El primer salón de vehículos clásicos del año cerró sus puertas con un notable balance, demostrando que esta feria andaluza está plenamente asentada y se ha convertido en cita obligatoria para los amantes de los vehículos antiguos.
Para empezar, el salón andaluz de clásicos ya registra unas cifras de asistentes de lo mejor del calendario, pues con cerca de 22.000 visitantes es una de las ferias con mayor calado. Este volumen de público no ha dejado de crecer desde la primera edición, por lo que se evidencia que cada vez gusta más y que su influencia territorial es mayor, pues se han visto autobuses, grupos, clubes y por supuesto aficionados que vienen de forma individual, o en familia, de todas las procedencias.
El detalle de que hayan acudido más de medio centenar de Porsche y una treintena de Ferrari a las dos concentraciones programadas, es ya indicativo de que lo que una feria de clásicos representa, y para ello hay que ofrecer servicios de calidad. Y el gran beneficiado fue el público, que pudo admirar juntos a todos estos superdeportivos en el aparcamiento interior.
Si a esto le sumamos tres extraordinarias piezas cedidas por el Museo Automovilístico de Málaga, como un Porsche Speedster de 1955, un Cord Sportsman de 1937 y un Lancia Astura de 1939, se explica que esta edición haya triunfado plenamente a ojos de la afición.
Además, hubo otro stand que encandiló, pues el SEAT 600, cuyo 60 aniversario se celebró en Retro Málaga, siempre permite rememorar a los más mayores, a la vez que ayuda a enseñar a los niños cómo era el coche familiar de hace unas décadas. Varias unidades del utilitario de los años 60 se mostraron en dicho espacio.

Y por otro lado, se exhibió el prototipo MTV Yak-410, que fue el primer intento serio de la industria nacional para construir una monocilíndrica de cubicaje medio en el sector del trail y cuyo proyecto fue fallido.
Además de estas referencias, se vivió gran ambiente en el aparcamiento donde los Porsche y los Ferrari tiraron del público hacia esa zona, en la que se reunieron más de un millar de vehículos en los tres días de Salón y se palpó una notable satisfacción entre los expositores, pues Retro Málaga es la primera feria del año, la que abre el calendario español de los grandes certámenes en el segmento de vehículos clásicos, y apunta a lo que será el devenir del ejercicio.