La FIM defiende que la estructura del Mundial de Trial constituye una «escalera hacia el éxito» para formar a los pilotos desde Trial3 Junior hasta TrialGP. Sobre el papel la teoría es impecable, aunque la realidad que atraviesa el trial internacional plantea bastantes más dudas que las que el organismo quiere transmitir.
Mientras en los últimos meses venimos informando de la retirada o cambio de disciplina de jóvenes talentos como Hugo Dufrese o Pablo Suárez Jambrina, a los que precedieron muchos otros, la FIM ha difundido un comunicado explicando las virtudes del actual sistema de categorías del Campeonato del Mundo. Un planteamiento que pretende demostrar que el camino desde Trial3 Junior hasta la máxima categoría está perfectamente estructurado para facilitar la progresión de los pilotos.
Sin embargo, esa teoría choca con una realidad cada vez más preocupante: cada temporada son más los pilotos con talento que se quedan por el camino por falta de apoyos económicos, oportunidades o estabilidad deportiva. De poco sirve que exista una escalera perfectamente diseñada si cada vez resulta más difícil reunir los recursos necesarios para subir por ella.
Harry Hemingway, el ejemplo que propone la FIM
El gran protagonista del comunicado es el británico Harry Hemingway, uno de los jóvenes con mayor proyección del campeonato. Campeón de Trial3 Junior en 2022 y de Trial2 la pasada temporada, este año ha dado el salto a la categoría reina con Beta, siguiendo una trayectoria similar a la que anteriormente recorrieron Jaime Busto o Jack Peace.
Aunque actualmente ocupa la séptima posición del campeonato, la clasificación no refleja completamente su rendimiento en una categoría donde un único error puede hacer perder numerosas posiciones.
Para Hemingway, las categorías inferiores le han preparado perfectamente para afrontar el reto del TrialGP. Él mismo declara: «Trial2 está igual de apretada, o incluso más. Este año dos o tres puntos pueden hacerte perder cinco o seis posiciones, pero eso ocurre prácticamente en todas las categorías. La diferencia es que en TrialGP las zonas son más difíciles y tienes que estar todavía más en forma.»
El piloto británico considera que la progresión entre categorías funciona correctamente. «Trial2 me ha preparado muchísimo para TrialGP y Trial3 me preparó para Trial2, así que la estructura de categorías y esta escalera deportiva realmente funcionan. Es un paso perfecto entre una categoría y otra. El mayor cambio fue pasar de una 125 cc en Trial3 a una moto grande en Trial2 con zonas más difíciles, pero seguía siendo un salto razonable. Lo mismo ocurre entre Trial2 y TrialGP; simplemente las zonas son un poco más largas y tienen algún paso más, así que no supone un salto exagerado.»
Las zonas compartidas, uno de los cambios de 2026
La FIM también destaca como uno de los aciertos de esta temporada la nueva estructura del recorrido, mediante la cual aproximadamente la mitad de las zonas son comunes entre Trial2 y TrialGP. Según el organismo, esta modificación facilita la adaptación de los pilotos que ascienden a la máxima categoría.
Hemingway coincide con esa valoración. «Ahora hay seis zonas compartidas entre TrialGP y Trial2, así que, sinceramente, el salto no ha sido enorme. Al principio del año no estaba obteniendo grandes resultados, aunque en Japón conseguí un cuarto puesto en una carrera, y después simplemente cometí algunos errores que me dejaron sin opciones de podio. No ha sido un desastre.»
El británico afronta con optimismo la segunda mitad de la temporada. «Espero luchar por los podios durante el resto del campeonato. No he estado tan lejos y creo que son totalmente posibles. Quiero ver hasta dónde puedo llegar e intentar bajar a Toni Bou de lo más alto, aunque ahora mismo es bastante complicado.»
Cumpliendo un sueño
Más allá de los resultados, Hemingway reconoce que competir en TrialGP supone cumplir el objetivo que perseguía desde niño.
«Estar en TrialGP es algo increíble. Desde pequeño, cuando iba a ver las pruebas del Mundial, mi sueño siempre fue competir en esta categoría. En la primera prueba de Japón poder elegir mi propio dorsal de dos cifras con el fondo rojo fue algo muy especial. Sentí que había llegado el momento.»
Y añade: «Estoy contento. Solo llegar a TrialGP ya es fantástico y además poder pelear por los podios es una gran sensación. Solo necesito juntar todas las piezas y hacer que funcione, pero estoy disfrutando mucho.»
Una teoría impecable… con una realidad mucho más complicada
El discurso de la FIM resulta difícil de rebatir desde el punto de vista deportivo. La progresión entre Trial3 Junior, Trial2 y TrialGP está bien planteada y ejemplos como el de Harry Hemingway demuestran que funciona cuando un piloto dispone del talento, el apoyo técnico y los recursos suficientes.
El problema es que ese escenario cada vez representa a menos pilotos. En apenas unas semanas hemos visto cómo Hugo Dufrese anunciaba su marcha hacia el enduro extremo y Pablo Suárez Jambrina dejaba prácticamente entrever el mismo camino después de no poder disputar ninguna prueba del Mundial de Trial2 pese a haber anunciado su programa mundialista a principio de temporada. Casos que se suman a otros muchos jóvenes que en los últimos años han ido abandonando el campeonato por motivos económicos o buscando un futuro más viable en otras disciplinas.
También hay que considerar que el caso de los Hemingway no representa a los pilotos jóvenes normales, ya que ellos provienen de una familia estrechamente vinculada al trial, su padre y su tío fueron pilotos mundialistas, son familiares de Dougie Lampkin, y desde pequeños siempre han tenido grandes apoyos a nivel económico y deportivo, algo que sólo unos pocos tienen a su alcance.
Mientras tanto, el Mundial continúa inmerso en una profunda crisis de identidad, con un reglamento que ha tenido que rectificarse tras una sola prueba y un formato que sigue siendo ampliamente cuestionado tanto por pilotos como por aficionados.
Porque una escalera puede estar perfectamente diseñada. Pero si cada vez son menos quienes pueden permitirse subir por ella, quizá el verdadero problema no esté en los escalones, sino en todo lo que los rodea.


El problema es que a ningún público le interesa mirar para esa escalera porque resulta aburrido. Nadie compra máquinas que permitan subir escaleras, nadie es capaz de cobrar dignamente por subir escaleras ….
Diseñar escaleras que no funcionan y plasmar su normativa en un papel, es sencillo.
Es más fácil hacer foco en los 7 pilotos que quedan dignamente retribuidos en TrialGP (y alguno ni eso) que revisar la larguísima lista de bajas de pilotos en TrialGP en los últimos años: Dufrese, Tobi Martin, Aniol Gelabert, Pablo Suarez e incluso verdaderos TOP como Jorge Casales.
Una pena.