La elección de Ignacio Verneda al frente de la Real Federación Motociclista Española pone fin a más de un año de interinidad y abre una nueva etapa en el motociclismo nacional.

La elección de Verneda pone fin finalmente a un largo periodo de incertidumbre tras la finalización del mandato de Manuel Casado Álvarez, quien llevó la federación durante dos legislaturas y confirmó que no se presentaría a la reelección en 2024. Tras la apertura del proceso electoral en junio de ese año, diversas impugnaciones y recursos ante órganos judiciales deportivos paralizaron la elección presidencial y mantuvieron la RFME bajo gestión provisional hasta las recientes votaciones.
Un proceso complicado
El proceso electoral se vio afectado por recursos presentados ante el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), que paralizaron cautelarmente la convocatoria original prevista para octubre de 2024. Solo tras la resolución definitiva de esas medidas, y después de que la Comisión Gestora convocara formalmente la Asamblea que eligió presidente, pudo culminarse la votación que eligió a Verneda.
Durante este prolongado periodo, la RFME se mantuvo operativa bajo la dirección colegiada de la Gestora, presidida inicialmente por el propio Manuel Casado hasta su renuncia al asumir un escaño en la Asamblea General electa.
Un nuevo rumbo: prioridades para el motociclismo español
Mejorar la seguridad de pilotos y oficiales, optimizar la gestión de los Campeonatos de España y revisar su reglamentación, fomentar la formación desde la base, reforzar los equipos nacionales, reducir los costes en categorías de producción, impulsar el deporte femenino e inclusivo, apostar por la sostenibilidad y el mototurismo, modernizar las estructuras de la RFME y captar más recursos.
Según el nuevo presidente, esta hoja de ruta aspira a “fortalecer y modernizar el motociclismo español desde una visión integral”, destacando la voluntad de superar los efectos del retraso en el proceso electoral y recuperar impulso para todas las disciplinas que componen la federación.
El legado de Casado y la interrogante del sueldo presidencial
Durante sus años al frente de la RFME, el anterior presidente renunció expresamente a recibir remuneración por su cargo, destacando que dirigió la entidad “por pura afición motociclista” sin percibir salario, una decisión que subrayó en diversas entrevistas como parte de su compromiso con el deporte.
Una de las preguntas que ahora se plantean en el entorno del motociclismo es si ese modelo de gestión altruista continuará bajo el mandato de Verneda, quien ya desempeña funciones y cargos remunerados en la Federación Internacional de Motociclismo (FIM). Esta circunstancia abre el debate sobre posibles incompatibilidades estatutarias —ya objeto de recurso en el pasado durante el proceso electoral— y sobre el rumbo administrativo que tomará la RFME en esta nueva etapa.
Expectativas y retos por delante
En cuanto al Trial, la vinculación de Verneda con nuestro deporte desde sus inicios federativos es grande, y como tal también tendrá como reto tratar de detener la actual y preocupante situación por la que atraviesta este deporte, con las marcas preocupadas por el retroceso de ventas.
El alto coste de competir, una de las grandes preocupaciones del motociclismo base
En paralelo a los retos estructurales de la federación, entre los aficionados y pilotos de base crece una preocupación cada vez más evidente: el notable encarecimiento de competir en el motociclismo español.
Esta rigidez normativa deja a la federación fuertemente condicionada por las compañías aseguradoras y limita el margen de maniobra para reducir cuotas. En este contexto, muchos clubes y familias entienden que la nueva presidencia debería explorar vías de negociación colectiva, reformas regulatorias o modelos mixtos que permitan abaratar las licencias y facilitar el acceso al deporte, especialmente en las categorías de promoción, si se quiere garantizar el relevo generacional y la sostenibilidad del motociclismo español.