
También el marcaje y diseño de las zonas estaba igual de bien pensado. Tres de ellas estaban en la orilla del río, por lo que este hacía de «límite natural» y no era necesaria la utilización de cintas en ese margen. Justo cruzando el río la multitud podía ver el espectáculo desde el paseo del río, mejor imposible. Las zonas situadas en lo alto de las laderas tenían una fisionomía normal, destacando la espectacular subida casi vertical de varios metros de la zona tres. Las zonas 7 a 12 volvían a estar junto al camino, pero en el margen derecho, utilizando las pronunciadas laderas de grandes piedras y losas resbaladizas, por lo que el público también podía ver a los pilotos como si estuviesen subidos a un escenario. Para ello hubo que quitar ingentes cantidades de maleza que cubría las piedras, contribuyendo así incluso a la limpieza del monte y a evitar peligrosos incendios en el futuro.
En la tarde del sábado durante la revisión de las zonas se pudo observar que estas eran realmente complicadas, con algunos escalones y pasos espectaculares, mucha pendiente y obstáculos de gran altura, lo que hacía algunas un tanto peligrosas. Los responsables de la RFME con «El Súper», Jordi Prat, al frente trabajaron para adecuar correctamente el nivel de las zonas, pero el trabajo tendría que repetirse en la mañana del sábado tras las fuertes lluvias caídas durante la noche.
La lluvia complica las cosas
Sin duda la lluvia marcó el desarrollo de la prueba más de lo deseado. Y es que a unas zonas realmente difíciles de grandes escalones y losas de piedra en pendiente se añadía lo resbaladizo del terreno a causa de las tormentas caídas durante la noche y el fuerte chaparrón que descargó sobre las 12.30 haciendo algunos obstáculos imposibles.
A las 12 comenzarían a salir los pilotos de la máxima categoría TR1, a los que esperaban 12 zonas con unos pasos rojos impresionantes. A esa hora ya mucho público estaba en Candeleda, no tanto como en las añoradas épocas de los años 80 y 90, pero sí en cantidad suficiente como para contribuir en la economía del pueblo y considerando que la lluvia restó mayor asistencia.