Pep Ribera fue el único hombre capaz en arrebatar a Ot Pi un Mundial de Trialsín cuando el 20 veces Campeón del Mundo de la modalidad estaba en su máximo apogeo. Repasamos con él su etapa de trial en bici y su posterior paso a la moto.
Muchos lo disfrutamos con asiduidad en el Campeonato de España de Trial de Sénior A y B o en los 3 Días de Trial de Santigosa, prueba que conquistaría en 1995. Antes de su retirada ganó el Campeonato de Cataluña de Trial Open en 2002 y 2003.
Actualmente, Pep Ribera regenta un establecimiento comercial llamado ‘Motos y Bicicletas Pep Ribera’, en su Gironella natal, en Barcelona. Hasta allí nos hemos dirigido para saber de él y para que nos mostrara dónde está y cómo es el nuevo punto de encuentro de los aficionados al trial en bici en la zona: el Bike Park Gironella. ¿Para la moto? La comarca del Berguedà es donde las primeras montañas del Pirineo asoman por el horizonte.
– Pues lo cierto es que ha sido todo un éxito. La hicimos con mucha ilusión y ganas. Tenemos una pequeño bike park aquí, en Gironella, que poco a poco ha ido creciendo; y creímos que había llegado el momento de organizar un encuentro con las principales escuelas de trial en bici de aquí, de Catalunya, y de Aragón. Solo por participar, los niños tenían ya una bolsa con obsequios varios. Por supuesto, antes de arrancar la jornada, todos pudieron disfrutar de un buen desayuno para coger fuerzas y luego les preparamos un pequeño entrenamiento. Tras el mismo, entre todos los participantes sorteamos además distintos regalos cedidos por nuestros colaboradores.
– ¿Cuántas escuelas participaron en la misma?
– ¿Tendrá continuidad en el tiempo?
– La verdad es que nos ha dejado un muy buen recuerdo esta primera experiencia y nos gustaría repetir el año que viene. No he hablado con el resto de organizadores, pero pilotos, acompañantes, espectadores, colaboradores… todos quedamos muy contentos. El deporte del trialsín o biketrial en su día fue todo un referente en la comarca del Berguedà y ojalá vuelva a serlo otra vez. ¡¡Para ello estamos trabajando!! (Sonríe).
– Cuando nos pongamos manos a la obra volveremos a publicitar el encuentro a través de nuestras redes sociales. Queremos que vengan el máximo de escuelas posibles. Y toda ayuda para que la gente conozca la Trobada y participe en la misma será bien recibida.
– Su impusora es ‘Foc al Pedals’ (Fuego en los Pedales), entidad de tu Gironella natal de la que formas parte. ¿Cómo surgió ésta y cuáles son sus objetivos?
– Pues la verdad es que fueron dos compañeros y amigos los que la arrancaron. Sus hijos empiezan a ser dos figuras de este deporte. Pero para seguir creciendo y evolucionando necesitaban de un espacio aquí, en Gironella, su pueblo. Así que unos cuantos decidimos echarles una mano y ayudarles a crear un espacio para que pudieran entrenar. Así surgió el Bike Park de Gironella. Poco a poco hemos ido añadiendo obstáculos y elementos para confeccionarla: rocas, maderas, tubos de hormigón… La idea es que ahora cualquier niño o niña del pueblo que quiera iniciarse en el trial en bici pueda hacerlo en una área con distintas zonas y de distintos niveles. Quién sabe, quizás con el tiempo podamos albergar una cita de la Copa Catalana (o más allá) de la modalidad.
– Creo que tendría entre 11 o 12 años. Debajo de mi casa, varios chicos con motos de trial rondaban por allí. Pep Mujal, actual presidente del MC Baix Berguedà, Pep y Fermí Serra, Lluís Cardona y Josep Ribas, alias ‘Paireta’… Yo era un crío, pero me gustaba imitar sus movimientos con mi bici. Cogí mi BH y le quité los guardabarros. ¡¡Imagínate como la llegué a preparar!! Era divertido y, bueno, me lo pasaba bien haciendo mis cuatro giros por allí y echando la tarde entera. Un tiempo después, uno de mis amigos, que era vecino, se compró una Montesita y yo siempre que podía se la pedía. Y así fue como poco a poco me fui aficionando a este maravilloso deporte.
