Entrevistamos al piloto barcelonés Joan Ricart, quien ha vuelto a alzarse con el Campeonato de Cataluña de Trial Open en la categoría Promo+35. El trial es para él la mejor terapia con la que seguir adelante tras sufrir la pérdida de tres hijos.
“El trial, mi mejor terapia”

A sus 49 años, además de dejar su impronta de campeón en la máxima competición catalana, sigue siendo uno de los grandes animadores del Campeonato de España de Trial en TR4, la categoría más concurrida y competida del mismo. No en vano, siempre ha estado en pugna directa por la corona. De momento, se le resiste. Pero el de TRRS confía en poder plantarle cara a su amigo y rival Dani Comas, el actual campeón, este 2023.
– Pues la verdad es que sí. Confiaba en ganar el campeonato porque en todas las carreras del año en las que había participado siempre había estado en el podio. Por suerte, en el Trial Mas de l’Oller, en Manresa, Barcelona, la última prueba, me adjudiqué la victoria.
– ¿Qué carrera fue la más complicada de afrontar? ¿Por qué?
– ¿Y la más sencilla?
– La más sencilla… te diría que fue la que disputamos en el Port de la Selva, en la Costa Brava, en tierras gerundenses. Eso sí, fue una carrera precisa, muy bonita y celebrada a pie de mar.
– En el Campeonato de España «CET» te hemos vuelto a disfrutar en TR4, categoría en la que a la postre has acabado en la cuarta plaza. ¿Satisfecho?
– Me faltó… ¡ser un poco más joven! (Risas)
– ¿Tu peor momento fue la segunda jornada en Pobladura de las Regueras. ¿Qué pasó?
– Creo que estaba haciendo un buen trial ese día, sinceramente. Pero sumé un fiasco, inoportuno como todos, y ello me relegó hasta la octava posición final. Como te he comentado antes, todos los pilotos tienen un muy buen nivel y cualquier fallo lo acabas pagando caro.
– Sí. Las zonas, a veces, pueden parecer fáciles. Pero rodar 5 horas seguidas concentrado hace que en algún momento cometas un error. Es muy difícil mantener siempre la concentración y regularidad.
– Te lo preguntamos porque este 2022 hemos tenido varias categorías desdobladas en dos o más niveles, como Cadete, Femenino, Juvenil o Veterano. ¿Crees que debería de haber un TR4 A y un TR4 B?
– Asimismo, TR4 es una de las más abiertas, en donde conviven un mayor número de aspirantes a victoria y podio por carrera. ¿Estás de acuerdo?
– Sin duda. Estoy muy de acuerdo. Es una categoría en la que hay muchos rivales de buen nivel y en la que cualquier despiste o desliz te puede llevar de las posiciones delanteras a terminar bastante abajo.
– Este 2022… Dani Comas, Héctor Gairín y Adrià Albejano por ese orden. Los tres han sido los más regulares. Han pilotado a un muy buen nivel.
– En TR4 también compiten dos adversarios y amigos, a los que conoces muy bien: Marc Terricabras e Ignasi Nogué. ¿Cuál de los dos es tu rival ‘más acérrimo’?
– ¿Vas a participar en el Rally Dakar 2023? Te lo preguntamos por tu viaje a Marruecos con Gerard Farrés como anfitrión.
– (Risas). No, no voy a ir, pero me encantaría. El día que me toque la lotería… ¡voy seguro! (Más risas). El viaje a Marruecos que comentas lo hice con unos amigos. Nos encanta conducir un buggy por las dunas de arena. Nuestro anfitrión fue el Gerard Farrés, expiloto de enduro y toda una institución en el mundo de los rally-raids tanto en moto como en SSV –vehículo side by side– . ‘Farreti’ nos enseñó cuánto sabe y domina el desierto marroquí.
– Pues la verdad es que sí. Lo haría en coche porque es mucho menos peligroso que disputarlo al manillar de una moto.
– ¿O prefieres los rallyes de asfalto?
– (Risas). Me gusta todo lo que lleve motor y huela a gasolina: coches, buggies, motos… pero con lo que más disfruto es, sin lugar a dudas, con mi moto de trial. (Sonríe).
