El Presidente del Grup OSSA Acció, Eliseu Balada, nos acerca lo que significa la marca española de motocicletas fundada en 1948 por la familia Giró.
Entre ruedas, tijeras y con OSSA entre dos épocas

Pues bien, hasta la localidad barcelonesa de Sant Just Desvern nos desplazamos para repasar con este expeluquero de profesión su incondicional amor por la marca del trébol y nuestro deporte.
– Espero que al cumplir el Grup OSSA Acció 35 años podamos montar una exposicion itinerante sobre el mismo y su obra. En principio, en Esplugues del Llobregat y en Sant Just Desvern, ambas localidades cercanas a Barcelona. La idea es hacerlo con la participación de las personas que han estado y han contribuido con su trabajo y esfuerzo a la evolución de OSSA, así como al de la industria de los componentes. Es decir, con todas aquellas personas que ayudaron a su fabricación en el Baix Llobregat.
– En ella veríamos algunos modelos que ahora son clásicas, motos del equipo OSSA Acció, carteles de las actividades desarrolladas a lo largo de todos estos años en solitario o junto a otros motoclubes, equipaciones, actualizadas cada año para lucir a los patrocinadores, trofeos… En definitiva, todo ese material que ha contribuido en mayor o menor medida a mantener el nombre de la marca viva hasta el día de hoy. También aprovechándola, expondremos las fotos de amigos que ya no están con nosotros, convocaremos mesas redondas, haremos pase de videos…
– Creo que será difícil otro Reviure OSSA Acció. Primero, porque ya no puedo contar con compañeros que en su momento me daban mucho apoyo a la hora de ‘hincar el codo’: Iñaki Forés, Marcel Canals, Albert Loren, Alfred Milà, Jordi Canillas, Esteban Bassols, Ricard Pinet, Toni De Mora, ingeniero en su día de Bultaco, o Marcelo García, que ya no está para estas actividades, fundador del taller Moto Yankee Star barcelonés. Y segundo porque también pienso que en estos últimos tiempos se han formado otros grupos de amantes de OSSA, de distintas especialidades, que mantienen vivo el legado de la marca del trébol, como TT, Yankkes o distintas páginas en Facebook de amigos de modelos específicos, de propietarios de la OSSA TR 303, de la TR280i…
– Pues sí. Recuerdo con cariño el Reviure celebrado en Mataró y en el que nos echaron una mano el MC BSC con Ramón Codina a la cabeza. Intentamos devolver el favor en uno de sus Triales Bultaco. Convoqué a los miembros de OSSA Acció para asistir y colaborar en él, pero recibí una llamada de una miembro del BSC prohibiéndonos la asistencia. Una de cal y otra de arena.
– Para los que no peinan canas, ¿qué es y cuando nace el Reviure OSSA Acció?
– Si no recuerdo mal, en 1988, antes de moverme para organizar los encuentros de OSSA, hablé con Jaime Alguersuari, expiloto, periodista gráfico, editor de la revista Solo Moto y promotor, para contar con su apoyo y colaboración. Me dijo que estaba en el sofá en su torre de Finestrelles, un vecindario de Esplugues de Llobregat, y que su respuesta era que no quería vincularse en algo de poca trascendencia. Lo conocía de trabajar con su novia en Cebado peluquerías. Esa misma propuesta también se la hice a más motoclubes. Pero al final sólo el malogrado Ricard Pinet me dijo: ‘Eliseu, cuenta conmigo y el Motor Club 80’.
– A mí, siempre me ha gustado que los títulos de encabezamiento o rótulos digan o expongan claramente lo que ofrezco. Ya lo hice en mis primeras peluquerías: Saló Unisex ‘Gent DARA (Salón unisex gente de ahora), somos para la gente que piensa y vive el tiempo de ahora. Pues bien, en el caso de OSSA, tenía muy claro los objetivos: recordar la marca con la esperanza de su resurgir al tiempo que estimulábamos a que propietarios y talleres siguieran evolucionando las motos OSSA ya existentes para que compitieran en nuestras carreras. Y así fue como conseguimos que se volvieran a refabricar muchos componentes para OSSA y otras marcas clásicas.
