XXIV 2 Días de Trial de Arinsal: Adam Raga vuelve a reinar

 

La 24ª edición de los 2 Días de Trial de Arinsal volvió a convertir las montañas de Andorra en el gran punto de encuentro del trial veraniego, con 316 participantes, largos recorridos de alta montaña, zonas de agua y un ambiente único. Adam Raga se llevó la victoria en la categoría reina, sumando un nuevo triunfo a su espectacular temporada en las grandes pruebas de larga duración.

Texto: Horacio San Martín. Fotos: Joan Valls.


Los pasados 1 y 2 de agosto, el Moto Club Arinsal volvió a organizar una de las citas más esperadas de cada verano, los 2 Días de Trial de Arinsal, una prueba que después de más de dos décadas se ha convertido en mucho más que una competición. Es una auténtica fiesta del trial que reúne cada año a pilotos de todos los niveles dispuestos a disfrutar de dos jornadas muy diferentes a las de cualquier otro trial.

El escenario es, sin duda, uno de los grandes protagonistas. Los recorridos atraviesan los impresionantes parajes de la estación de esquí de Vallnord Pal Arinsal, alcanzando cotas superiores a los 2.000 metros y combinando pistas, senderos, torrentes y zonas de estilo clásico en un entorno de alta montaña espectacular. A ello se suma uno de los grandes atractivos que todavía conserva Arinsal: las zonas de agua, cada vez más difíciles de encontrar en los triales disputados en España y que siguen siendo una de las señas de identidad de esta prueba.

El concepto es además abierto a todos. Las categorías Amarillos, Verdes, Azules y Rojos permiten que puedan disfrutar tanto pilotos experimentados como aficionados que apenas compiten durante el resto del año. Especialmente accesible es el nivel Amarillo, que permite incluso participar con motos clásicas, convirtiendo Arinsal en una de esas pocas pruebas capaces de reunir en un mismo recorrido a pilotos con objetivos y niveles completamente diferentes.

Una gran fiesta también en el paddock

El ambiente comienza mucho antes de ponerse el casco. Durante el viernes el paddock se transforma en un auténtico ir y venir de amigos, con el parque cerrado en el centro, donde las motos quedan agrupadas durante la noche, mientras los equipos y las marcas aprovechan para ofrecer asistencia a sus clientes en las carpas situadas en los laterales. Y frente al parque cerrado el podio de salida y la gran pantalla.

Este año volvieron a destacar las estructuras oficiales y de asistencia de diferentes marcas, con Sherco presente en el paddock, mientras TRS ofrecía servicio a sus clientes a través de Suca Racing y Montesa hacía lo propio mediante Banyeres Parts.

Esta combinación de trial, vacaciones, amigos, familias y ambiente de paddock es precisamente una de las características que han hecho de Arinsal una cita tan especial. Ya en las primeras ediciones la prueba apostaba por un formato abierto a diferentes niveles y por recorridos largos por las montañas, una filosofía que se ha mantenido durante más de 20 años.

El Campeón del mundo de Enduro Josep García

Campeones de otras especialidades

Como viene siendo habitual en los 2 Días de Arinsal, tampoco faltaron este año pilotos conocidos procedentes de otras especialidades, algunos de ellos con residencia en Andorra y otros atraídos por las especiales características de esta prueba, que ofrece una magnífica oportunidad para iniciarse en el trial o simplemente disfrutar de una experiencia diferente sobre la moto.

Uno de los protagonistas fue nada menos que Josep García, actual campeón del mundo de Enduro, que se animó a competir en la categoría Verde y quiso compartir sus sensaciones a través de un vídeo publicado en sus redes sociales. En él se podía apreciar perfectamente su falta de costumbre con el trial y la concentración que exige esta especialidad, llegando incluso a reconocer que se ponía nervioso en la entrada de las zonas. A pesar de ello, su actuación fue bastante buena y consiguió completar el recorrido con pocos puntos, aunque finalmente sólo pudo participar durante la primera jornada.

El cinco veces campeón del Rally Dakar, Marc Coma

García contó además con un acompañante de auténtico lujo, Toni Bou, que estuvo junto a él y en diferentes momentos le fue dando algunos consejos técnicos para intentar mejorar su pilotaje. Bou, que también estuvo presente en Arinsal, no fue el único piloto mundialista que pudimos encontrar durante el fin de semana, ya que Miquel Gelabert también se dejó ver por allí, aunque en esta ocasión también sin competir, ejerciendo de apoyo y ayudando a su hermano pequeño Domenec.

