Jaime Busto ha convertido la adversidad en espectáculo: sin equipo oficial y con una GasGas de 2018, el piloto vasco está revolucionando el inicio de la temporada indoor 2026 y poniendo en pie a cada pabellón en el que compite.
Texto: Horacio San Martín. Fotos: Jordi García Galofré.

A su ya característico estilo agresivo y explosivo se suma ahora un componente que ha multiplicado su magnetismo: el romanticismo del piloto privado que planta cara a las estructuras oficiales con una montura de hace ocho años. El resultado es evidente en cada pabellón: los aficionados —especialmente los más jóvenes— vibran con cada una de sus zonas, y los aplausos y ovaciones acompañan cada una de sus intervenciones.
Un reflejo del momento que vive el trial
Que Busto haya comenzado la temporada sin moto oficial es también un síntoma de la delicada situación que atraviesa el trial. Resulta paradójico que el país que más industria y campeones ha aportado a esta disciplina viva hoy un escenario tan complejo. Desde que en 1965 las motos españolas desbancaran a la industria británica dominante, España ha sido el gran referente mundial del trial.
A los éxitos de míticas marcas como Bultaco, Ossa, Montesa, Merlín, Mecatecno, GasGas siguieron los pilotos que marcaron época. La revolución de Jordi Tarrés y sus siete títulos mundiales —los últimos, precisamente, sobre una GasGas— iniciaron una hegemonía que parecía inquebrantable.
La decisión valiente de seguir adelante
En ese contexto, la figura de Jaime Busto cobra todavía más relevancia. A finales de 2025, GasGas anunció el desmantelamiento de su equipo de competición a lo que siguió el cierre de su fábrica en Barcelona, dejando al piloto vasco sin estructura oficial, en uno de los momentos más delicados de su carrera.
Lejos de rendirse, Busto optó por continuar como piloto privado. Una decisión que otros tomaron antes, sí, pero con un matiz diferencial: lo hizo a los mandos de una GasGas TXT de 2018, el último modelo previo a la adquisición de la marca por parte del grupo KTM.
Bou reaccionó imponiéndose en las tres siguientes pruebas, pero siempre con Busto presionando hasta la última zona, a veces con una diferencia de apenas un punto, dejando claro que lo de Montpellier no fue casualidad.
Barcelona y una moto con renovada estética
La 49ª edición del Trial Indoor de Barcelona era una cita especial. Aunque Busto cometió más errores de los habituales y terminó segundo, algo más lejos de Bou de lo deseado, volvió a dejar su sello en el Palau Sant Jordi.
En un pabellón con menos público que en ediciones anteriores —otro síntoma del momento que atraviesa el trial— el vasco volvió a conectar con la grada. Y no solo por su pilotaje.
Su GasGas 2018 apareció completamente renovada, con una decoración tan agresiva como llamativa. Fucsia y negro como colores protagonistas.
En el apartado técnico, la moto demuestra que la edad es solo un número. Equipada con numerosas piezas especiales de S3 —incluida la tapa mecanizada de embrague—, sigue siendo un auténtico “avión” en las zonas indoor.
¿Nuevo equipo a la vista?
Mientras tanto, en los pasillos del Palau ya circulaban rumores. Todo apunta a que Jaime Busto podría tener ya cerrado un acuerdo para disputar el Mundial de TrialGP —el outdoor, el “trial de verdad”— con una estructura oficial.
Se habla de una moto azul fabricada en Francia… Pero, por ahora, son solo rumores.
Lo que sí es una realidad es que Jaime Busto ha convertido una situación adversa en una historia que está revitalizando el interés por el X-Trial. Y lo está haciendo con una moto de 2018 que ya forma parte de la épica de esta temporada.
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