– Recuerdo que Jesús Colmenero, de Jaén, me llamó y me dijo que estaría en Barcelona para la feria alimentaria y que si lo podía llevar a Rectificados Bellavista a comprar material. Y la verdad es que acabó comprando mucho. Posteriormente compraría todavía más y creo que incluso llegó a fabricar él también por su cuenta. También apareció OSSA Cels, una web especializada en recambio de Ossa en todas sus facetas… porque otros clubs clásicos únicamente se limitaban a sacar la moto el domingo para salir a desayunar. Fue a raíz de todo esto que la FCM, por ejemplo, despertó y creó la Copa Catalana de Trial de Clásicas, junto con los triales para niños de Pinet.
– Mencionabas al Moto Club BSC y al Motor Club 80, pero también os han echado una mano en su organización otros como el Moto Club Molins y el Moto Club Esplugues. ¿Nos hemos dejado alguno?
– ¿Qué diferenciaba al ‘Reviure’ de la Montesada o del Bultaco Day?
– … sí que habéis hecho cosas…
– Y de velocidad, ¿nada?
– También hubo un equipo de OSSA Acció que participó en las 24 Horas Circuit de Cataluña (XXXIII 24 Horas de Montjuic) de 1995 con una Ducati.
– ¡Os merecéis el Premio Sant Jordi!
– Durante varios años unimos y mezclamos el reviure con otros eventos. No recuerdo la edición, pero por mediación de Iñaki (Forés), ingeniero de IDIADA, invitamos a un equipo de quads para una exibición, con agua y mucho barro. ¡Fue fantástica! También se celebró junto con las clásicas, los niños, las TT, las motos de cross y tramos cronometrados. Y los de ruta visitaron el Museo Montesa. En el centro mismo de la ciudad barcelonesa y con el nombre de Moto Activa. También hubo minimotos. Nuestro eslógan: ‘si los trialeros no podemos ir a la montaña, ¡hagamos que la montaña venga a la ciudad!’. ¡Y lo logramos!
– En realidad, serán 35. Pero antes ya intercalamos varias Challenge de cuatro carreras del OSSA Acció de Trial. En Molins de Rey (Barcelona). Nos era más fácil marcar triales que organizar cronos o rutas. Todo en función de con quién pudiesemos contar.
– Naciste en 1953 y tres años más tarde ya te subiste a tu primer vehículo con ruedas. ¿Qué recuerdas de aquel primer triciclo que te regaló tu hermano mayor?
– Por desgracia, aquel sería tu único vehículo con ruedas hasta que te pudiste permitir uno. Más que nada porque creo que en tu casa no gustaban de las ruedas. Ni bicis, ni motos, ni coches. ¿No es así?
– Cierto. Me decían que los vehículos, con más o menos ruedas, eran peligrosos. (Sonríe).
– Sin embargo ello no fue impedimento para que te acabaras enamorando de las bicicletas, así como de las motos posteriormente, a través del Moto Club Esplugues. ¿Cómo entraste en contacto con ellos y decidiste unirte a ellos?
– En los trayectos en autobús a Barcelona, ciudad en la que mi padre tenía una modistería y sastrería –en la calle Pelayo–, al pasar por el puente de Esplugues, vi a unos chicos entrenando con sus motos en el circuito del Salt del Pi. Me maravilló aquella imagen y en cuanto pudo contacté con Miguel Ribó, presidente del Moto Club Esplugues. Después supe que entre aquellos chicos estaba un tal Pere Pi, entrenando con una Derbi.
– ¿Cuáles eran tus ocupaciones dentro del MC Esplugues?
– Mi obsesión eran las bicicletas. Tenía unos vecinos cuyo nieto tenía mi edad. Marcel Caselles, músico de mucho prestigio en el actual panorama de la música de raíz tradicional catalana. Pues bien, su tío, mecánico tornero fresador, le hizo una bici. Era muy chula. Y yo esperaba a que llegara a Sant Just Desvern por vacaciones para que me enseñara a ir montar con su bici. Te diré que incluso soñaba que me subía a ella y me iba a comprar el pan.
