El 2 Días de Trial de Clásicas de Mesones volvió a destacar por su excelente organización y ambiente, aunque la lluvia y el barro convirtieron la prueba en una auténtica batalla épica contra los elementos que provocó numerosas retiradas.
Texto: Horacio San Martín. Fotos: Clahec, Manolo Torralbo, H. San Martín.
Los días 2 y 3 de mayo se celebró en la localidad guadalajareña de Mesones, perteneciente al municipio de El Casar, la quinta edición de los 2 Días de Trial de Clásicas de Mesones, segunda consecutiva en formato de dos jornadas, organizada por la Comisión de Trial de la Federación Madrileña de Motociclismo, con Manolo Torralbo, Jorge de Lorenzo y Hugo Pérez Cianca al frente de un equipo organizativo que volvió a rayar a un nivel sobresaliente.
La prueba estrenaba además nueva fecha, abandonando el tradicional calendario otoñal de finales de octubre para trasladarse a comienzos de mayo, con el objetivo de convertirse en una competición de interés nacional capaz de atraer participantes de toda España. Además, cada jornada puntuaba por separado para el Campeonato de Madrid de Trial de Clásicas, siendo la segunda y tercera ronda de la temporada.
El puente de mayo, favorecido por la festividad del Día del Trabajo del viernes 1 de mayo, facilitó el desplazamiento de numerosos pilotos procedentes de distintos puntos de la geografía española. Andalucía, Comunidad Valenciana, Asturias, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Baleares y Madrid estuvieron representadas en una inscripción que alcanzó exactamente el centenar de participantes: 73 pilotos en categorías de clásicas, 3 niños en las categorías infantiles puntuables para la Copa de Madrid Infantil y otros 25 pilotos en modalidad de entrenamiento.
Precisamente el modo entrenamiento volvió a tener un protagonismo especial, mucho mayor que en el resto de pruebas del calendario. Son muchos los aficionados que tramitan licencia únicamente para participar en esta competición, atraídos por las particularidades del trial y por su excelente organización. Sin embargo, el elevado coste de esta licencia ocasional sigue siendo un freno importante, y probablemente una reducción de su precio animaría a muchos más participantes no sólo a acudir a Mesones, sino también a disputar otras pruebas durante el año.
Organización de primer nivel
Una vez más, el nivel organizativo fue sencillamente espectacular, situándose incluso por encima de algunas pruebas de la Copa de España. Buena parte de ello fue posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de El Casar, así como al apoyo de numerosas empresas patrocinadoras y colaboradores.
Los pilotos fueron recibidos con una magnífica bolsa regalo de Hebo que incluía productos de la zona como miel y salchichón “de la abuela”, además de la camiseta conmemorativa del trial, un llavero exclusivo y, al finalizar la prueba, un trofeo Finisher realizado en madera por Paco de Trial y TT. A ello se sumaban bocadillo y bebida para la jornada del sábado y una paellada el domingo, completando unas atenciones poco habituales incluso en pruebas de mayor rango.
Tras las verificaciones administrativas en la carpa de la FMM y la recogida de obsequios, las motos se dirigían al parque cerrado instalado bajo una gran carpa, mientras las salidas se efectuaban desde el habitual podio situado junto al frontón de Mesones.
El paddock presentaba además un magnífico ambiente, con exposiciones de motos clásicas de Abadez Gonzáles y Manolo Torralbo, la presencia de la moto del Dakar del piloto castellano manchego Fernando Domínguez, el puesto de recambios de Manuel Iranzo, el de camisetas y merchandising trialero de Racing Service y, por supuesto, la imprescindible zona de bar.
El barro convierte el sábado en una jornada épica
Las previsiones meteorológicas no eran nada halagüeñas y, desgraciadamente, terminaron cumpliéndose. Poco después de comenzar las salidas del sábado empezó a llover, primero de forma tímida y después cada vez con mayor intensidad.
Las doce zonas marcadas, a las que había que dar dos vueltas, se desarrollaban sobre el particular terreno arcilloso de la zona, completamente distinto a los habituales triales de piedra. Rampas de tierra, giros apretados y pasos técnicos se transformaron rápidamente en auténticas pistas de «jabón» debido al paso de los pilotos y a la lluvia constante.
