Después de ganar las 24 Horas de Automovilismo, Laia Sanz volverá el próximo fin de semana a las dos ruedas en la cita peruana de las Dakar Series.

«Es muy importante estar aquí porque el próximo Dakar se disputará en Perú, así que es bueno tener la oportunidad de entrenar en este terreno».
La vuelta al trabajo después de las vacaciones ha sido más que intensa para Laia sanz. Después de ganar las 24 Horas de Barcelona de Automovilismo este pasado fin de semana con un Cupra TCR, la piloto de Soficat Xerox tomaba el lunes un avión hacia Perú, prácticamente sin descanso, para volver a la acción sobre las dos ruedas. Sanz participará del viernes 14 de septiembre al domingo 16 en el Desafío Inca, donde le aguardan 900 kilómetros cronometrados por el desierto de Ica.
«Decidí no ir al Ruta 40 y al Rally Atacama porque, de lo contrario, me hubiera pasado una temporada muy larga haciendo carreras, algo que no creo que fuera lo más beneficioso para mí. De este modo, he podido entrenar bien en casa, sin arriesgarme a una lesión en la parte final de la temporada, especialmente porque Atacama es una prueba bastante peligrosa, antes del Dakar», explica.
Laia Sanz aprovechará ahora la oportunidad del Desafío Inca para rodar en un escenario que será parecido al que se encontrará en enero en el Rally Dakar 2019, que se desarrollará íntegramente en suelo peruano.
Aunque toda competición va asociada a los resultados deportivas, Laia no se desvía ni un ápice de su hoja de ruta y tiene claras sus prioridades: «La misión es seguir mejorando y aprendiendo; entrenar para el Dakar, que es el verdadero objetivo del año, por lo que no me marco ninguna posición como objetivo. Aquí habrá mucho nivel, porque correrán los 20-25 pilotos top del Dakar, así que hay que mentalizarse y no tener ansia por querer lograr un buen resultado. Se trata de hacer un buen entreno, coger forma de cara al Dakar, entrenar la navegación y adaptarme a la arena que encontraremos aquí».
«La Fundación Isidre Esteve desempeña una gran labor, siempre con muchas ganas, trabajo e ilusión. Ya conocía su actividad y la importancia que tiene para un buen número de personas con problemas de movilidad, pero me quedó más claro a raíz de la cena benéfica que celebraron a finales de julio en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Desde entonces, tenía claro que quería contribuir con mi granito de arena y pienso que poniendo la imagen de la Fundación en mi neck brace ayudaré a hacerla más visible».
La Fundación Isidre Esteve es una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad física o movilidad reducida a través de la práctica del deporte.