Lorenzo Gandola ha anunciado su adiós al trial para iniciar una nueva etapa en el Hard Enduro, ahora como piloto Sherco, una decisión forzada por la falta de oportunidades profesionales en una disciplina en clara crisis, cada vez más minoritaria y alejada de sus raíces.
El piloto italiano Lorenzo Gandola ha anunciado oficialmente su abandono del trial para iniciar una nueva etapa deportiva en el Hard Enduro, una decisión tan valiente como significativa, que vuelve a poner sobre la mesa la delicada situación que atraviesa el trial a nivel mundial. No se trata de un caso aislado, sino de un nuevo episodio dentro de una tendencia que se repite desde hace más de dos décadas: pilotos de alto nivel que se ven obligados a cambiar de disciplina para poder ganarse la vida.
El pasado 29 de septiembre, Gandola hacía público un emotivo comunicado en el que explicaba los motivos de su decisión tras 17 años de carrera deportiva y varios títulos en su palmarés, incluído el Mundial Trial3 en 2017.
En sus palabras, el piloto italiano describía con crudeza una realidad cada vez más habitual en el trial moderno: sacrificios económicos, físicos y familiares constantes, temporadas empezadas “desde cero” y, en su caso, incluso trabajar gratis tras regresar de una grave lesión. Todo ello pese a haber ganado un campeonato italiano y sentirse injustamente excluido de una de las competiciones más importantes, en la que consideraba tener pleno derecho a participar, el Campeonato de Italia Indoor.
“Todo esto me ha hecho comprender que este trial ya no es mi hogar”, afirmaba Gandola, dejando una frase que resume a la perfección el desencanto de muchos pilotos con el rumbo que ha tomado la disciplina. Aun así, el italiano quiso poner en valor lo aprendido durante su trayectoria y agradecer el apoyo recibido por equipos, patrocinadores, entrenadores y, especialmente, su familia.
Pocos días después de este anuncio, Gandola debutaba en el Campeonato Italiano de Hard Enduro con el equipo TTR Squadra Corse, logrando un estreno espectacular con doble victoria en la carrera 1 y la carrera 2. Un comienzo prometedor que confirmaba que su talento y formación como trialero eran perfectamente transferibles a una especialidad más abierta y profesionalizada.
Sin embargo, su etapa en TTR Squadra Corse fue breve. El propio Gandola explicaba posteriormente que, tras recibir una llamada que le abría una nueva oportunidad, y de mutuo acuerdo con el equipo —al que definió como una auténtica “familia”—, decidieron separar sus caminos. “Cerré una puerta y se me abrió otra, pero lo que está a punto de suceder es algo muy grande para mí”, adelantaba entonces.
Ese futuro ya tiene nombre: Sherco Racing. Este martes 30 de diciembre, la marca francesa anunciaba oficialmente la incorporación de Lorenzo Gandola como piloto oficial de Hard Enduro. En su comunicado, Sherco recordaba que el italiano fue campeón del mundo de trial en 125 cc con Scorpa y destacaba que, con solo 25 años, abre ahora un nuevo capítulo en su carrera deportiva.
Un síntoma más del declive del trial
El caso de Gandola no es una excepción, sino un nuevo ejemplo de un problema estructural que el trial arrastra desde hace años y que algunos se empeñan en negar. El abandono progresivo de pilotos hacia otras disciplinas —Hard Enduro, Enduro extremo o raids— responde a una realidad clara: el trial ya no permite vivir de él a la mayoría de sus protagonistas, ni siquiera a pilotos de primer nivel.
Nombres como Taddy Blazusiak, Alfredo Gómez, Mario Román, Laia Sanz, Graham Jarvis, Billy Bolt, Jonny Walker, Coddy Web, Pol Tarrés, Francesc Moret, Eric Miquel, Sandra Gómez o Dani Oliveras son solo algunos de los muchos ejemplos de trialeros que encontraron fuera del trial un futuro deportivo y profesional mucho más viable.
La crisis se agrava por el rumbo desacertado que el trial tomó hace años, alejándose de sus orígenes y perdiendo su identidad para convertirse en un espectáculo cada vez más extremo, elitista y desconectado del aficionado medio. El resultado es un deporte minoritario, con una imagen poco practicable y unas ventas de motos de trial que rondan apenas las 5.000 unidades anuales en todo el mundo entre todas las marcas.
Esta caída sostenida ha provocado que muchas marcas ya no puedan permitirse mantener equipos oficiales. El ejemplo más reciente es GasGas, que ha desmontado su estructura de competición, mientras que otras marcas se plantean seriamente su continuidad en un Mundial de Trial con costes desorbitados y escaso retorno.
Un modelo agotado
Desde distintos sectores se reclaman medidas contundentes: reducción de costes en el Mundial, eliminación de los mochileros —que disparan los presupuestos—, aunque cumplen una función importante para evitar un peligro creciente, que precisamente también debe ser revisado. En definitiva cada vez son más los que piden un regreso a formatos más clásicos, similares a los de los años 80, que proyecten una imagen de deporte accesible, practicable y cercano al aficionado y ayude a reactivas su mercado.
Aunque a nivel regional existen niveles para todos, el problema es que la imagen que transmite el Mundial de Trial, como máximo exponente del deporte, está muy lejos de vender el trial como una disciplina para todos. A ello se suma, en países como España, una legislación que prohíbe en lugar de regular, tratando a los practicantes como delincuentes, y unas federaciones que encarecen año tras año licencias e inscripciones, reduciendo aún más la base de practicantes.
La marcha de Lorenzo Gandola al Hard Enduro no es solo una noticia deportiva. Es, una vez más, una llamada de atención sobre un trial que sigue perdiendo pilotos, marcas y aficionados, mientras algunos continúan defendiendo una deriva que no hace más que agravar su declive. El tiempo dirá si este aviso, como tantos otros, vuelve a caer en saco roto.






