La comunidad trialera despide con tristeza a Jesús Sanz, uno de los pilotos más queridos de la zona centro. Su legado de pasión, compañerismo y amor por el trial perdurará entre todos los que compartieron con él esta afición.

Jesús comenzó a practicar trial desde muy joven, de la mano de su hermano mayor Julián. Ya en los años 70 era habitual verlo en las competiciones de Madrid y sus alrededores, destacando tanto por su pilotaje como por su cercanía con los demás. Tras un periodo alejado de la competición, regresó a comienzos de los años 2000 con renovada pasión, y no tardó en engancharse también al trial de clásicas, donde brilló con luz propia.
Participaba siempre que podía en pruebas de clásicas de larga duración o de la Copa de España, donde su presencia era sinónimo de calidad, compañerismo y buen ambiente.
Con su carácter tranquilo, sonrisa constante y buen humor socarrón, Jesús hacía aún más agradables las jornadas de trial y sus sobremesas.
Laboralmente también destacó por su profesionalidad, regentando con eficacia su taller de chapa y pintura de coches.
Su ausencia se notará profundamente, pero queda el consuelo de haberlo conocido y compartido con él tantas jornadas inolvidables. Allá donde esté, seguro que sigue trazando zonas junto a otros grandes como Michael Sans.
Desde aquí enviamos nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos. Descansa en paz, Jesús.