La entrada en concurso de acreedores de Torrot pone en riesgo la continuidad de una de las empresas que fue clave en la historia reciente del trial español. La compañía que rescató a GasGas en 2015 y abrió camino al trial eléctrico infantil afronta ahora su propio desenlace empresarial.
La industria motociclista española pierde a uno de los protagonistas más singulares de la última década. Torrot Electric Europa, la compañía gerundense que en 2015 rescató a GasGas de su concurso de acreedores y que posteriormente facilitó su entrada en el grupo KTM, ha entrado ahora en concurso voluntario de acreedores y ha solicitado la liquidación de sus activos.
La decisión supone el posible punto final a una historia empresarial que, aunque estuvo centrada principalmente en la movilidad eléctrica, durante algunos años tuvo una enorme trascendencia para el mundo del trial y actualmente seguía contando con su gama de motos infantiles eléctricas de trial y motocross.
Salvadora de GasGas en su peor momento
Cuando GasGas atravesaba una de las etapas más críticas de su historia y se encontraba inmersa en un proceso concursal, fue Torrot quien dio un paso al frente. En noviembre de 2015, la firma adquirió la unidad productiva de GasGas y asumió el reto de reflotar una de las marcas más emblemáticas del trial mundial.
La operación permitió mantener viva la producción en Salt (Girona), conservar puestos de trabajo y garantizar la continuidad de una marca que acumulaba títulos mundiales y una enorme relevancia en la especialidad.
Durante los años siguientes, Torrot impulsó una estrategia de crecimiento que combinaba la movilidad eléctrica con el desarrollo de GasGas en los segmentos de trial y enduro. Sin embargo, las necesidades de inversión y expansión acabaron llevando a una nueva etapa.
La llegada de KTM
En 2019 se produjo un movimiento decisivo para el futuro de GasGas. El fondo Black Toro Capital, accionista de referencia de Torrot, alcanzó un acuerdo con KTM para crear una joint venture destinada al desarrollo internacional de la marca española.
La operación permitió a KTM tomar una posición mayoritaria en GasGas, aportando recursos industriales, comerciales y tecnológicos. Para la marca catalana supuso acceder a una red global de distribución y asegurar su continuidad dentro de uno de los mayores grupos motociclistas del mundo.
Antes de eso, Torrot había mostrado varios prototipos de motos de trial eléctricas, algunos de ellos orientados al trial excursión. Con el paso de los años, GasGas terminó integrándose plenamente en la estructura industrial de KTM, consolidando su presencia internacional y ampliando su gama más allá del trial y el enduro.
Visto con la perspectiva actual, la adquisición realizada por Torrot en 2015 fue el movimiento que evitó la desaparición de GasGas y allanó el camino para que la histórica firma española acabara formando parte de uno de los grandes conglomerados del sector off-road.
La apuesta por el trial eléctrico infantil
Aunque la actividad principal de Torrot se centró en la movilidad eléctrica urbana, la compañía mantuvo una línea de motocicletas eléctricas infantiles especialmente vinculada al mundo del trial.
Modelos como las Torrot Kids Trial se convirtieron en una de las opciones para la iniciación de jóvenes pilotos, ofreciendo diferentes niveles de potencia y sistemas de control adaptados al aprendizaje. La marca consiguió abrir un nicho poco explorado hasta entonces, acercando el trial a nuevas generaciones mediante motocicletas silenciosas, de bajo mantenimiento y fáciles de utilizar.
En los últimos años, precisamente esta gama infantil era una de las líneas de producto que seguían identificando a Torrot dentro del ámbito del trial.
Un desenlace marcado por las dificultades financieras
La empresa llevaba tiempo intentando superar una compleja situación económica. Tras aprobar un plan de refinanciación en 2024 para reestructurar una deuda cercana a los 16 millones de euros, la compañía, que actualmente ocupa el edificio que fuera la antigua fábrica de GasGas, no ha logrado cumplir los compromisos adquiridos.
El Juzgado Mercantil de Girona ha admitido el concurso voluntario y la propia empresa ha solicitado la liquidación, lo que abre un proceso destinado a la venta de activos y al cierre de la actividad.
Con ello, Torrot se enfrenta a la desaparición de una marca histórica nacida en 1948 y relanzada en la década pasada como uno de los proyectos más ambiciosos de la movilidad eléctrica española. Ahora se ha demostrado lo que muchos vaticinávamos, la burbuja de la movilidad eléctrica era un espejismo inflado, irreal, basado en imposiciones políticas pero sin respaldo del usuario. Muchas son las marcas, especialmente en el múndo del automóvil, que se equivocaron en sus apuestas y ahora tienen que dar marcha atrás después de haber perdido.
Un legado que permanecerá en el trial
Más allá de su desenlace empresarial, Torrot deja una pequeña huella difícil de ignorar en la historia reciente del trial. Fue la empresa que evitó la desaparición de GasGas en uno de los momentos más delicados de la marca, permitió su continuidad industrial y facilitó el camino que terminó conduciendo a su integración en el grupo KTM.
Al mismo tiempo, fue una de las pioneras en el desarrollo de motocicletas eléctricas infantiles de trial, un segmento que contribuyó a acercar este deporte a nuevas generaciones de pilotos.
La paradoja es evidente: mientras GasGas continúa hoy su recorrido bajo el paraguas de KTM, la compañía que contribuyó decisivamente a salvarla afronta ahora su propia desaparición.

