En esta ocasión entrevistamos a un piloto veterano con un brillante pero reciente palmarés en el trial de clásicas, Joaquim Lara, SubCampeón de la Copa de España de Trial de Clásicas en la categoría Clásicos 2019, 2020, 2023 y 2024, y ganador de la Copa Catalana de Trial en Clásicos en 2015, 2017, 2018 y 2021.
“Mis títulos siempre van dedicados a mi amigo Ton Mill”

Nos desplazamos hasta La Clau 77 Off Road Park, sede de la penúltima cita de la Copa Catalana de Trial de Clásicas del pasado año 2024, y a Vilafranca del Penedès, también en la provincia de Barcelona, para conversar con uno de los pioneros del deporte dinámico. Nos referimos a Joaquim Lara, TetraCampeón de Cataluña y también 4 veces SubCampeón nacional en Clásicos.
En cambio, para los que ya peinamos alguna cana, es y será siempre el inseparable compañero de Pere Antón Mill, reconocido mecánico y mochilero –de Amós Bilbao, entre otros–; así como el archirival en los últimos tiempos de Fernando Cabré, el primer Campeón de Europa de Trial de Clásicas patrio; trialeros a los que todos echamos mucho de menos.
– Pues todo empezó cuando le conocí. Yo tenía 14 años y coincidimos en la fábrica textil de Peyton en Vilafranca del Penedès, Barcelona. Allí y de su boca escuché hablar por primera vez del trial. Recuerdo que no muy lejos, en Moja, se celebró una carrera en la que Ton participaba y me acerqué en bicicleta hasta allí para verlo en acción. Ton pilotaba una Montesa Cota 74 y me pareció increíble lo que hacía con ella. Él ya era muy bueno y me encantó aquel deporte que combinaba equilibrio, precisión y moto.
–A mí ya me gustaban mucho las motos. De hecho, siempre que podía pillaba ‘prestada’ la moto de mi padre, una Derbi 49cc. En ocasiones, también llevaba la moto de un primo. Lo único que como no tenía carnet ni edad para tenerlo, tenía que ir con ellas por el monte. Y tras ver a Ton… ya te puedes imaginar que siempre que podía intentaba copiar sus trucos. (Sonríe).
– Sin embargo, no fue hasta que cumpliste 16 años que tuviste tu primera moto de trial. Precisamente, una Montesa Cota 74. ¿Por qué te decantaste por este modelo? ¿Por Ton?
– Y más tarde llegarían tus primeras carreras y competiciones. Pero creo que no fueron en la modalidad de trial sino como piloto de pruebas de resistencia en ciclomotores. ¿Cierto?
– ¡¡Llegar y besar el santo!!
– De hecho, te proclamaste Campeón de Catalunya en 1989 en la categoría protos y al año siguiente repetiste corona pero en el Grupo 3, tanto en tierra como en asfalto. ¿Te quedaba algún fin de semana libre para hacer trial?
– Ese mismo año, en 1990, por cierto, entraste en el palmarés de ganadores de una de las carreras más icónicas de la especialidad en nuestro país: las 24 Horas de Resistencia en Ciclomotor de la Vall del Tenes. Y lo hiciste con el propio Mill y tu hermano como compañeros de equipo. ¿Recuerdas cómo fue aquella edición en la popular cita de Lliçà de Vall, en Barcelona?
– Al año siguiente las volviste a ganar, pero esta vez como jefe de equipo. ¿Cómo lo viviste desde la barrera?
– ¡¡Mucho mejor!! (Risas). Más que nada porque la presión de las carreras no la llevaba tan bien como Ton o mi hermano.
– Un compañero de trabajo, Isaac Domenech, me lió para correr con su Derbi Variant. La idea no me desagradaba, pero yo quería una moto puntera. Por ello fui a hablar con Vicenç Bosch y Jordi Marsó y preparamos una Variant Sport R. Recuerdo que el motor y los escapes los hicieron en Metrakit. Mira, quizás yo no era el piloto en pista más rápido, pero sí que el más fiable, y al final, en carrera, eso es lo que cuenta. (Sonríe).
– Tu palmarés como piloto de trial no arrancaría propiamente hasta bien entrado este siglo; hasta 2015. ¿Por qué cambiaste los ciclomotores por las motos de trial?
– En la actualidad, sin embargo, tu hija prefiere la bicicleta de carreras de montaña. ¿Qué tal le va?
– En 2020-21 vino la pandemia y ahí cambió la moto por la bici, como bien dices. Y la verdad es que le va muy bien. Siempre suele hacer podio y a veces incluso recibe premios en metálico. Corre para un club y su trabajo actual le permite entrenar bastante, la verdad. Disfruta mucho haciendo descenso en BTT porque tiene la técnica de la moto. También hace enduro y todo lo que se le presenta. (Sonríe). ¿Posibilidades de que vuelva al trial? Nulas, aunque yo ¡¡sigo insistiendo!! (Risas).