Entre los habituales de Arinsal volvió a estar el expiloto de Superbikes Leon Camier, que participa cada año y que consiguió una magnífica 12ª posición en Verdes con sólo 5 puntos. 

Yago Parellada junto a Casey Stoner

También repitió presencia el piloto de SBK Chaz Davies, mientras que desde otra disciplina completamente diferente llegó el especialista en descenso de Mountain Bike (DH) Greg Minnaar, que terminó 22º en Verdes con 11 puntos.

Y tampoco faltó a la cita una auténtica leyenda del motociclismo de aventura, el multicampeón del Dakar Marc Coma, que finalizó 44º en Verdes con 17 puntos. Y hablando de grandes campeones, tampoco faltó el de MotoGP Casey Stoner, aunque este año como seguidor.

Una muestra más del particular atractivo de Arinsal, capaz de reunir durante un mismo fin de semana a especialistas de diferentes disciplinas y a pilotos de todos los niveles, unidos por el reto y la diversión de enfrentarse a dos jornadas de trial de alta montaña.

El gran reto: conseguir que Arinsal fluya

Pero si hay un aspecto que en los últimos años se ha convertido en el principal quebradero de cabeza para la organización son las colas en las zonas.

No es un problema sencillo de solucionar. Arinsal no pretende ser un trial convencional sometido a un reglamento estricto que obligue a los participantes a mantener un ritmo elevado. Muchos de sus participantes no compiten habitualmente e incluso hay aficionados que únicamente se ponen el dorsal una vez al año para disfrutar de este fin de semana.

Precisamente por eso, durante las últimas ediciones se había mantenido una filosofía muy relajada, sin horarios de llegada especialmente exigentes. El problema aparecía cuando esa libertad se llevaba demasiado lejos: pilotos que esperaban tranquilamente a sus amigos, numerosas paradas durante el recorrido, fotografías, descansos y comidas que podían prolongarse durante más de una hora provocaban que los grupos que habían salido detrás acabasen alcanzando a los anteriores.

El resultado eran grandes aglomeraciones, especialmente después de la comida, con el riesgo de que los últimos participantes llegasen a las zonas finales con retrasos enormes. En alguna edición incluso hubo pilotos realizando las últimas zonas del río de Arinsal prácticamente de noche.

El Moto Club Arinsal decidió por ello introducir este año una modificación importante: un horario de llegada para cada participante, aunque con un margen deliberadamente amplio. La intención no era convertir la prueba en una carrera contra el reloj, sino mantener la filosofía relajada obligando al mismo tiempo a no excederse.

También se estableció un tiempo máximo de una hora para la comida en La Caubella, mientras que posteriormente existía un margen horario cuya superación podía comportar penalización.

Otra novedad fue el orden de salida, mucho más definido que en anteriores ediciones: primero los Amarillos, después los Verdes, los Azules y finalmente los Rojos, sin concesiones, evitando además los grandes grupos formados por pilotos de diferentes niveles que habían sido habituales en años anteriores.

Y las colas volvieron… pero por otro motivo

Paradójicamente, las colas no desaparecieron completamente en la jornada del domingo, aunque el motivo fue muy diferente al de anteriores ediciones.

Al repetirse las 19 zonas del sábado y el domingo, algunos pilotos decidieron afrontar la segunda jornada a un ritmo especialmente elevado para poder terminar cuanto antes y regresar a casa. De esta manera, algunos participantes llegaron a las últimas zonas del río de Arinsal antes del mediodía. El problema fue que los jueces de esas zonas todavía no habían llegado.

Cada zona tiene establecido un horario de apertura y cierre y los controles de las últimas zonas todavía estaban atendiendo otras de las primeras partes del recorrido, donde permanecían participantes que habían salido más tarde. Por este motivo se tuvo que cerrar durante una hora el paso por las últimas zonas, avisando a los pilotos de que deberían esperar hasta la hora prevista para poder realizarlas.