– Fueron mis padres. Me compraron una Montesita, la T-15, roja y con el manillar negro. Era tipo cabra. No me bajaba de ella ni para ir a dormir. ¡¡Me pasaba horas y horas encima!! (Risas). Se la compraron al malogrado Marius Pujol. Marius ayudó a muchos. Primero desde su concesionario oficial de Montesa en Gironella, donde tantos y tantos jóvenes empezamos a admirar y a comprar sus Montesas; y después ya desde su nuevo taller situado en Berga, en donde aparte de las motos empezó a vender también bicicletas. Especialmente las Monty de trialsín.
– Con aquella primera Montesita iba haciendo mis pinitos por casa y entrenando por aquí y por allá por mi pueblo. Pero cuando terminé el EGB decidí aprender un oficio. Antes, en los pueblos, se estilaba eso en vez de seguir estudiando como sucede ahora. Así que empecé a trabajar en una fábrica textil limpiando piezas. Y bueno estuve allí un tiempo; hasta que Marius me dijo si quería trabajar en su taller.
– En tus redes sociales tienes publicada una foto de tu primera carrera en trialsín. ¿Esperabas llegar y besar el santo a las primeras de cambio?
– ¿Recuerdas algún rival de aquella primera carrera en Castellbell i el Vilar, en Barcelona?
– De mi categoría no. No recuerdo a nadie. Pero de las categorías superiores, de federados, por ejemplo, recuerdo que competían en lo que hoy es Élite los hermanos Antonio y Carlos Talavera, Ot Pi, Pepe Marcos, y no sé si también estaban Andreu Codina, Joan Solé Rovira… Óscar Bujaldón…
– De no ser por él no hubiera logrado lo que llegué a conseguir. Si no me hubiera acogido en su taller y me hubiera enrolado en su equipo… Él me mantuvo ligado a la bici. Además, los fines de semana entrenábamos varios chicos. Hoy en este río, mañana en esta cantera… La verdad es que no le costó demasiado convencerme, porque ya me gustaba la idea. Tenía muchas ganas de hacerlo, y había muy buen rollo, muy buen ambiente entre todos los chavales. Entrenábamos, reíamos… nos lo pasábamos muy bien y el tiempo nos pasaba volando. Además, no había rivalidad. Estabas contento por ti y también por cómo evolucionaba tu compañero.
– Él no me conocía. Pero un día llamó a Marius, que no era un hombre especialmente ducho a la hora de hablar, pero veía que yo, poco a poco, lo iba haciendo cada vez mejor, preguntándole por un chico de Berga que lo hacía bien. Y él le dijo: ‘es de Gironella’, y le habló de mi. Y a partir de ese momento me empezaron a dar más facilidades. Me dejaron principalmente bicicletas. Primero de segunda mano y, poco después, ya de nuevo cuño; nuevas… y así fue como dejé de pagar por las bicicletas. (Sonríe).
– Sí. Fue a partir de 1985. Empezamos a recorrer Europa juntos. La primera carrera fue aquí, en La Font Negra de Berga. Allí, como diría aquel, ¡¡empezó todo!! Allí empezaron mis primeras carreras fuera de Cataluña y España.
– ¿Qué tal tu relación con Ot Pi? ¿Y con su padre?
– La relación siempre fue buena con ambos. Normal. Lógicamente, éramos rivales, pero entre nosotros no nos llevábamos mal. Y sí que es verdad que en algún momento barrieron un poco más hacia él que hacia mi por el hecho de ser el hijo del jefe. Pero a mi nunca me importó demasiado. A mi me iba bien todo. Me conformaba con lo que tenía; y bien agradecido que estaba por ello.
– Sí. Monty hizo dos prototipos. Y lo recuerdo bien porque no las pintaron. Además de lucir con el color propio del hierro, montaban rueda gorda detrás y frenos hidráulicos; los primeros frenos de ese tipo que salieron al mercado. Eran de la legendaria marca de frenos Magura. Aquello era lo máximo de lo máximo. ¿En qué nos favorecía la rueda gorda detrás? Podías saltar desde lugares más elevados sin doblar la llanta y, además, te ayudaba a la hora de impulsar la bici hacia arriba. Amortiguaba más.
– Los montamos al mismo tiempo, ya que las Monty ya salían así de fábrica. Creo que además de la de Ot y la mía, otro chico belga también los estrenó al mismo tiempo que nosotros. Pero no te sabría decir quién era. Lo siento (Sonríe).