– Este año lo veo difícil, pero no descarto correr alguna carrera en 2024.
– Volviendo al CET 2022. En Cal Rosal te vimos en las zonas aconsejado por Santi ‘Xic’ Serra, ganador del primer Campeonato de España de Trial convocado para la categoría Júnior. ¿Va a ser a partir de ahora tu nuevo mochilero?
– En 2023… ¿apostamos por ti como Campeón en TR4?
– ¡Esto se lo tendrás que preguntar a Dani Comas! (Risas). Este próximo año pienso entrenar a tope para tener un buen nivel e intentar ganarle. Intentaré no ponérselo tan fácil como este 2022. (Más risas).
– En los últimos años no había podido participar en los 3DTS ni en los otros campeonatos. Cuando corro en Santigosa el resultado no es lo más importante. Voy, más que nada, para desconectar un poco de todo lo que me ha pasado en estos últimos años. Perder a 3 hijos en 4 años hace que seguir adelante se haga muy difícil. Pero a pesar de tanta desgracia, no te queda otra que levantarte cada mañana, ir a trabajar y seguir luchando por mi mujer y mi hija; porque me necesitan. Aunque no lo parezca, tengo muchos días tristes. Pero el trial me ayuda a desconectar y es mi mejor terapia.
– Es un trial muy bonito y en un lugar espectacular. Cada año soy más mayor y cuesta mantenerte en forma. ¡Pero lo intentaré! (Sonríe).
– Fuiste su primer ganador en 2009. ¿Qué recuerdas de aquella su primera edición?
– Recuerdo que fuimos con mi hijo Arnau, mi hija Alba y mi mujer Marta. Los gemelos, Marcel y Aniol, aún no habían nacido. Arnau tenía 2 años y medio y Alba 1 año. Siempre que podían me acompañaban a los triales. Tengo un feliz recuerdo de Arnau y yo en el podio. Esto quedará siempre en mi memoria, además de ser el primer ganador de los Dos Días de Trial de Camprodón.
– Yo prefiero el non-stop. Me gusta mucho más, pero para los jueces es muy difícil controlar el non-stop. En mi opinión, yo pondría un tiempo limitado por zona y a partir de ahí que cada piloto pudiera hacer lo que quisiera dentro de ese tiempo. Sería más fácil para los jueces.
– ¿Y en cuanto a los campeonatos, cual es tu preferido: CET, Catalán… o COTA?
– Mantienes una muy buena amistad con Adam Raga. De hecho, incluso has compartido con él y sus chicos de la Raga School algún que otro entrenamiento y salida en bicicleta. ¿Qué te parece que haya renovado un año más con TRRS?
– ¿Cuál crees que es su secreto para tan longeva y exitosa carrera?
– Adam es un piloto con muchísima fuerza de voluntad, mucha constancia y nunca se rinde. Ni en los momentos más difíciles. A pesar de estar ya en los 40… ¡está en una forma increíble! (Risas).
– (Risas). Sí. Yo tengo zonas de trial en mi casa en Taradell, y Adam venía a entrenar. Cuando se mudó a Centelles, localidad cercana a mi pueblo, le ayudé a montar las zonas con las que entrenan él y sus alumnos en su casa. También ayudé a Trialsport a montar las secciones de la prueba inaugural de la Copa del Mundo de Trial UCI 2022 en Vic. Y gracias a Marc Safont, monté las zonas indoor que podéis encontrar en el área del Moto Club Centpeus. La verdad es que estoy muy contento de haberlo hecho.
– Yo jugaba a fútbol, pero a mi padre no le gustaba. De ahí que cuando tuve 14 años él me dijo si quería una moto. Lógicamente, le dije que sí. Así que me compró una Montesa Cota 74. Después me aficioné a salir por el monte solo con mi moto y poco después empecé a coincidir con aficionados, y practicantes, al trial de mi pueblo. Entrenaban casi todos los días y me uní a ellos. Pronto vi que aquella moto no era la mejor para hacer trial y decidí cambiarla enseguida por una Montesa Cota 304. Y como dijo aquel: ¡’Allí empezó todo’! (Risas).