– Cuando pude ahorrar el dinero que costaba, fui a Cicles Galtés, en Esplugues. Había poca variedad de modelos en aquella época: velocidad o paseo, con portabultos trasero… pero a mí la que me gustó fue como dices la Derbi Rabasa. Y bueno, al poco tiempo, empecé a tener claro que me gustaba ir con ella por los caminos repletos de piedras de mi pueblo. De hecho, cuando llovía mi calle se tornaba en riachuelo en un santiamén. Era increíble.
– ¿Qué le cambiaste para hacerla más trialera?
– Pero pronto la arrinconarías para centrarte en otro proyecto: convertir una Ciclos Catalunya en un modelo de cross. ¿También te gustaba el bicicross?
– Yo hacía trial con mi bici, pero me faltaba una de cross, y aquella fue la ocasión perfecta. Un amigo me regaló su Ciclos Catalunya y decidí convertirla en una bicicross réplica de las Montesa naranja que corrían por aquellos entonces. De hecho, todavía la conservo, aunque desmontada.
– En aquella época junto con Albert Ribó incluso llegasteis a organizar triales en bici e incluso bicicrosses. ¿No es así?
– Pero el 6 de marzo de 1969 sucedió algo que supuso, sin lugar a dudas, un antes y un después en tu vida: te atropelló un camión. ¿Qué recuerdas de aquella tarde?
– Estuviste dos semanas en coma y un mes más ingresado. Y creo que la estancia se te hizo más amena gracias a las distintas revistas que te hicieron llegar amigos y familiares. ¿Es así?
– Cuando entrabas a trabajar a un salón de prestigio en aquella época lo hacías como ‘champunier’. No importaba que llevaras ya tiempo aprendiendo. Y luego te convertías en ayudante para más adelante ascender a peluquero estilista. Los ayudantes hacíamos cursillos para conocer y practicar los estilos y cortes de Alberto Cebado. Eso sí, siempre fuera de nuestras horas de trabajo. En mi caso, por las noches.
– La verdad es que durante mi etapa en Cebado, en los dos salones en los que estuve, tuve bastante éxito como ‘champunier’. Las clientas esperaban por mí. Todavía no era oficial, no cortaba el cabello, pero en casa sí. También te diré que allí no se cortaba el cabello a hombres. La madre de Víctor me contó que ‘Pit Stop’, en Barcelona, era de su hijo, de un tal Mick Andrews y de dos personas más de OSSA. El encargado era Esteban Oliveras, que acompañó a Santiago Herrero en sus carreras más míticas.
– Pero sí que le compraste tu primera moto, una OSSA MAR de 1971. ¿Por qué ese modelo y no una Montesa Cota o una Bultaco Sherpa de la época?
– Miré todas las marcas de motos habidas en todas las tiendas de motos que conocía. Las Montesa, Bultaco… en Motos Impala, en Zona 3… pero al final me enamoró la OSSA MAR 250. La tenía un amigo, Antonio Parra, que la guardaba en su habitación. Me pareció preciosa. Bueno pues yo la compré como bien dices en ‘Pit Stop’, que estaba en Vía Augusta. Yo trabajaba en Plaza Molina, justo al lado. Bueno pues después de ir a verla 20 veces, me la compré en fiestas y pensando en tenerla ya en casa para Reyes. El señor Puig del MC Esplugues y yo la recogimos con su furgometa, y la llevamos hasta casa de mis padres. En silencio. Además, recuerdo que el asiento parecía suficiente para dos personas, por lo que… era un ‘plus’ añadido.
– Para mí, la ilusión es lo principal. La ilusión te empuja a marcarte y conseguir objetivos, y las ruedas lo eran. ¿Buena? ¿Mala? Según para quien de la familia. Por cierto, fueron 43.800 pesetas las que pagué –aún conservo la factura–.
– … y para terminar de pagarla tuviste que pedir ayuda en casa. ¿Cómo se lo tomaron?
– Creo que me faltaba una letra de 15.000 pesetas, Les expliqué que era mi máxima ilusión, y como mis padres me querían mucho… me ayudaron, obviamente. Además, en ese momento fue cuando arrancó propiamente mi carrera profesional como peluquero.