Ya desde la zona 1, situada junto al paddock, se intuía la dureza de la jornada. La zona 2 presentaba un final prácticamente imposible, mientras que la zona 3 mostraba dificultades similares, y sólo era el principio. Las imágenes de pilotos atascados haciendo patinar sin control el neumático trasero se repetían constantemente. Los treses y cincos se acumulaban con rapidez y la prueba se transformó en una auténtica batalla contra el barro, la lluvia y el cansancio físico.
Para muchos participantes aquello suponía recuperar el auténtico espíritu de los triales de los años 70, con jornadas extremas, abundante barro y puntuaciones disparadas por encima de los 100 puntos. Precisamente ahí residía el atractivo para los más amantes de la épica y de las condiciones límite. Otros, sin embargo, consideraron que la dureza era excesiva y decidieron retirarse al término de la primera vuelta.
Aun así, los más batalladores continuaron luchando hasta el final, llegando a meta completamente cubiertos de barro, sin importar las penalizaciones acumuladas, las caídas o el esfuerzo extra que suponía empujar la moto en algunas subidas imposibles.
Cuando concluyó la segunda vuelta cayó una auténtica tromba de agua. Afortunadamente, la organización había previsto amplias zonas cubiertas, tanto en el paddock como en la nave utilizada para guardar las motos durante la noche. Allí también se instaló una máquina Karcher para el lavado de motocicletas, que trabajó sin descanso hasta terminar sucumbiendo ante el diluvio final.
El sábado concluyó con una pregunta generalizada entre todos los presentes: “¿mañana será igual?”. No era para menos, ya que la jornada dejó nada menos que 18 retirados, aumentando todavía más el mérito de quienes consiguieron finalizar.
Domingo más amable y zonas modificadas
Las previsiones para el domingo eran mejores, aunque la lluvia caída durante toda la noche hacía prácticamente imposible que el terreno se secara. Por ello, en la tarde del sábado la organización modificó todas las zonas para suavizar notablemente su dificultad. Además en esta ocasión el recorrido se reducía a 10 zonas, a las que había que dar dos vueltas.
Pese a ello, muchos pilotos —especialmente varios de los retirados del sábado— optaron por no tomar la salida en la segunda jornada. En total hubo 22 ausencias el domingo. Algunos decidieron regresar antes de tiempo a sus lugares de origen, mientras que otros aprovecharon para visitar el Museo de la Moto Made in Spain, situado a unos 40 minutos de Mesones y patrocinador de la prueba.
Finalmente, la segunda jornada resultó mucho más llevadera. Apenas cayó una ligera lluvia intermitente al inicio e incluso apareció el sol durante algunos momentos. Las modificaciones en las zonas fueron muy bien recibidas, ya que aunque el terreno seguía extremadamente deslizante, ahora permitía afrontar los pasos con mayores opciones de éxito.
La gran cantidad de retirados también se dejó notar en el desarrollo de la prueba, reduciéndose notablemente las colas y permitiendo una jornada mucho más fluida y agradable para quienes permanecían en competición.
Resultados deportivos
La categoría Pre-75 ofreció una bonita pelea por la victoria entre el piloto local Hugo Pérez Cianca y Juan Carlos de Gregorio. Pérez Cianca logró imponerse gracias a su regularidad con 53 puntos, frente a los 67 de De Gregorio, mientras que Manuel Rull completó el podio con 71 puntos tras una intensa lucha. De los doce inscritos iniciales, sólo cuatro consiguieron clasificarse en ambos días.
La categoría Clásicos fue la más multitudinaria del fin de semana, con 27 inscritos y una auténtica sangría de retirados y ausencias debido a las durísimas condiciones del sábado. La victoria correspondió a Tomás Santa Cecilia con apenas 27 puntos, superando por sólo seis a Diego Albero, que había sido el mejor el sábado con sólo 11 penalizaciones pero cedió terreno el domingo. El tercer puesto fue para José Manuel Jiménez Pérez con 44 puntos. Nada menos que 18 pilotos no consiguieron completar ambos días.