– Entre 1986 y 1987 ganaste hasta 5 títulos entre competiciones domésticas e internacionales. Sin embargo, fue al año siguiente cuando hiciste historia al ganar el Campeonato del Mundo de Trialsín en categoría Élite. ¿Qué recuerdas de aquella temporada?
– Noté que la gente estaba conmigo y que se alegraba un montón de que yo hubiera conquistado el Campeonato del Mundo. En aquellos momentos, el trialsín estaba en su cénit y todos los participantes dábamos lo mejor de nosotros en cada carrera. Es cierto que había rivalidad, pero también que éramos todos amigos. Porque éramos un grupo, una piña. Acabábamos un trial y nada más bajarnos del podio ya estábamos echándonos unas risas. Aquel año me tocó ganar a mi. Creo que me lo merecía, porque era el que estaba más fuerte. Si me apuras, te diré que el anterior también me lo merecía, pero por una cosa u otra al final no pudo ser.
– Ambos estuvieron muchos años en lo más alto. Y eso tiene mucho mérito. También Dougie Lampkin o ahora Toni Bou, por ejemplo. Y sí, tanto Ot como Jordi revolucionaron el trial como deporte.
– Pero a diferencia de él, tú sí cambiaste la bici por la moto, como en su día hicieron también el propio Tarrés o Andreu Codina. ¿Por qué te pasaste al trial en moto?
– ¿Por qué crees que Ot Pi no te siguió?
– Pues yo creo que no se pasó porque estaba muy ligado a Monty. Era su máximo representante y probador. Además, estaba su padre, que le apretaba para que continuara con la bici. A Ot le gustaba la moto, pero seguramente vio que todavía podía hacer muy mucho con la bici.
– Nadie. Al contrario. Todo el mundo me decía que continuara con la bici. En especial, mi padre. Me decía que con la moto tendría muchos más gastos y que quizás me la iba a jugar. Más que nada porque con la bici había tocado el cielo y con la moto… era ¡¡un melón por abrir!! (Risas). Lo decidí yo. Decidí echar por la calle del medio; directamente. (Sonríe). Siempre se pueden aprender cosas nuevas, aunque te parezca que ya no, si tienes la ilusión de aquel niño que un su día empezó a andar.
– ¿Recuerdas cómo fue la primera ocasión en la que te subiste a una moto de trial?
– En el Nacional, te disfrutamos entre 1990 y 1995 en Sénior A y B, siendo tu mejor clasificación en la primera dos décimos puestos, en 1994 y 1995, y un tercer lugar final en 1991 en la segunda. ¿Contento con tu bagaje en el Campeonato de España de Trial?
– Por el hecho de venir del trialsín, tenía más relación con Marc Colomer y Joan Pons. La verdad es que con ellos dos me eché muchas risas por los paddocks.
– … y también con la generación que llegaba ya desde la moto, como los David Cobos, Gabriel Reyes… ¿se notaba en su pilotaje que estos últimos ya eran distintos a vosotros?
– Durante dicho lustro también te vimos competir a nivel internacional. Principalmente, en el Mundial Júnior. Pero también hiciste tus pinitos en algunas citas mundialistas absolutas. ¿Por qué no te disfrutamos una temporada entera en el Mundial absoluto?
– Participé en su día en el Campeonato de Europa y recibí algo de ayuda. Pero el Mundial ya era harina de otro costal. Solo podía permitirme el competir en las citas cercanas a mi casa; por nuestro país o las francesas cercanas. No tenía patrocinadores fuertes y los que tenía eran de la comarca y por desgracia no podían ayudarme para que disputara todo el campeonato. Aún así, lo que pude hacer fue gracias a ellos y les estoy muy agradecido.
– Andorra. Pero siempre ves que puedes hacerlo mejor. Fallé en cosas que creo que podía haber superado perfectamente. Además, me enfandé en alguna zona por liarla y arrastré ese lío en las tres zonas siguientes. Ya sabes. Cosas de estas que solo te das cuenta cuando acabas y tu cabeza y corazón reposan.
– En 1993 acabaste el 21 en tierras andorranas. ¿Crees que antes costaba mucho más puntuar en el Campeonato del Mundo que en la actualidad?
