El anuncio por parte de la DGT de estudiar medidas para eliminar los cascos abiertos ha generado incertidumbre a los usuarios y un impacto negativo en la industria y el mercado, pero la realidad es que no hay un escenario concreto definido sobre qué medidas introduciría la autoridad de Tráfico respecto a la regulación de cascos.

La última polémica de la DGT ha sido el anuncio de una posible prohibición de los cascos de moto abiertos, los denominados tipo Jet, que son los utilizados en la disciplina deportiva del trial, así como habitualmente por los usuarios de moto en ciudad, cuando la realidad es que todos los cascos homologados protegen de igual manera el cráneo en caso de accidente.
Por eso la Comisión de Cascos y Equipamiento de Protección de ANESDOR, en la que participan los fabricantes nacionales y empresas más relevantes de equipamiento de protección del motorista, ha mostrado su preocupación por el anuncio de la DGT sobre el posible uso obligatorio del casco integral o modular en carretera y la difusión errónea de la misma en diferentes medios de comunicación, dando pie a interpretaciones inadecuadas sobre una posible prohibición de cascos jet o abiertos en conducción interurbana.
En los últimos meses varios medios de comunicación se han hecho eco del anuncio de esta posible medida dando pie a importantes confusiones de cara al usuario, afirmando que será multado todo aquel que use casco jet u otro tipo de cascos abiertos en carretera, e incluso que está prohibida la venta de estos cascos. Unas afirmaciones que son rotundamente falsas y que están impactando de manera contundente en el sector, cuando por el momento no se ha modificado el marco legal al respecto, y en ningún caso se espera que se prohíba la venta de cascos abiertos.
protección de la zona de la barbilla.
Por lo tanto, llevar a la práctica una medida de prohibición de casco abierto tan radical en ámbito interurbano como la que estudia DGT tendría muchas derivadas negativas. El término “en carretera” es confuso. Una medida así perjudicaría la movilidad eficiente especialmente en aquellos traslados habituales alrededor de las ciudades, así como la comunicación entre zonas rurales, municipios costeros o recorridos off road, que suele realizarse a velocidades medias y bajas; también afectaría severamente a nuevos modelos de negocio como el motosharing (parte ya fundamental de la nueva movilidad urbana), así como a una gran cantidad de usuarios profesionales que utilizan este tipo de cascos, tales como carteros, repartidores a domicilio, policías locales, personal de mantenimiento, vigilancia forestal, etc. que en el desempeño de sus funciones deben circular, aunque sea de forma puntual y generalmente a velocidades bajas o moderadas, por vías no consideradas puramente urbanas.
El casco jet no solo es más adecuado para determinados tipos de uso, también para determinadas regiones o momentos cuando el excesivo calor puede afectar a la conducción segura.
Además, el escenario jurídico para llevar a cabo esta medida no parece ser sencillo al estar admitida la homologación de estos cascos en todas las regiones adoptantes de las normas de homologación de Naciones Unidas (UNECE), entre los que se encuentra España y la Unión Europea al completo. De esta manera, una prohibición extrema también podría tener implicaciones respecto al mercado único en la Unión Europea, ya que ningún otro Estado Miembro plantea esta aplicación ni hay intenciones de regulación a nivel comunitario.
En primer lugar habría que enfocar recursos en concienciar al usuario del correcto uso del equipamiento disponible entre todas las modalidades existentes, para que sea cada conductor quien elija no solo el tipo de casco, sino el equipamiento en general (chaquetas, guantes, calzado…) que mejor se adapte a sus necesidades. Igualmente, los cascos actuales disponibles en el mercado bajo la nueva homologación UNECE ofrecen unos niveles de seguridad y confort muy superiores a cascos de hace años con homologaciones obsoletas.
Invertir en concienciar al usuario de las ventajas de renovar sus cascos, la importancia de abrocharlo bien y usar la talla adecuada garantizaría un mayor alcance de seguridad.
De igual manera, una labor activa de vigilancia del mercado e importaciones para evitar la venta de equipamiento fuera de homologación o certificación, así como falsificaciones, es necesaria para garantizar la seguridad del usuario.
Por lo tanto asociaciones, fabricantes, usuarios y ciudadanía en general, abogan por trabajar en realizar propuestas de seguridad vial coherentes y efectivas, algo que últimamente no caracteriza precisamente a la DGT, cuya imagen es la de un agente meramente recaudador que persigue y presiona al ciudadano cada día con más medidas absurdas.