La situación provocó el enfado de algunos participantes, especialmente entre quienes habían decidido acelerar el ritmo para terminar pronto. Y mientras los pilotos iban llegando y encontrándose con las zonas cerradas, la espera fue creciendo hasta formar las largas colas que pudieron verse en algunas imágenes.

Sin duda, organizar un trial como Arinsal no es sencillo. Son cientos de pilotos, seguidores, diferentes niveles, un recorrido de alta montaña, zonas con horarios de apertura, jueces de zona y picas, avituallamientos, repostajes y relativamente pocas zonas para absorber una participación tan elevada. La situación es muy diferente a la de grandes pruebas de larga duración como el SSDT o el 3 Días Trial Santigosa, donde un número de zonas mayor (en torno a 30) y también mayores recorridos, ayudan a repartir mucho mejor a los participantes.

El desafío para el Moto Club Arinsal sigue siendo por tanto encontrar ese difícil equilibrio entre mantener la esencia festiva y relajada de la prueba y conseguir que todo el recorrido fluya con normalidad.

Adiós a la espectacular cuerda hasta Port de Cabús

A las dificultades habituales de la organización se añadió este año un problema de última hora que obligó a modificar uno de los tramos más emblemáticos del recorrido.

Esta vez se llegó por la carretera a Port de Cabús

Apenas unos días antes de la prueba se conoció que finalmente no se autorizaba el paso por la espectacular cuerda de la montaña que tradicionalmente conducía hacia la bajada de Port de Cabús.

Parte de este recorrido discurre por territorio español y las autoridades no concedieron el permiso alegando motivos relacionados con el riesgo de incendios. Una decisión que obligó al Moto Club Arinsal a modificar a última hora una de las partes más espectaculares de la prueba.

La cuerda era uno de esos lugares que justificaban por sí solos el viaje a Arinsal: los pilotos avanzaban por lo alto de la montaña disfrutando de unas vistas impresionantes y aprovechaban para detenerse a realizar fotografías en uno de los puntos con mejores vistas de todo el recorrido.

Finalmente, el acceso al Port de Cabús tuvo que realizarse por carretera, perdiendo así parte del atractivo de aquella espectacular interzona.

Y es que el recorrido de Arinsal ha ido reduciéndose progresivamente con el paso de los años. Primero desaparecieron algunos de los tramos más duros, considerados excesivos para los participantes de menor nivel; posteriormente se fueron modificando o eliminando otros recorridos y grupos de zonas por cuestiones medioambientales. Este año también desapareció la bonita interzona entre las zonas 2 y 3.

Vicente Oliver, vencedor en Amarillos

Es una evolución comprensible para intentar mantener la prueba abierta a todos, aunque para los aficionados que conocen Arinsal desde hace muchos años también supone echar de menos algunos de aquellos recorridos que contribuyeron a convertirla en una prueba mítica.

Amarillos, un nivel para disfrutar

El nivel Amarillo es precisamente el mejor ejemplo de la filosofía de Arinsal. Es el nivel pensado para quienes quieren disfrutar sin complicaciones y en el que incluso las motos clásicas pueden participar con garantías y compitiendo, ya que también existe la opción de hacer el recorrido como seguidor, sin competir.

Julio Abellán, segundo en Amarillos
John Van Veelen cerró el podio en amarillos
Oscar Salvador dominó en Verdes

En esta categoría, Vicente Oliver (Mecatecno) se llevó la victoria con 3 puntos, empatado con Julio Abellán (GasGas), también con 3. El tercer puesto fue para John Van Veelen (TRRS), que terminó con 5 puntos. La clasificación muestra hasta qué punto la precisión y la regularidad resultaron determinantes en el nivel más accesible de la prueba.

Óscar Salvador domina en Verdes

En Verdes, la victoria fue para Óscar Salvador (TRRS), que completó los dos días con una tarjeta absolutamente perfecta, 0 puntos. Segundo terminó Antonio Rigo (GasGas) con 1 punto, mientras que James Duxbury (GasGas) fue tercero con 2 puntos.

Antonio Rigo, segundo en Verdes

El resultado refleja la tremenda igualdad existente en las primeras posiciones, con los tres primeros separados por apenas dos puntos después de dos jornadas de trial. Duxbury, además, consiguió completar cada una de las dos jornadas con una penalización mínima de un punto.