– Y dos años después te conviertes en ganador de los 3 Días de Trial de Santigosa. ¿Cómo fue poner tu nombre en el palmarés de una carrera en la que figuran campeones como el propio Tarrés o Dougie Lampkin entre muchos otros?
– Santigosa era una prueba que me gustaba mucho por su ambiente. Era una fiesta de nuestro deporte muy bonita. Te pasabas tres largos días en medio de riachelos y por las montañas perdido. Era muy divertido. Y aquel año, en 1995, fue la pera limonera poder alzarme con el triunfo absoluto. También es verdad que aquel año no participaron demasiados pilotos oficiales. Yo sufrí lo mío. Los tres días anduve super concentrado a tope para no fallar. Pero fue una experiencia muy bonita. Y no todo el mundo puede presumir de tener el nombre en el palmarés de una carrera tan mítica como los 3 Días de Santigosa. (Sonríe).
– Decidí centrame en esa competición porque aquel mismo año abrí mi actual negocio, una tienda-taller de bicis y motos en Gironella. Y tenía bastante trabajo, la verdad. Y como no podía permitirme hacerlo todo, opté por participar en el campeonato más cercano. Además, tampoco podía entrenar como se requiere para participar en el CET.
– Fantic, Montesa y GasGas. ¿Qué destacarías de cada etapa?
En cuanto a Montesa, Pep Rosell y Daniel Llobet del concesionario Motor Gas Motos de Manresa (Barcelona), me ficharon para trabajar en su taller y para que compitiera bajo sus colores. Durante mi estancia con ellos, fue cuando estuve más arropado. Fue cuando recibí más ayuda.
GasGas fue ya el final. Motriauto, también en Manresa, con Ramón Planes y José Luis Pérez, Pepe, que el Señor lo guarde, también me ayudaron en lo que pudieron. La moto me gustaba mucho y el ambiente en Motriauto, así como en fábrica era muy bueno. Me sentí bien con ellos. Lo malo es que quizás por mi edad en Salt no apostaron decididamente por mi; quizás ya tenían en mente pilotos más jóvenes. Eso sí, gracias a GasGas y Philippe Vaudey pude disputar el Europeo. En ese sentido, la marca se portó muy bien llevándome a Polonia y el resto de sitios.
– Estuve casi dos años sin tocar una moto de trial. Resulta que durante ese tiempo estuve con Marc Coma cuando éste era piloto de GasGas. Le hacía de mecánico y de mochilero en el Europeo y en el Campeonato del Mundo de Enduro. Cuando terminé con él me entraron unas ganas locas de volver a subirme a una moto de trial y con mi mochilero de siempre, Teixidó, nos planteamos disputar todo el certamen catalán absoluto. Y la verdad es que lo preparamos muy bien. ¡¡Le echamos muchas horas y muchos entrenamientos!! Y nos salió bien. ¡¡Y dos veces!! (Risas).
– Cuando en 1992 me rompí los ligamentos de una de mis rodillas durante un entrenamiento. Cuando ya estuve recuperado, por desgracia, me había quedado sin trabajo. Busqué pero no encontré nada. Y con mi esposa decidimos abrir una tienda de motos y bicis en nuestro pueblo. Pequeñita, pero con la que pudimos luego participar en las carreras cercanas. Nos ayudaba a trampear un poco. (Sonríe).
– En plan amateur no lo descarto. Si algún día me despierto inspirado, ¡¡quizás me verías!! (Risas). No, en serio. De momento ando liado con todo el trabajo que tengo en Motos y Bicicletas Pep Ribera. Además, ahora voy mucho en bicicleta. Practico varias: de carretera, MTB, trial… La moto… algún que otro amigo me chincha para que vuelva a cogerla más en serio. Me he dado alguna vuelta con ella, pero aún no me he reenganchando. Lo haré, pero no sé cuándo será. (Sonríe).
– La vida a veces te lleva por caminos con los que no contabas. El negocio, las bicicletas… Pero no descarto volver. En su momento, acabé un poco saturado de moto. Pero no te voy a decir eso de que de este agua no volveré a beber. Cuando tenga que ser, será. Además, en su día tuve problemas de cervicales y la moto de trial no me ayudaba, la verdad. Me recomendaron reposo. Pero para ir un ratito puedo. Por eso no te descarto el hacer algún día alguna carrera por capricho. (Sonríe).