– ¡Nadie me había enseñado a llevar una OSSA! Es más corta, con más nervio, y la posición del cuerpo es diferente a como vas con otras marcas y modelos.
– Aunque en honor a la verdad hay que señalar que tú ya sabías lo que era subirte a una moto. En concreto, a una Cota y aprovechando un trial en Esplugues de Llobregat. ¿Qué recuerdas de ese momento tan mágico e inolvidable?
– Sin embargo, con aquella Ossa MAR no llegaste a disputar ni una sola carrera. ¿Por qué?
– Sólo la tuve un año y durante ese tiempo poco a poco fui aprendiendo. Pero aún no tenía vehículo ni sabía lo suficiente como para ir a competir.
– Por el contrario, te volviste un asiduo a ‘La Cantera’ de la Avenida Pearson de Barcelona, lugar en donde se reunían pilotos como por ejemplo Xavier Cucurella. ¿Cómo eran esos encuentros?
– ¿Recuerdas alguna anécdota?
– Aquella MAR de 1971, no obstante, la cambiaste poco después por otra MAR, pero de 1974. Y con ella ya te desplazabas a trabajar desde Sant Just Desvern, tu casa, hasta el trabajo, hasta la Ciudad Condal. ¿No es así?
– Sí, aquella MAR, con matrícula, la usaba para todo. Ya no estaba en Cebado, que seguía colapsada de oficiales hasta que un buen día decidieron repartirlos por nuevas peluquerias. Bueno pues con la MAR del 74 me desplazaba hasta la peluqueria Ego, que estaba enfrente de los Encants nuevos, en la calle Valencia. Lo hice hasta que una tarde de vuelta a casa, justo en donde estaba OSSA Vidal, se me cruzó un coche y me tiró; arastrando la moto diez metros por el asfalto hasta que se soltó del parachoques. El conductor, por cierto, pasó olímpicamente de mi. Fue una caída leve. Pero como ya me caducaba el seguro, decidí no renovarlo y no volver a bajar a Barcelona en moto. La moto, por cierto, comprada en Pit Stop. Allí acompañé a mi amigo Alfred Milà a comprar también la suya, su MAR de 1974. (Sonríe).
– Así es. Pero un poco antes de ir allí, a Esplugues, un cliente decorador de Henry Colomer, empresa dedicada a los productos de belleza y mobiliario de peluqueria, apostó ya por mi y mi socia y compañera, Maribel. Quería que abriéramos y dirigiéramos varios salones en Barcelona. En Gran Vía, en Diagonal, en Travessera de les Corts… y así fue. Y luego preferimos abrir nuestro propio salón.
– Totalmente. Las cosas funcionaban bastante bien. Ya vivíamos en Sant Just Desvern, en la torre de mis padres. En el ático de mi hermano, tenía el Mehari, mi segunda ilusión con ruedas, el salón ‘Gent d’Ara Unisex’… Teníamos mucho éxito, y ciertamente nos visitaban clientes y clientas que nos seguían de Barcelona. Lógicamente, la gente del club también pasaba por allí. Pero también nuevos conocidos. Asimismo, empezamos a participar en pases de peluquería. En el ‘Pati Blau’ de Cornellà de Llobregat, mi ilusión, con más profesionales del sector y del mundo de la moda.
– (Risas). Pues si te soy sincero… ¡no lo recuerdo! Pero lo hice dos años a petición de la gente del club. (Sonríe).
– ¿Es verdad que te usaban de cronometrador en las bajadas de coches de cojinetes de tu calle?
– Sí. Creo que fue por 1975. Mi calle es larga y hace una ligera pendiente, además de tener apenas dos curvas muy amplias. Pues bien, empezaron a organizarse bajadas por ella con vehículos hechos de madera y cuatro cojinetes. El acto lo patrocinaba el ayuntamiento. Recuerdo que me colgaron un crono en el cuello y me dijeron, sal delante con la moto y cuenta cuánto tarda cada participante. Yo salía delante, sin el silencioso, para apartar al público y tomar el tiempo de los que bajaban una vez llegado a meta. Por suerte la primera vez que lo hice apenas fueron 15 inscritos.