En Postclásicas Amarillos, la victoria fue para Francisco Javier Antolín con 56 puntos totales, por delante de Pedro Sanchís Beneyto con 89 y del balear José Yuste Pérez con 100. La categoría registró numerosos abandonos y ausencias dominicales, dejando sólo tres pilotos clasificados.
La categoría Trialeros fue una de las más numerosas y duras, con 14 inscritos y hasta seis abandonos o ausencias el domingo. Francisco Guzmán dominó con autoridad gracias a una regularidad impecable, sumando 78 puntos frente a los 119 del piloto de Formentera Xicu Ferrer. Mucho más ajustada estuvo la lucha por el tercer puesto, donde Toño Villanueva logró imponerse con 126 puntos frente a los 133 de Alberto Pérez Alonso.
En Postclásicas Verdes, con seis participantes y dos bajas importantes, la victoria fue para Marino Galilea con 60 puntos, aunque tuvo que emplearse a fondo ante la presión constante del asturiano Rodrigo García Mallada, que terminó a sólo siete puntos. El tercer escalón del podio fue para José Manuel Herráez con 117 puntos.
En la categoría Expertos, únicamente dos pilotos inscritos, que consiguieron completar ambas jornadas. Alberto Moreno Conejo se llevó la victoria con 83 puntos tras firmar 50 el sábado y 33 el domingo, superando a Antonio de Hoyos, que totalizó 104 puntos después de mejorar notablemente el domingo con sólo 31 puntos.
En las categorías infantiles, en TR-A, únicamente dos pilotos completaron la prueba, imponiéndose Manuel Soria con 55 puntos frente a los 58 de Alejandro Moreno Conejo, diferencia mínima que refleja lo igualado de la categoría. Por último, en TR-B sólo tomó parte Nicolás Quer, que completó la jornada dominical con 87 puntos tras no participar el sábado.
Reconocimientos y entrega de premios
El broche final llegó con una entrega de premios celebrada bajo un tiempo mucho más agradable. Antes de repartir los trofeos se quiso reconocer públicamente el enorme trabajo realizado por los jueces de zona, que soportaron estoicamente la lluvia y las durísimas condiciones meteorológicas durante todo el fin de semana, recibiendo una gran ovación y un recuerdo tallado en madera.
También se destacó la labor de Protección Civil y Policía Local, fundamentales para controlar los cruces de carretera y garantizar la seguridad de la prueba.

Con presencia del alcalde y del concejal de deportes, se entregaron además reconocimientos especiales a Adolfo Barreiro por su trayectoria en el trial a través de Motos Alfa, y ahora a nivel persola, al expresidente de la Real Federación Motociclista Española Manuel Casado, al dakariano Fernando Domínguez, a la Asociación Española para las Deficiencias de Creatina y a los pilotos locales participantes, que iniciaron la entrega de premios.
Al finalizar la celebración de entrega de premios todos estaban invitados a una buena ración de paella, que se disfrutó bajo la carpa instalada por la brigada de Paracaidistas del Ejército de Tierra.
La lluvia deslució el fin de semana, pero no el gran trabajo de la organización
Los 2 Días de Trial de Clásicas de Mesones 2026 volvieron a demostrar por qué se han convertido en una de las pruebas de referencia del trial clásico. El esfuerzo organizativo, el ambiente, las atenciones a los pilotos y el espectacular despliegue humano y logístico estuvieron a un nivel sobresaliente.
La gran protagonista negativa fue, sin duda, la meteorología. La lluvia y el barro endurecieron enormemente la prueba y provocaron un elevado número de abandonos y ausencias en la segunda jornada, desluciendo parcialmente una edición que, en condiciones normales, habría resultado todavía más brillante.
Aun así, precisamente esa dureza convirtió el trial de Mesones 2026 en una edición que muchos tardarán años en olvidar: un auténtico regreso a los triales clásicos más épicos, donde terminar ya era toda una victoria.















