Una inoportuna lesión de rodilla, que ha requerido cirugía, impidió a Pau Dinarés luchar por el título nacional TR2 en la prueba final de Entrimo, viéndose obligado a vivir el «fin de semana más duro» como espectador.

La pesadilla para Dinarés comenzó lejos de las zonas gallegas. Tras conseguir su mejor resultado de la temporada, un meritorio sexto puesto en la la primera jornada de la última prueba del Mundial de Trial en el Reino Unido, una «inesperada caída» le ocasionó una grave lesión.
A pesar del dolor físico y, sobre todo, del moral, Dinarés no quiso faltar a la cita de Entrimo. Acudió para recoger su medalla de subcampeón, un premio agridulce que no reflejaba el objetivo por el que había luchado todo el año. Con el corazón encogido, vivió la prueba desde fuera de las zonas, un suplicio para cualquier competidor.
El piloto catalán confesó que había estado «soñando con la victoria del campeonado todo el año» y que anhelaba compartir ese triunfo con todo su equipo y sus seres queridos. «Esta gente es la razón por la que sigo empujando hacia adelante, incluso cuando las cosas no salen como estaban planeadas», agradeció, dirigiendo un mensaje de gratitud a su equipo, familia, amigos y seguidores.
Aunque el sueño de esta temporada terminó en el quirófano y no en lo alto del podio, Pau Dinarés mira al futuro con determinación. Su promesa es clara y contundente: «El sueño no se ha acabado. Volveremos a levantarnos, más fuertes que nunca».
Tras su pasó por quirófano el 1 de octubre ahora toca el necesario reposo, pero el motor de su ambición ya está encendido para la próxima temporada, contando los días para su vuelta.