– Si no nos han engañado, uno de tus clientes VIP por aquellos entonces era un tal Pere Pi. ¿Cómo eran vuestras charlas mientras le cortabas el pelo?
– ¡Muy animadas! ¡Ya sabes cómo es Pere! (Risas). Él nos visitaba cuando ¡Gent d’Ara’ lo abrimos en la calle Ignasi Iglesias, junto a la Telefónica de Esplugues y tocando a la N-II. A él le pillaba cerca, ya que salía de Montesa para irse a fabricar las bicis Monty en una nave de plásticos cercana.
– En su día nos contó que cuidaba su imagen mucho para sobresalir en las carreras y no solo a nivel de resultados. ¿Le asesorabas tú?
– ¿Fue él quien te animó a que te sacaras la licencia y participaras por primera vez en una carrera oficial, el Trial del Bruc?
– Habría molado, ¿verdad? Pero no. No fue él. En realidad, cuando nos veíamos conversábamos sobre mis bicicletas modificadas para hacer trial. Y él, lógicamente, de las suyas. Y no había color, pero sí mucha pasión por mi parte. (Sonríe).
– Exactamente no se si la incripción o la licencia era gratuïta, y lo montaba el MC Esplugues. Al comprarnos Alfred y yo la MAR de 1974 creímos que, como equipo, era el momento de debutar. Han pasado muchos años, pero siempre recordaré que él se retiró en la primera vuelta mientras que yo sí pude completar las dos. Eso sí, fuera de tiempo. Pero nuestras OSSA MAR de 1974 no nos dieron ni un solo problema. El problema… ¡fuimos nosotros! (Risas).
– En el Trial del Bruc también participaste pero como control. ¿Eras muy estricto o más bien permisivo?
– Como decías, con tu socia cambiasteis de local y os mudasteis más hacia el centro. Y allí inauguraste los pases de peluquería con motos. ¿Cómo se te ocurrió mezclar pasarela de peinados y motos de trial?
– Como modelos, propiamente hablando, no. Cierto es que algunos eran clientes y que nos echaban una mano paseando a las modelos con sus motos, siempre y cuando el local lo permitiese. Por ejemplo, en la discoteca ‘Sunset’ de Sant Just Desvern, con Impalas, el endurero y dakariano Carlos Mas, el campeón de bici trial y luego de trial en moto Andreu Codina y, como no, mi amigo Albert Ribó dejaron su impronta. Codina, por cierto, deleitandonos con una pequeña exhibición en unas zonas de trialsín montadas por Cicles Galtés y Montesa.
– Y al mismo tiempo empezaste a colaborar con el Grup OSSA Acció. ¿Cómo y cuando empezó todo?
– Cierto. Empezamos a tener reuniones. Por aquellos entonces, con otra socia, Rosa, montamos otra peluquería en la plaza del Ayuntamiento de Esplugues. Yo me repartía entre los dos salones y dada la cercana y buena localización de ambos lo tenía más fácil para asistir a las reuniones del Grup OSSA Acció, y los miembros del grupo también. En esa época ya hicimos cosas con Ricard Pinet. Recuerdo que la primera convocatoria fue solo para motos de trial OSSA.
– … y también empezaste tu colección particular de modelos OSSA. ¿No es así?
– … y Andreu Rosselló.
– ¿Colaboraste en alguno de sus programas?
– Arús ya había colaborado con el peluquero y estilista Josep Pons, presentando sus desfiles. No recuerdo quién le propuso que hiciera lo mismo con nosotros, con nuestros pases de peluquería con motos. Y fue él quien me presentó a Rosselló, presentador y locutor de TV y radio y gran aficionado a las motos. De inmediato, ambos se convirtieron en clientes míos. Y con ellos estuve colaborando en sus programas. Arús incluso estuvo en casa varias veces. Recuerdo montar algunos shows juntos con mi equipo de audio. Él no tenía carnet de conducir, por lo que más de una vez se venía conmigo en el Mehari.
– Nos han dicho que fuiste enviado especial a las primeras ediciones del Trial Indoor de Barcelona en sus inicios en la calle Lleida. ¿Es así?
