Retromóvil celebró exitosamente su XVI edición este fin de semana en IFEMA. El Salón sedujo a cerca de 30.000 aficionados y se consolida como un evento de calidad en su nueva etapa. Gran ambiente durante los tres días de duración en la feria decana de clásicos madrileña con la que se cierra el calendario anual…

El programa de este año, además de los servicios habituales para los aficionados, como aparcamiento para clásicos, automobilia, área de venta para particulares o sorteos especiales, incluía una zona Premium que rebosaba calidad en muchos stands, y que hizo disfrutar a los visitantes.
Principales alicientes
La organización programó varias celebraciones que sorprendieron, como los aniversarios de Porsche, Seat 1430, Citroën 2 CV, Mehari, Harley-Davidson y Mini, repletas de modelos muy diversos y alto valor para los coleccionistas.
Al igual que la exposición «12+1, la leyenda» sobre Ángel Nieto, con sus motos, trofeos, recuerdos y títulos, muy bien recibida por el público, que no olvidan al que fue gran campeón.
Elegancia y subasta
Otra novedad en esta feria fue el Concurso de Elegancia, con presencia de un total de 25 coches de todos los tiempos, recuperando así este tradicional showroom para el certamen. El vehículo ganador (Premio Best of Show) fue para un Allard J2X de 1952, un roadster norteamericano de 300 caballos del que solo se fabricaron 83 unidades.
Igualmente, resultó llamativa la primera primera subasta online de la feria, que se desarrolló en alianza con la plataforma Catawiki, donde se exponían algunos vehículos para valorarlos y poder pujar. Aquí destacó la moto Vespa con la que se fugó el Lute, el Mercedes 300 SEL, coche personal de los Reyes eméritos, o la primera Sanglas fabricada, entre otras piezas de destacado valor.
Un balance positivo
El director del Salón, José Enrique Elvira, consideró al término de esta edición que «Retromóvil Madrid sigue prosperando desde su regreso en 2017, apoyándose en una gran afición como hay en la capital de España y su entorno, en la colaboración e interés de muchos coleccionistas y profesionales del sector, y en un sector, el de los vehículos clásicos, que resulta atractivo para el gran público».
El director recalcó su gratitud a Ifema-Feria de Madrid y pidió un mayor apoyo de las administraciones a este tipo de certámenes, «que no dejan de ser un reflejo de nuestra propiedad industrial y cultural, de nuestro pasado, un legado que hay que preservar y mostrar a las generaciones futuras».