– No, yo no tuve la ocasión. Por aquellos entonces, el trial en bicicleta era totalmente desconocido para mi. Lo que sí tuve claro fue que a mis hijos, si les gustaba el trial, les introduciría en el mismo a través de la bicicleta. Por eso, cuando Arnau cumplió los 3 años, ya le compré su primera bicicleta de trial. Y enseguida cogió muy buen equilibrio desde muy pequeño. Era un niño muy disciplinado y muy constante. Le gustaba muchísimo hacer trial. Conmigo, con los amigos, con sus entrenadores… a todas horas estaba encima de su bicicleta.
– ¿Cuándo pasó a las motos de trial infantil?
– Marcel y Aniol, cuando falleció Arnau, tenían 3 años y Alba 7 recién cumplidos. Cuando ellos también tuvieron 4 años cogieron las bicicletas de trial que tenía Arnau y decidieron seguir los pasos de su hermano. Querían practicar el deporte que más amaba su hermano mayor. Por supuesto, yo acepté encantado ser su entrenador. También se les daba muy bien el trial. Y eso que eran muy pequeños. Pero ponían mucha atención a mis instrucciones porque querían aprender mucho para hacerlo tan bien como Arnau. Incluso llegaron a competir en algunas pruebas de la Copa Osona de trial en bici, así como en una del Campeonato de Cataluña de la modalidad. Y siempre estuvieron en el podio, entre el segundo y tercer lugar. Por desgracia, ellos no pudieron competir en moto de trial porque con apenas 5 años y 7 meses, también desarrollaron la enfermedad y ya entraron en el hospital para recibir un trasplante de medula. Desgraciadamente, les salieron todas las complicaciones inimaginables y no se les pudo curar. Alba, nuestra hija, ahora tiene 14 años y tiene también una moto de trial que le regalamos. Pero a ella le gusta más montar a caballo. Ella ha empezado a hacer raids y está contenta. Ella es nuestro motivo para seguir adelante.
– El Trial Solidari Arnau #97 de 2016 recaudó fondos para la investigación de la X-ALD. ¿Qué avances han habido sobre dicha enfermedad?
– Seguro que todo ese dinero tendrá un buen uso y ojalá que sirva para hallar una cura más pronto que tarde.
– El piloto que más les gustaba a mis hijos era Adam Raga. Era su referente, porque le veían entrenar en casa. Es amigo y siempre que podíamos le íbamos a ver a los triales, tanto indoor como outdoor, que se disputaban cerca de casa. Nos gustaba ir a los triales toda la familia.
– Por cierto, ¿quién fue (o es) tu gran referente como piloto?
– Jordi Tarrés y Diego Bosis. Eran los pilotos de la década de los 90 que más me gustaban.
– Sí, me gustaría mucho. Pero no sé si voy a tener tiempo. Es difícil compaginar tanta carrera con el trabajo.
– ¿Y en un futuro Mundial de Trial Vintage?
– Pues en este caso, no lo sé. No me lo había planteado. Además, me gustaría ver qué pilotos corren en el mismo para ver el nivel. Este 2023 me encantaría participar también en Los Scottish, en los Seis Días de Trial Internacional de Escocia, ya que no he participado nunca. Mis amigos Marc (Terricabras) e Ignasi (Nogué) me animan a que vaya con ellos a correrlos. Y creo que 2023 será el año en el que los acompañaré.
– Es muy sencillo. Porque no tenía el nivel para estar en ambos campeonatos. (Sonríe).
– ¿Y cuando participaste en tu primera carrera en 1989? ¿Qué recuerdas de tu debut como piloto?
– Fui con una Montesa Cota 304 a mi primera carrera y volví a casa con una mochila cargada de 5… (Risas). Pero como se dice siempre, lo importante es participar y pasarlo bien. El resultado no es lo más importante. Imagínate si me gustó que 33 años después todavía sigo practicando este magnífico deporte. (Sonríe).
– ¿Qué le pides a 2023?
– ¡Mucho gas! Y, sobre todo, ¡mucha salud para todos!
Todo mi apoyo para Joan y su esposa. Mucho ánimo y fortaleza.