– También. Al colaborar con distintas radios y programas de motor me acreditaron para ello, y tuve la gran suerte de estar a pie de zonas y de entrevistar in situ a los pilotos participantes, principalmente de OSSA, durante varios años. Y también en distintos Salones de la Moto de Barcelona, donde conocí a Jacinto Moriana.
– Durante los 80 transformaste tu OSSA MAR 1974 a 350 verde para posteriormente cambiarla por la TR80 amarilla, moto con la que te veríamos en el extinto Open Zona Cero de Trial. ¿Qué hacía tan especial aquel campeonato social?
– Muy sencillo. Como buen cliente y amigo que era hablamos de sus proyectos. Yo tenía unas tarjetas adhesivas con el nombre de nuestra peluquería, Saló Unisex Gent d’Ara Competició, y aprovechamos para pegarlas en su SWM. Lo hicimos en la carrera de cross que montamos en Espluges. También aprovechamos la cita para poner una pancarta.
– Y en 1984 cerró oficialmente OSSA. ¿Cómo te afectó su cierre?
– La crisis de OSSA y la falta de acuerdo con sus sindicatos, llevó a la salida de la familia fundadora de la empresa. Así, en 1979, Eduardo Giró dejó OSSA y se hizo cargo de la dirección una Sociedad Anónima Laboral, con Mario Borrás junto con Leonardo Martínez a la cabeza. A Mario, por cierto, lo conocí en el canódromo de Diagonal, en su short track de los que organizaba Solo Moto. Recuerdo comentarle que mi TR80 nueva sonaba raro y él me animó a llevarla a fábrica a que me la revisaran. Bueno pues no se si se hizo todo o no. Quiero pensar que sí, aunque se dice que más de uno sacó tajada de la situación.
– En aquella época se buscaron muchas fórmulas imaginativas para salvar la industria de la moto española. Con inversión extranjera, fusionando varias marcas para para fabricar un motor común de 4T… Unas funcionaron, otras no. Hubiese sido bonito. ¡Las dos son verdes! (Sonríe).
– Tu 303 ‘proto’ (o evolucionada) fue la OSSA más moderna hasta que en 2008 la marca fue refundada entre otros por Joan Gurt y Jordi Cuxart y lanzaron la OSSA TR 280i, creada con la colaboración del excampeón del mundo de trial Marc Colomer y presentada en 2009. ¿Hablaron contigo en algún momento?
– Básicamente, con material publicitario de marca, como cintas para marcar carreras. Y también nos apoyó a que siguieramos usando y publicitando con nuestros eventos la firma. De hecho, Gurt estuvo presente cuando inauguramos una exposición para festejar los 50 años del MC Esplugues, que permaneció abierta y visitable durante siete meses.
– Si no recuerdo mal, en una de las ediciones del Reviure, OSSA Factory estuvo presente con la TR 280i y el camión de fábrica. Los organizadores de la Montesada… ¡¡quizás os copiaron la idea!!
– Por cierto, ¿crees que la OSSA TR 280i fue un modelo demasiado avanzado a su tiempo? ¿Un modelo incomprendido?
– Sabes el dicho que reza: ‘quien da primero, da dos veces’. Pues bueno, aquí no se cumplió. Pienso que Gurt hizo demasiado caso a las administraciones y no se tomó el tiempo suficiente como para evolucianar el modelo sin prisa ni pausa. Fíjate que la combustión con carburador ha durado hasta ahora. Podrían haber seguido una evolución más lenta y así quizás ahora todavía veríamos nuevos modelos de OSSA Factory en competición. También sé que Manel Jané, de Vertigo Motors, quiso comprar OSSA Factory antes de crear su propia marca y hacer su moto.
– Seguramente. Pero creo que quizás se corrió demasiado.
– Ahora que ya ha pasado el tiempo, ¿por qué crees que no salió bien el proyecto empresarial de OSSA Factory?
