La Plataforma Moto de Campo Sostenible de la Real Federación Española de Motociclismo se pregunta si es proporcional los recursos que se gastan para perseguir a los aficionados a la moto de campo. La respuesta la tenemos clara, es un absurdo que no tiene lógica alguna pero veámoslo en detalle.
Texto: Moto de Campo Sostenible adaptado por Todotrial. Fotos: RFME

En un mundo que tiende cada vez más a lo absurdo y a restringir sin más el acceso a la naturaleza, prohibiendo sin regular, simplemente por ideología, la moto de campo se ha convertido con los años en un objetivo que pueden aprovechar las administraciones para derrochar recursos supuestamente en pro de un mundo más ecológico, pero cuya realidad es precisamente lo contrario. Con esta excusa emplean una ingente cantidad de dinero en perseguir los deportes de la moto de campo, tiempo y dinero que podría emplearse en resolver multitud de problemas de delincuencia en las ciudades, por ejemplo, algo mucho más útil y necesario para los ciudadanos y que además ha aumentado alarmantemente en los últimos años.
Por otro lado cuando un deportista sobre su moto de campo pasa por una zona determinada apenas son unos segundos, por lo que su posible «impacto» es simplemente ridículo. Respecto a los residuos generados son simplemente nulos, más ahora con las motos de inyección que no evacúan líquidos en caso de caída.
Se podría decir que el colectivo de cazadores o escaladores también crean «impacto» cuando usan el medio natural dejando “marcas” y haciendo ruidos, moviéndose por caminos en coche hasta el sitio concreto donde realizan la actividad, pero tienen su deporte regulado, con zonas habilitadas y épocas en las que poder realizarlo, permitiendo así su actividad con el menor impacto posible.
Sin embargo la moto de campo está prohibida, el enduro, el trial, el trail, sin regulación de ningún tipo, quedando fuera de la ley, ya que las administraciones ni si siquiera escuchan y por lo tanto provocan indefensión al ciudadano de un modo muy poco democrático… La RFME lleva años tratando de avanzar hacia alguna regulación, los usuarios llevan décadas reclamándolo, pero ni una ni otros son escuchados, parece que sólo importamos a la hora de pagar impuestos o tener obligaciones, nuestros derechos no se tienen en cuenta.
Esta situación está provocada por la cada vez más evidente incongruncia y corrupción del sistema político en el que vivimos. Si nuestro colectivo no genera votos, pero sí lo hace todo aquello que se ponga de moda por ser «ecológico» aunque sea mentira, como es el caso de los coches eléctricos y su producción e implantación prácticamente por la fuerza, por no hablar de la eliminación de centrales nucleares, cuando aún no se genera energía suficiente de manera alternativa para suplirlas, así como otros muchos absurdos como el derribo de presas, o la prohibición de la caza en determinadas zonas para luego contratar empresas que “eliminen” la superpoblación de animales que esto provoca. Los ejemplos son muchos, y la moto de campo es una diana perfecta para este tipo de filosofía política e ilógica.
Recursos desproporcionados y dañinos para el medio ambiente
Todo lo anterior lleva al absurdo de ver cómo algunos Gobiernos gastan una cantidad ingente de recursos desproporcionados respecto al impacto medioambiental real que provoca la práctica del off road. Recientemente han aparecido imágenes de varias persecuciones que reflejan este despropósito.
Y ni que decir tiene la cantidad de árboles que se podrían repoblar o la “basuraleza” que se podría recoger con los miles de euros gastados en una mañana de persecución en helicóptero. Además de poder estar persiguiendo delitos graves de verdad, claro.
Un colchón, un frigorífico, o muchos de los residuos que nos encontramos por el campo, permanecen allí años, deteriorándose y diluyéndose en la naturaleza, produciendo una contaminación exagerada en comparación con la moto de campo.
Cuando Toni Bou o Josep García ganan títulos de Campeones del Mundo son muchos los políticos que se hacen eco o quieren estár ahí para la foto, felicitando los logros y haciendo alarde los pilotos de su tierra, pero luego no se mueven por regular nuestro deporte, esto tiene un nombre, hipocresía…
Hay que regular la moto de campo
Vivimos en una sociedad que tiende hacia lo ideológicamente “correcto” sin prestar atención a la lógica. Regular la moto de campo traería beneficios reales para el medio natural y para todos sus usuarios, repoblando y recuperando zonas, evitando lugares protegidos, ayudando a senderistas y ciclistas si lo necesitan, recuperando sendas y caminos que puedan usar todos, tanto para ocio como para frenar incendios… además de proteger y recuperar espacios y generar puestos de trabajo.