoria en el desempate por tiempo con Francisco Guzmán (Bultaco), ya que ambos empataron a 6, uno menos que Mendibil y Luis Arocas (Bultaco), cuyo desempate les dejó en este orden en esta apretadísima lucha por el podio.



En la categoría de motos Postclásicas Verdes, Rafa Sirvent (Honda) logró la victoria el sábado gracias a una actuación muy regular que le hizo terminar con 10 puntos, cinco menos que el asturiano Marcos González (Montesa), mientras que Miquel Cirera (Montesa) era tercero con 21.
En la jornada del domingo fue Marcos González quien se llevó el triunfo tras una intensa lucha por las primeras posiciones, terminando con 8 puntos, mientras el piloto local Rodrigo García Mallada (Honda) era segundo con 13, a un sólo punto de Sirvent y Marino Galilea (Beta), quedando este último fuera del podio, que en esta ocasión estaba liderado por dos pilotos asturianos.



Finalmente, en Postclásicas Azules, ya que lamentablemente no hubo ningún inscrito en Expertos, certificando lo que dijimos en anteriores artículos, Diego Urreta (GasGas) fue el gran dominador de ambas jornadas, imponiéndose con claridad tanto el sábado como el domingo y firmando una de las actuaciones más destacadas de todo el fin de semana con 17 y 3 puntos en cada jornada, tras el notable suavizado de las zonas para el segundo día.
Jaume Mora (Beta) era segundo el sábado con 33 y Alberto Moreno (Beta) tercero con 39, mientras que el domingo Moreno era segundo con 15 y Jordi Gómez (GasGas) tercero con 34.

Un referente dentro de la Copa
Las felicitaciones hacia ASOMO fueron unánimes. Tras varios años organizando esta prueba, la relación entre pilotos y organizadores se ha convertido en algo más cercano a una familia que a una simple competición deportiva. Los participantes destacaron la calidad de las zonas, la belleza de la interzona, la atención recibida, la comida, el ambiente y el enorme esfuerzo organizativo desplegado durante todo el fin de semana. Nadie manifestó descontento alguno, algo cada vez más difícil de conseguir en eventos de esta magnitud.
Para muchos asistentes, Morcín fue sencillamente un regalo para cualquier aficionado al trial. Un fin de semana de auténtico trial clásico en un entorno espectacular, donde las clasificaciones estuvieron abiertas hasta el último momento y donde prácticamente cualquier piloto podía aspirar al podio.
La Copa de España de Trial de Clásicas continuará su camino dentro de apenas unas semanas con la cuarta cita doble de la temporada, que se disputará los días 27 y 28 de junio en Amurrio (Euskadi), pronto os ofreceremos un artículo previo con toda la información.




