La FIM rectifica el formato de TrialGP, pero no es suficiente

 

Las protestas de los pilotos del Mundial TrialGP tras el estreno del nuevo formato en Japón han obligado a la FIM a introducir cambios inmediatos, aunque las modificaciones siguen sin responder a muchas de las críticas que han generado desconcierto entre participantes y aficionados.

Texto: Horacio San Martín. Fotos: Future7 Media.


Apenas una prueba ha necesitado la FIM para verse obligada a corregir parte del «revolucionario» formato estrenado en el Mundial de Trial 2026. Lo que durante meses se presentó como una profunda modernización del campeonato recibió en Japón el rechazo prácticamente unánime de los pilotos de TrialGP, que incluso intentaron negociar cambios de urgencia durante el propio fin de semana, aunque sin éxito.

Ahora, tras consultar con las partes implicadas, la Federación Internacional ha anunciado una serie de modificaciones reglamentarias que entrarán en vigor ya en la próxima cita. Una rectificación que, aunque demuestra que el sistema original presentaba importantes deficiencias, está lejos de satisfacer todas las demandas de los pilotos y tampoco resuelve la sensación de desconcierto que el nuevo formato está generando entre muchos aficionados.

¿Qué cambia exactamente?

La principal modificación afecta a la parte decisiva de la segunda «carrera/vuelta» de TrialGP. Hasta ahora, tras la Super Pole y la Final, sólo cinco pilotos accedían a la Super Final, mientras que las puntuaciones se reiniciaban continuamente, provocando situaciones difíciles de entender incluso para los seguidores habituales del campeonato.

A partir de ahora, todos los pilotos participarán tanto en la Final como en la Super Final. Además, las puntuaciones obtenidas en la Final ya no desaparecerán, sino que se arrastrarán hasta la Super Final y la clasificación definitiva se establecerá sumando los resultados de ambas fases.

En la práctica, esto supone reconocer uno de los principales problemas detectados en Japón: que un piloto podía realizar una excelente Final y ver desaparecer todo su trabajo al comenzar la Super Final con el marcador nuevamente a cero.

También se modifica el papel de la Super Pole. Todos los pilotos de TrialGP la disputarán y servirá para establecer el orden de salida de la Final. Además, en caso de empate tras las penalizaciones tradicionales, prevalecerá el mejor tiempo conseguido en dicha zona cronometrada, algo que una vez más desnaturaliza la esencia del trial, en el que el cronómetro nunca fue más determinante que la habilidad.

Por último, la FIM anuncia que en algunos eventos otras categorías podrán participar también en la Super Test del viernes, una medida orientada principalmente a aumentar el espectáculo para el público.

Un parche, pero no una solución

Aunque los cambios introducidos mejoran algunos de los aspectos más criticados, el problema de fondo permanece prácticamente intacto.

Los pilotos no sólo cuestionaban que las puntuaciones se reiniciasen continuamente o que únicamente cinco participantes accediesen a la fase final. La crítica era mucho más profunda y afectaba al propio concepto del nuevo formato.

La transformación de un trial tradicional en una sucesión de Super Test, Super Pole, Finales y Super Finales sigue generando rechazo entre buena parte de los protagonistas. Muchos consideran que el campeonato se está alejando de la esencia histórica del trial para acercarse a un modelo inspirado en el X-Trial, con eliminatorias, fases televisivas y secciones agrupadas.

Tampoco desaparece otro de los problemas más señalados: la dificultad para comprender quién gana realmente y por qué. El aficionado sigue encontrándose con «carreras» independientes, clasificaciones parciales, puntuaciones acumuladas y distintas fases que diluyen el valor de la actuación global realizada durante todo el día.

El verdadero problema sigue sin abordarse

Más allá de estos ajustes, la cuestión de fondo continúa siendo la misma que viene arrastrando el Mundial desde hace años: la pérdida progresiva de identidad del trial y su desconexión respecto a la inmensa mayoría de aficionados que practican este deporte.

La FIM parece convencida de que la solución pasa por introducir más espectáculo, más formatos televisivos y más elementos heredados de otras disciplinas. Sin embargo, la crisis actual del trial no nace por falta de Super Poles o de Super Finales, sino por una pérdida constante de participantes, de ventas de motocicletas y de conexión entre la competición de élite y el trial que practica el aficionado de base.

La rectificación anunciada demuestra que la presión de los pilotos ha surtido efecto. Sin embargo, también confirma que el reglamento fue aprobado sin haber evaluado suficientemente sus consecuencias prácticas.

La próxima cita de Andorra permitirá comprobar si estos cambios mejoran realmente el espectáculo y la comprensión del campeonato o si, por el contrario, el Mundial continúa avanzando por un camino que sigue generando más dudas que certezas.