– Pues no te sabría decir. Te diría que no. Pero esta es una pregunta para ella. (Sonríe).
– Vistas las últimas formaciones presentadas por la RFME para el TdN de chicas, estamos seguros de que no desentonaría como compañera de Berta Abellán y Sandra Gómez. ¿Estás de acuerdo con nosotros?
– Seguramente no. Pero a día de hoy, como te he dicho, no se plantea regresar al trial.
– (Risas) Cuando su agenda se lo permitía. Era más habitual que la acompañara yo que al revés, pero sí que de vez en cuando venía conmigo. Mi interés por las carreras de trial, como no, fue ‘culpa’ una vez más de Ton Mill. Él me animó a participar en la Copa Catalana. De hecho, me preparó una Fantic 240, la que llevo actualmente y que funciona a la perfección: embrague y frenos perfectos, suspensiones increíbles, chasis y estriberas retocadas… Una moto espectacular preparada por uno de los grandes. (Sonríe).
– Un padre siempre sufre más por su hijo. Aunque no niego que quizás en alguna carrera y viendo alguna interzona… (Risas).
– Te llevaste el título en 2015, 2017, 2018 y 2021, terminando entre los mejores en el resto de años. Asimismo, fuiste subCampeón de la Copa de España de Trial en Clásicos 2019, 2020, y estas dos últimas temporadas. ¿De qué campaña guardas un mejor recuerdo?
– ¿Hay mucha diferencia entre ambos campeonatos en cuanto a nivel y organización?
– Los dos campeonatos que estoy corriendo ahora son la Copa Catalana y la Copa de España. En el de Cataluña, quizás haya algo más de nivel. Por el contrario, en el Nacional, hay muy buen ambiente y camaradería. Supongo que es por el hecho de correr dos días, el sábado y el domingo. Además, compartimos comidas, cenas… Estamos juntos muchas horas y hay muy buen rollo, aunque a la hora de competir… ¡¡se compite!! (Risas).
– Sin duda, siempre fue Fernando Cabré, aunque teníamos muy buen rollo. Es una lástima que por desgracia ya no esté entre nosotros y ya no podamos seguir midiéndonos en las zonas.
– En los últimos tiempos, algunos pilotos jóvenes también participan en triales de clásicas. ¿Lo ves bien o crees que adulteran la competición?
– A mi, personalmente, no me afecta, ya que los pilotos jóvenes se decantan por los niveles de mayor dificultad. Pero creo que está bien que se acerquen al trial clásico y que aprendan otra manera completamente distinta de pilotar y encima sobre unas monturas que poco o nada tienen que ver con las actuales y muy livianas motos de trial. Yo lo veo muy bien. Cuántos más seamos, ¡mejor! Los animo a que lo prueben. Es más, si fueran muchos yo creo que incluso se podría hacer una clasificación por edades.
– Pues no lo sé. Quizás no les llame la atención. Por eso también animo a las chicas a que vengan. En Cataluña, por ejemplo, corre Mariona Tasias, ex Campeona de España con moto moderna. Y lo hace muy bien, la verdad. También podría haber categoría de féminas si fueran más pilotos.
– El año pasado, 2024, participaste en la Copa Catalana y de España de Clásicas y de nuevo lograste buenos resultados.
– Como has explicado antes, este 2025 vuelves a participar en la Copa Catalana y de España de Clásicas y lo haces con una Fantic 240 preparada por el malogrado Mill. ¿Ganar el título sería tu mejor homenaje hacia el creador de ‘Manston Racing’?
– Toni Bou ya atesora 36 títulos mundiales y va camino de sumar más. ¿Cómo crees que lo haría sobre una moto de trial clásica?
– ¿Cómo lo haría sobre una moto clásica? Solo tienes que ver lo que hace sobre una Africa Twin o una Honda CRF450R o CRF450RX de enduro en zonas propiamente de trial. Con una Montesa Cota clásica sería increíble verlo. ¿Donde firmo? (Risas).
Disfruté de ver pilotar a Ton Mill en un indoor al aire libre y en un CET en Gondomar sobre el 80 u 81. Creo que era semi-oficial Bultaco con la 340 de 6 marchas. De aquella ya se paraba mucho y movía esa Sherpa con una facilidad asombrosa. Además nos dió algunos consejos de puesta a punto para la Sherpa referente a embrague y lubricante apropiado al mismo. Con toda amabilidad.
Un recuerdo y DEP Ton Mill.