Francesc Moret es el piloto encargado de formar a los siete primeros alumnos del nuevo y pionero proyecto académico-deportivo Talents Trial Ripoll.
«Lo más importante para mí es que sean buenas personas dentro y fuera del Trial»
– ¿Qué es el Talents Trial Ripoll?
– ¿Cómo se seleccionan los pilotos del proyecto?
– ¿Quién puede tomar parte en él?
– Todos los niños y niñas que ya compitan a nivel catalán y cursen la ESO y el bachillerato.
– Entrando en materia, ¿cómo es su día a día?
– Su día a día es muy completo. Se despiertan en su residencia donde están internos. Desayunan y van al instituto, que empiezan a eso de las 8 de la mañana y hasta las 14:30 horas, que es cuando acaban las clases.
– En Ripoll. Tenemos allí una área de Trial, en plena montaña, que cuenta con un gran variedad de terrenos. También contamos con otra, que está al lado del polideportivo del pueblo. Es de tipo indoor, con piezas de hormigón, piedras… Con la moto entrenan tres días a la semana unas 3 horas diarias. Y los lunes por la tarde hacen físico.
– ¿Qué rutinas de ejercicios trabajáis?
– Hacemos mucha técnica. Sobretodo equilibrio, pero todo depende un poco de lo época del año en la que estemos y lo que la meteorología nos ponga delante. Cuando estamos en plena temporada, cuando hay carreras, intentamos entrenar lo máximo parecido posible a lo que se pueden encontrar el domingo.
– Sí. Todos entrenamos juntos. Hacemos dos grupos para diferenciar un poco los niveles. Pero después adaptamos un poco el nivel a cada piloto para que cada uno pueda mejorar sus carencias y también potenciar sus cualidades.
– Además de monitor del Talents Trial Ripoll, también realizas cursillos de formación con la FCM. ¿Qué tal la experiencia?
– Sí, así es. Son experiencias muy bonitas y que la FCM cuente conmigo y mi hermano Miquel para hacer los cursos de formación es todo un privilegio.
– La verdad es que creo que sí. Me gustaría mucho que así fuera y que mis consejos les hubieran sido de buena ayuda. Pero lo más importante para mí es que sean buenas personas dentro y fuera del Trial.
– Dada tu buena mano con los chavales y chavalas, ¿te podríamos ver más pronto que tarde tutelando alguna joven promesa?
– Este 2016 has puesto punto y final a cuatro años de relación con Vértigo. ¿Qué valoración haces de esta etapa profesional de tu vida?
– De todas las etapas se aprende mucho y te forjan como persona. Han sido unos años de mucho trabajo y de hacer unas tareas que no había hecho nunca: hacer horas a los primeros prototipos de Vertigo, de aportar mis ideas, trabajar conjuntamente con el equipo de ingenieros y todo el equipo para evolucionar y mejorar las moto para que éstas sean una buena moto para el cliente final…
– Este año los resultados no han sido los esperados. Me lesioné en junio y eso me impidió participar en algunas de las carreras del Europeo y el Italiano, por lo que no pude terminar al final en el podio de ambos campeonatos. No ha habido un quinto año porque nuestros caminos se separan. Ellos tenían otras prioridades. Querían que me convirtiera en trabajador de Vertigo al 100 % y que dejará la competición profesional. Por eso yo decidí desvincularme del equipo, ya que mis prioridades en estos momentos no pasan por colgar las botas y el casco.
– Pocas cosas, ya que sólo he probado piezas muy definitivas con el fin de ver su rendimiento.
– ¿Alguna marca se ha interesado ya por tus servicios como piloto para 2017?
– Alguna cosa hay. Pero estoy en un momento difícil; no va a ser fácil empezar de nuevo… pero ganas no me faltan, y después de un mes y medio sin montar en moto prácticamente es lo que más he deseado en estas Navidades.
– Encontrar moto y equipo para competir en 2017 y, al mismo tiempo, seguir llevando lo del «Talents Trial Ripoll».
– ¿Y si no encuentras cabida en algún equipo de fábrica?
– Una vez lo sepa, miraré cómo puedo hacerlo, o de que medios dispongo.