La categoría Verde volvió a demostrar así por qué es una de las más populares de Arinsal: permite disfrutar plenamente de los recorridos de alta montaña sin exigir el nivel técnico de los pilotos que afrontan los pasos Azules y Rojos, aunque la verdad es que ahora compiten algunos pilotos que claramente son de nivel azul, lo mismo que sucede en otras categorías lo que motiva esas clasificaciones tan ajustadas con pocos puntos.

James Duxbury era tercero en Verdes
Valentí Cristina era el ganador en Azules

Valentí Cristina se impone en Azules

David Oliver, segundo en Azules

En Azules, donde las 19 zonas tenían un incremento de dificultad bastante considerable, lo que se notaba en las penalizaciones, la victoria correspondió al piloto andorrano Valentí Cristina (Montesa), que terminó con 10 puntos.

El segundo puesto fue para David Oliver (Mecatecno), con 12 puntos, logrando otro podio en esta edición para la familia Oluver, mientras que el multicampeón mundial de Biketrial Dani Comas (Sherco) terminó tercero con 14 puntos.

La igualdad volvió a ser protagonista, con apenas cuatro puntos de diferencia entre el ganador y el tercer clasificado. Cristina cimentó su victoria sobre una actuación muy regular, sumando cinco puntos en cada jornada, mientras Oliver acumulaba 5 y 7 y Comas 12 y 2.

Dani Comas, tercera posición en Azules
Francesc Recio, séptimo en el espectacular nivel Rojo
Victoria absoluta de Adam Raga en Arinsal

Adam Raga, rey de los Rojos

Y en la categoría reina volvió a aparecer el nombre que se está convirtiendo en uno de los grandes protagonistas de las pruebas de larga duración: Adam Raga.

El piloto de Sherco se llevó la victoria en los Rojos con una espectacular tarjeta de solamente 2 puntos, uno en cada jornada. Segundo fue Marc Piquer (Montesa), con 24 puntos, mientras que el japonés Yamato Kimura (Sherco) dio la sorpresa al subir al podio con 31 puntos, imponiéndose a su compatriota y compañero de equipo Oriol García Campano y a su compatriota Shinya Hirohata (Montesa).

Segundo puesto para Marc Piquer
Soprpresa de Yamato Kimura, tercero en Rojos
Cuarto puesto para Oriol García Campano

Para Raga se trata de un nuevo éxito en una temporada en la que está demostrando un especial gusto por las grandes pruebas de larga duración. El piloto tarraconense ya se impuso en mayo en el Scottish Six Days Trial, posteriormente consiguió la victoria en los 4 Jours de La Creuse y ahora añade a su palmarés de 2026 el triunfo en Arinsal.

Solo el Reeth 3 Day Trial, donde terminó segundo, se le ha escapado entre las grandes citas de este tipo disputadas este verano.

No es casualidad. Las pruebas de larga duración representan una de las formas más auténticas de entender el trial: muchos kilómetros, montaña, interzonas naturales, zonas de diferentes características y una relación mucho más directa entre piloto y paisaje. Precisamente el tipo de trial que Raga parece disfrutar especialmente en esta etapa de su carrera.

Adam Raga bajo la lluvia del sábado

Arinsal sigue siendo Arinsal

Con sus problemas, sus colas, sus cambios y sus limitaciones, los 2 Días de Trial de Arinsal volvieron a demostrar por qué siguen siendo una cita imprescindible para los aficionados.

Pocas pruebas ofrecen la posibilidad de recorrer durante dos días los espectaculares paisajes de los Pirineos sobre una moto de trial, alcanzando cotas de alta montaña y compartiendo el recorrido con cientos de aficionados de diferentes generaciones y niveles, que cada año repiten o se estrenan, por lo que las nuevas caras son muy numerosas en esta cita.

El reto del Moto Club Arinsal es enorme: mantener un formato abierto, familiar y relajado, sin perder la esencia que ha convertido esta prueba en una auténtica fiesta, pero consiguiendo al mismo tiempo que los cientos de participantes puedan avanzar por el recorrido con fluidez.

Después de 24 ediciones, Arinsal continúa siendo diferente. Y quizás precisamente ahí reside buena parte de su encanto: no es un trial como los demás, ni pretende serlo.

Clasificación XXIV 2 Días Trial de Arinsal

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