Añado un elemento que puede ayudar a relativizar. y sobre todo poner en contexto, lo que supone la venta de una moto (sea cual sea) hoy y en los setenta, en los ochenta, en los noventa… A ninguno se le debe escapar que el poder adquisitivo y/o el esfuerzo que debía realizarse para la compra de una moto (o de un coche, o de una televisión…) en los setenta, en los ochenta, etc… ha sido progresivamente menor. La relación renta disponible-precio de estos productos ha ido bajando progresivamente (con sus más y sus menos), a la par que cada vez se ha experimentado un crecimiento de las llamadas «clases medias», todo ello con la innegable consecuencia que cada vez ha sido más fácil adquirirlos, como demuestra el continuo crecimiento de parque automovilistico, de motos, etc… no sólo en España sino en todo el mundo.
Por tanto, si vamos a datos de mercado, y queremos tener una visión más global y contextualizada de como está la industria de la moto de trial, recomiendo empezar por ver como estaba la industria de la moto en general antes y ahora, porque ello nos permitirá conocer cual es la cuota de mercado que tenía la moto de trial y la que tiene ahora. Y sin recurrir al INEEJU puedo afirmar que en un mercado motociclista en constante crecimiento, la cuota de mercado de las cada vez más especializadísimas motos de trial ha ido en constante decrecimiento. Que es el mismo fenómeno que decia que ha ocurrido con los aficionados al deporte, que en un proceso de constante crecimiento, los que optaban por el trial que se practica con unas especializadísimas motos decrecían constantemente.
¿A que no puede ser casualidad?
Aprovecho para celebrar la decisión francesa de vigilar que el cumplimiento de la normativa legal de circulación de las motocicletas que nos comenta Greeves, no por lo que signifique en este momento, sino por la dirección en que podría apuntar.
