Los éxitos de TRRS en el Campeonato de Italia refuerzan una idea cada vez más extendida: el futuro del trial pasa por la base más que por el Mundial.
El espectacular resultado obtenido por el Team TRRS Italia Nils en la última prueba del Campeonato Italiano de Trial Outdoor, disputada en Asiago, no es solamente una noticia deportiva. Es también la confirmación de una tendencia que lleva algunos años desarrollándose en el mundo del trial y que cada vez resulta más evidente para fabricantes, importadores y distribuidores.
Durante décadas, el Mundial de Trial fue la gran herramienta de promoción de las marcas. Los fabricantes invertían enormes cantidades de dinero en equipos oficiales, pilotos de fábrica, asistencia técnica y estructuras profesionales porque el campeonato representaba el máximo escaparate posible para vender motos. Sin embargo, el panorama actual es muy diferente.
El Mundial se ha transformado progresivamente en un producto orientado al espectáculo, la televisión, las redes sociales y la generación de contenidos. Un objetivo comprensible, pero que ha ido alejando cada vez más la imagen del trial de la realidad que viven los aficionados y practicantes de base.
Hoy las zonas que afrontan los mejores pilotos del mundo, el nivel técnico, incluso el estilo de pilotaje y la propia puesta en escena del campeonato tienen poco que ver con el uso que realiza la inmensa mayoría de quienes compran una moto de trial.
La consecuencia es evidente: el retorno comercial para los fabricantes es cada vez menor mientras los costes siguen creciendo.
Mantener una estructura oficial en el Mundial supone afrontar gastos de pilotos, mecánicos, mochileros, desplazamientos internacionales, vehículos, desarrollo técnico, licencias, inscripciones y derechos cada vez más elevados. Una inversión enorme que resulta difícil justificar cuando las ventas no crecen en proporción al esfuerzo realizado.
Por ello, en los últimos años hemos asistido a algo que parecía impensable hace apenas cinco años: la desaparición o reducción drástica de proyectos oficiales de primer nivel. Marcas como GasGas, Vertigo o la propia TRRS han ido modificando su estrategia deportiva, alejándose de las grandes inversiones en la máxima competición.
No se trata de una falta de compromiso con el trial, sino precisamente de lo contrario. Pese a todo TRRS sigue manteniendo su apoyo a numerosos pilotos en el Mundial de Trial, tanto en las categorías Trial2 y Trial3 como en las categorías Femeninas, pero no en TrialGP. De hecho en el pasado TrialGP de Japón Jarand Gunvaldsen subió al podio de TR2.
Cada vez más fabricantes entienden que el crecimiento del deporte y de las ventas pasa por acercarse al aficionado, al piloto amateur, a las categorías de formación y a los campeonatos nacionales o regionales, que son donde realmente se encuentran los futuros compradores de motos.
Esta misma reflexión aparecía también entre las propuestas planteadas recientemente por Marc Arañó para revitalizar el trial. Entre las medidas necesarias para fortalecer el deporte, las grandes competiciones internacionales dejaban de ocupar el papel central que históricamente habían tenido, poniendo el foco en la base y en la práctica real del trial.
Y es precisamente ahí donde TRRS parece haber encontrado un camino cada vez más interesante.
Lejos de desaparecer del panorama deportivo, la marca catalana ha decidido mantener su presencia apoyando pilotos jóvenes, categorías inferiores y campeonatos nacionales, situándose mucho más cerca de quienes realmente compran y utilizan sus motos.
Los resultados obtenidos el pasado fin de semana en Italia son una demostración perfecta de ello.
El Team TRRS Italia NILS se convirtió en la estructura más laureada de la prueba de Asiago al sumar nada menos que diez podios en dos jornadas de competición.
Entre los resultados más destacados sobresale el doble triunfo de Francesco Vignola en TR4, las victorias de Matteo Mazzola en Minitrial Mono y de Tommaso Bottini, además del excelente rendimiento de Laia Pichler, vencedora el domingo en Féminas B.
Fabio Mazzola firmó además un magnífico fin de semana en TR2 con un segundo puesto el sábado y una victoria el domingo, mientras que Diego Mazzola logró una destacada segunda posición en su categoría a los mandos de una TRRS RR 125.
A ellos se sumaron los podios de Valerio Dino Codega y Paolo Bertolini, así como las sólidas actuaciones de Thomas Bisaccia, Davide Zonca, Erik Ribotta, Mateo Sibille, Alessandro Tagliaferri, Angelo Piu, Ugo Ambrogio, Gerri Nobili y Paolo Bonetti.
Más allá de los resultados, lo realmente importante es el mensaje que transmiten.
Mientras el Mundial continúa buscando modelos de crecimiento basados en la exposición mediática y el espectáculo, campeonatos nacionales como el italiano siguen siendo el lugar donde se forman pilotos, se fidelizan aficionados y se mantienen auténticas oportunidades de venta para los fabricantes.
Quizá el futuro del trial no dependa tanto de quién gana los títulos mundiales como de quién consigue estar presente allí donde realmente se practica este deporte.
Y en Asiago, TRRS ha demostrado que lo tiene muy claro.


