Tras casi una década ligado a Albert Cabestany, su hombre para todo David Sarrias ha aparcado las carreras para centrarse en sus dos nuevos proyectos de vida: su negocio, SRS Motos, y su hija, ‘Odri’. David nos habla sobre sus inicios en Sherco, sobre Albert Cabestany, Miquel Gelabert, Josep Paxau, Laia Sanz, SRS, su familia…
«Estoy muy contento y feliz de ser padre, y es uno de los motivos por los que he dejado las carreras»

– Se nos ha hecho raro no verte en la primera prueba del Campeonato de España de Trial «CET» 2018. ¿Cómo es tu nueva etapa post-Sherco?
– Estoy muy contento e ilusionado con mi nuevo proyecto. Además, he vuelto a disfrutar de mi profesión. Cuando estás trabajando en cualquier deporte de élite, el nivel de exigencia es máximo y parece como que nunca es suficiente. En cambio, ahora, aplicar todo aquello que he aprendido en las motos de aquellos que confían en mí me llena de satisfacción, y me da la oportunidad de seguir innovando y aprendiendo cosas nuevas para ofrecer lo mejor de mí mismo. Y es muy gratificante saber que la gente se marcha contenta con mi trabajo. (Sonríe).
– No. Ninguna posibilidad.
– ¿Y de seguir vinculado al Sherco Trial Factory?
– En este caso sí, porque a pesar de ser mecánico de Albert Cabestany mi contrato laboral era con Sherco; donde desempeñaba, además, otras funciones.
– ¿Cómo y cuándo surgió la posibilidad de hacerte cargo de ‘Can Paxau’?
– SRS Motos es un establecimiento que ofrece todo tipo de motocicletas nuevas y de ocasión; además de ropa, accesorios y complementos. No obstante, nuestra especialización está en los servicios que se ofrecen de taller, ya que ofrecemos preparaciones personalizadas de las motos a nivel de competición. Ya sea para aficionados que participan en el COTA –NdR: el Campeonato de Osona de Trial para Aficionados– como para pilotos que hacen el certamen de Cataluña o el Campeonato de España. O para aquellos que, simplemente, quieren salir los fines de semana y disfrutar de su moto. Siempre ofreciendo un servicio personalizado y adaptando las motos a las necesidades del usuario. Por último, y no por ello menos importante, también vendemos todo tipo de recambio para motocicletas; tanto a usuario final como a otros talleres o distribuidores.
– (Risas). En principio, la frecuencia debería ser mayor; siempre y cuando quieras utilizar tu moto asiduamente y disfrutar de ella sacándole el mayor rendimiento. Las motos de off road, en general, dado el tipo de terreno en el que se mueven, son susceptibles de recibir pequeños impactos que hacen que necesiten unos cuidados específicos más frecuentemente.
– ‘Paxau’ todavía se deja caer por SRS Motos. ¿Lo has ‘fichado’ como asesor? ¿Qué hace exactamente en SRS Motos?
– ¿En SRS Motos sois especialistas sólo en trial o tocáis más especialidades?
– Principalmente, tocamos motos de trial, pero también tocamos todo tipo de motocicletas off road.
– Por cierto, ¿cómo llegaste a Sherco?
– (Risas). Sí, sí. La antigua casa del Ayuntamiento, ahora es Can Sarrias. Pero dejó de ser Ayuntamiento cuando se la cedieron a mi abuelo, ya que el Ayuntamiento fue trasladado a un edificio nuevo que hicieron. Pero sí, es curioso. El lavadero había sido… ¡¡el calabozo!! (Más risas). La ventana, de hecho, conserva las rejas originales. (Sonríe).
– ¿No te has planteado ser alcalde de Tavertet?
– (Vuelven las risas). No, no. Eso se lo dejo a los políticos. Yo, a lo mío; que es la mecánica. Y a hacer disfrutar a aquellos colegas que disfrutan con el motor.
– ¡¡¡Ufff!!! ¡¡¡Cuánta nostalgia!!! Fue una moto muy innovadora para su época y con un rendimiento estupendo.
– ¿Queda algo de aquel modelo primigenio en las actuales ST Factory?
– ¡¡La esencia de la marca!! (Risas).
– Como espíritu inquieto que eres, en un momento dado decidiste hacer un punto y aparte y te pasaste al mundo del esquí. ¿Era tu manera de seguir buscando tu límite vertical?
– Aparentemente son universos alejados; con poco en común. ¿Es así?
– Sí. Son muy distintos. Pero ambos te enseñan a ser competitivo.
