Entrevista carrera Albert Juvanteny
Lo que «Ricky Aran» y «cocoloco» acaban de describirnos es el nuevo mecanismo mental del consumismo. – Ellos hacen una diferenciación entre practicantes-aficionados-seguidores que valdría para los años ’70 y que para los nuevos economistas y sociólogos actuales ya no valdría. – Para «Amazon» cualquier IP que acceda a su web es considerado como un comprador.Un usuario de «Repsol» se debería detener a repostar combustible y,a lo mejor,sólo quiere un paquete de Bimbo.La Gran Vía de Madrid es un ir y venir de compulsivos compradores,que no necesariamente llevan bolsas de marca.»Primark» es un imán ilusorio para el que lleve un billete de 50 euros y satisfaga su glotonería consumista con 5 artículos de mierda.
Si analizáramos el fenómeno comercial del Trial en los años ’70 no podríamos diferenciar entre practicantes-aficionados-seguidores porque,sencillamente,la utilización de una «Macandrus» era tan polivalente que era difícil establecer un perfil de comprador. – Lo que se ha modificado radicalmente es el nuevo «target» de comprador de una moto de Trial por la especialización de la actividad. – Actualmente,cualquier comprador que se pase por un concesionario va detrás de un dorsal!
Si nuestras grandes ciudades se han convertido en un mega-centro comercial y nuestros terminales digitales son un «Virtual Big Market»,también,tendremos que decir que nuestro pequeño mercado del Trial es un pequeñísimo mercado especializado que empieza en el concesionario y se acaba en el Paddock. – Se han diluído las diferencias entre practicantes-aficionados-seguidores! – A todas las IP que se acercan a «Todotrial.com» no les queda otra opción que acercase a un Paddock porque los bares,los parques y los semáforos ya están prohibidos.
Si lo que pretendeis es seguir equiparando el mercado del Trial de los ’70,su laxitud normativa,con la especialización y la coerción de nuestros días,vais a ser poco objetivos. – Hacer Trial en los ’70 era tan fácil como ir de putas en cualquier calle. – Las putas serán recluídas en locales regulados y los trialistas tendremos que luchar,todavía,por los mismos derechos de «prostitutas medioambientales» a los que se les regulen espacios medioambientales para ejercer su actividad.