– Como simple aficionado y sin saber nada de sus números, creo que se gastó demasiado dinero en vender humo: marketing, merchandising… Y cuando hizo falta de verdad no se tuvo. Y pienso básicamente en las últimas series, casi eran perfectas y con muy poquitas cosas por pulir. Pienso que algunos ingenieros pueden ser muy brillantes sobre el papel, pero no conocen nuestro deporte a fondo y cometen fallos. En su momento, Albert Juvanteny, cuando hablamos de la TR80, ya dijo que hacia 5 años del diseño. Pero los ingenieros no sabían por dónde se usaban las motos. Errores que hace 40 años ya estaban más que superados. También sé que no se testaron los modelos el suficiente tiempo como para poder detectar y corregir problemas de juventud, por otro lado habituales. ¿Un ejemplo? Según Juan Roma, el piloto número uno de fábrica en aquellos momentos de OSSA Factory, en una de las carreras, se reventó una culata porque la preparación de la moto no se hizo en fábrica buscando más potencia.
– Al frente del Grup OSSA Acció has sido testigo del cierre de OSSA, de su posterior custodia, por parte de la empresa Rato, y de la venta de la marca al grupo FactoryBike, y de su corta pero intensa segunda etapa como OSSA Factory. ¿Como está tu salud cardiaca?
– Y si tantas emociones no fuesen suficientes… eres el primero en arremangarse para organizar exposiciones, concentraciones… triales, motocrosses, enduros… ¿Le falta algo por organizar al Grup OSSA Acció?
– El más curioso quizás sea cuando durante tres años y por primavera organizamos varios sorteos y actividades para que alumnos de la Escola Canigó de Sant Just, donde cursaba mi hija pequeña, pudieran irse de viaje de fin de curso. Recuerdo proponer a la dirección montar en una zona boscosa del colegio varias zonas de trial para bicicletas para que los alumnos pudieran participar en pequeños clínics de manos de mi amigo Iñaki (Forés). Hicimos varios. Y Monty nos dejó varias bicicletas de diferentes medidas; además de cedernos cada año una para sortearla. Es más, creo que el último año expusimos también una TR280i que trajo Salva García, trialero de toda la vida y comercial responsable de Ossa Factory para España y Portugal. La expusimos en nuestra carpa con otras OSSA clásicas.
– A todo esto, ¿cuántas motos OSSA tienes en tu garaje? ¿Y cuántas has tenido?
– Tengo una OSSA TR 80 de 280 cc con admisión por láminas que está en venta, por cierto, que es de las primeras que montamos con Josep María Calaf. En carreras la usó Toni Parra, del equipo OSSA Acció. Recuerdo que la llevamos a Motos Portús, en Vic, y allí la ensamblaron y fueron perfilando poco a poco: encendido, carburador, frenos, todo el motor… y el resto lo acabamos en OSSA Acció. Toni la disfrutó muchísimo.
– ¿Hay algún modelo de trial que te gustaría tener y que, hoy en día, todavía persigues?
– Tu piloto preferido… ¿Mick Andrews?
– No. En el mundo del trial, hasta ahora, siempre ha sido fácil conectar con la mayoría de pilotos, y ello hace que los quieras a todos y todas. Y más cuando tienes la oportunidad de entrevistarlos y estar cerca de ellos. Otra cosa para mi fantástica ha sido el poder entregar dos camisetas del Grup OSSA Acció a Emma Bristow, expiloto OSSA, y Lluís Gallach, gran piloto y todavía mejor persona.
– ¿Le conoces personalmente?
– ¿Apostamos por ‘The Magical’ como piloto estrella para el próximo Reviure OSSA Acció?
– Pues te seré sincero. No me lo he planteado y nadie me lo ha propuesto.
– ¿O la gran sorpresa del siguiente ‘Reviure’ será volverte a verte al manillar de una OSSA?
– Esto último ya te digo que no. Tuve desprendimiento de retina parcial y, por desgracia, tras varias operaciones no he recuperado mi mejor visión. Por eso en su día dejé mi trabajo y las competiones de trial. Y más si ya no tengo a mi capitán de equipo, Iñaki.
– Volverá. Pero Juan Roma me dijo que OSSA Factory simplemente cedió la patente para ese proyecto y que estudiarán el mercado, como ya pasó en 2017 cuando se adentraron en el sector del ciclismo de la mano de Cool Bikes. ¿Recuerdas la Spinta E, el primer modelo de una bicicleta eléctrica de la marca del trébol?