– Pero como la cabra tira al monte, acabaste regresando a Sherco. ¿Cómo te sedujeron en esa ocasión para que cambiaras las cumbres nevadas por volver a la cadena de montaje?
– Y de ahí pasaste a formar parte del equipo de Albert Cabestany. ¿Cómo fue tu primer encuentro con él?
– Recuerdo que nos reunimos en el taller de Can Paxau en 2009; el último año de la 4T. Estaba nervioso y muy ilusionado al mismo tiempo por tener la oportunidad de hacerle de mecánico a un piloto de la talla de Albert Cabestany, al cual admiro tanto a nivel personal como profesional. De alguna manera, me estaban ofreciendo la oportunidad de trabajar con uno de mis ídolos. Albert y yo ya habíamos coincidido cuando estuve trabando de mochilero y mecánico de Marcel Justribó junto a nuestro querido y malogrado Xavi Vilalta, que entonces era jefe de equipo del Otyan Team.
– Como a la mayoría de los pilotos: moto potente, rápida; embrague fino, y con una buena suspensión trasera.
– ¿Siempre le ha gustado así o con los años te ha ido pidiendo cosas distintas?
– Albert Cabestany es un piloto meticuloso que siempre se ha regido bajo las mismas directrices y siempre acorde con su forma de pilotar. No es un piloto de excentricidades, que un día te pide una cosa y otro día, otra.
– Sherco ha tenido modelos 2T y 4T. ¿Cuál preferías como mecánico? ¿Y como usuario?
– En ambos casos, los modelos 2T.
– (Risas). Mejor dicho: era el ‘Vespa’: ‘Vespaquí, vespallá…’ (Más risas). Sí, realmente, al final, acabas haciendo un poco de todo: recambio, mochilero, mecánico, asistir al padre ‘Cabes’ y estar al 100 % con Lluís Gallach. A parte del camión, también me preocupaba de la comida para todo el equipo. Que parece mucho trabajo, pero ha sido muy gratificante estar con este gran equipo durante tanto tiempo. Creo que éramos el equipo más veterano de todo el paddock. Si no el primero, quizás el segundo. (Sonríe). Estábamos ahí, compitiendo con el equipo de Fujimani. (Risas).
– Sí. Como mecánico oficial de Sherco, no sólo ha pasado por mis manos la de Miquel Gelabert, sino que también han pasado las de Álex Ferrer, Benoit Bincaz, Emma Bristow… incluso la de Pol Tarrés, en su día.
– ¿Cómo le gusta a ‘Micki’ su ST 300 Factory?
– ¡¡¡Ufff!!! A Micki le gusta que la moto sea nerviosa, rápida y muy potente. Vamos, de espíritu joven, como es él. Lo principal, que nunca le faltara gas.
– Que puedo decir. Es la cosa más bonita del mundo. Yo no quería tener hijos. Lo tenía clarísimo porque pensaba que traían problemas, responsabilidad, etc. Y ahora que tengo a ‘Odri’ es la experiencia más maravillosa que te puede ocurrir. Suena a tópico y escuchas a la gente que siempre lo dice y no lo crees, pero cuando te pasa lo entiendes y lo compartes. Estoy muy contento y feliz de ser padre, y es uno de los motivos por los que he dejado las carreras. Que no descarto retomar en algún momento. (Risas)
– Es inevitable. La pequeña ya viene al taller a diario y está familiarizada con el ruido del motor. Es más, se distrae mucho viéndome trabajar. Más que con sus juguetes. (Sonríe). Y cuando pueda, tendrá su moto. Pero si no le apasiona tampoco voy obligarla ni motivarla. Prefiero que se dedique a cualquier otro deporte que realmente a ella le haga feliz y se sienta realizada. Al final, los padres sólo queremos que nuestros hijos sean felices.
– (Risas). La dura vida del autónomo no me lo permite por el momento. A veces, ¡¡no tengo tiempo ni para mi familia!! No obstante, siempre intento conservar algún rato para compartir buenos momentos junto a ella y otros buenos amigos con los que compartimos esta pasión por el motor. ¡¡Aiii!! esas cenas en ‘Pockets’, en Vic; Barcelona. (Sonríe).
– ¿Dónde y cuando surgió vuestra amistad?
– ¿Te gustaría que Laia fuese embajadora de SRS Motos?
– ¡¿A quien no le gustaría?! Pero no utilizaría mi amistad con ella para lucrarme. Mi amistad con ella está por encima de cualquier interés laboral o económico. Pero con ella, al igual que con otros pilotos con los que he trabajado y que también son reconocidos y considero amigos. No me gusta mezclar amistad con temas laborales o profesionales. Las relaciones personales siempre están por encima de los negocios.