La pasión y la experiencia de Ángel Magriñá para con Fantic Motor bien podría ser el próximo documental de HBO España. Pero mientras se ponen a ello, decidimos desplazarnos hasta las instalaciones de Delay Trial para conocer un poco más del hombre que heredó en su día el legado comercial y deportivo de la hoy renacida marca italiana.
«Fantic Motor supuso un trabajo, una formación sobre ella y sus modelos… una dedicación que aún perdura»

– ¿Ya has empezado a preparar el décimo aniversario de tu primera Copa de España de Trial de Clásicas ganada?
– La verdad es que no. Pero ya que lo mencionas, pondremos el cava en remojo.
– Las primeras carreras de clásicas eran muy divertidas ya que todos íbamos en motos casi de serie. Mi primera carrera fue en Tavertet, Barcelona. Recuerdo que vino Joan Rovira un día a casa y me dijo de ir a correr el domingo. Le dije que no tenía moto para competir. Pero en el garaje tenía una Fantic 240 y Joan me animó a que corriera con aquella moto. Y lo hice. Y a partir de ahí, ya ¡¡me enganché!!
– Hablando con otros pilotos de aquellos primeros años, siempre destacan el familiar y gran ambiente que se respiraba. ¿Estás de acuerdo con ellos?
– Sí, efectivamente.
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– Sí. Todavía se respira un ambiente muy familiar. No solo a nivel nacional, sino también a nivel europeo. Y es que te encuentras en muchas carreras con los mismos ‘auténticos trialeros’. (Sonríe) La prueba la tienes, por ejemplo, en el 2 Díes Trial Clàssic Costa Brava. Este año se han reunido ¡¡casi 400 pilotos!! Una gozada.
– Las distintas categorías del Mundial y Nacional se establecen en función del nivel y la habilidad de sus participantes. Cuando arrancaron las Clásicas también, pero rápidamente se pasó a dirimirlas en función del año de fabricación de las motos. ¿Por qué?
– Porque realmente las motos en aquel entonces evolucionaban muchísimo y con 5 años de diferencia había mucha evolución. Aunque creo que también se tendría que establecer un hándicap en referencia a la edad del piloto. En muchas pruebas europeas, ya lo aplican en su reglamento.
– No se puede, pero se para. (Risas). Personalmente, yo aplicaría el non stop lo más riguroso posible, pero ya sabemos los problemas que tienen los controles a la hora de aplicar un reglamento estricto.
– Antes de pasarte a las clásicas dejaste tu impronta en el Campeonato de España de Trial, en Veteranos. ¿Cómo era el Nacional hace ahora casi 30 años?
– Las pruebas de veteranos a las que acudíamos en los años 90 íbamos a pasarlo bien y a pasar un fin de semana con los amigos y las motos. De alguna forma, íbamos de ‘relleno’, y que ninguno de mis antiguos compañeros de zona se me enfade.
– Sí. Empecé con mi primera moto de trial a los 27 años y a competir con casi 30 años.
– Con 16 años ya cumplidos te subiste por primera vez a una moto, a una Montesa Cota 247. Sin embargo, quién te descubrió el trial como deporte y disciplina deportiva fue el mundialista y Campeón de España absoluto Jaume Subirá. ¿Cómo lo conociste y cuándo y por qué empezaste a trabajar con él?
– Realmente la Cota era de mi hermano y se la ‘robaba’ alguna tarde de domingo para dar una vuelta por la montaña. Conocí a Jaume de pequeño, ya que vivíamos en el mismo pueblo. En 1987, hace ahora 30 años, me propuso trabajar con él y fue a partir de ahí cuando me enganche al 100% al trial, y desde aquí quiero agradecerle a Jaume que me enseñara este mundo; una especialidad que ha marcado, y sigue marcando, mi vida desde entonces.
– Conocí esta desconocida marca para nosotros en los años 80 cuando ficharon a Jaume. Cuando empecé a trabajar con él, era el importador de esta marca. Fantic Motor supuso un trabajo, una formación sobre ella y sus modelos… una dedicación que aún perdura.
– La marca italiana cosechó grandes éxitos en los 80, con hasta tres Campeonatos del Mundo de Trial con Thierry Michaud y triunfos en los Scottish. Pero pocos años después cerró. Y tú te convertiste de manera inesperada en el guardián de su legado trialero. ¿Cómo llegó a tus manos gran parte de su stock de recambio?
– En el 2000, aproximadamente, debido a otros proyectos de Jaume, él decidió cerrar su tienda de motos y me propuso que me quedara con todo el recambio. Y no lo dudé, ya que era un valor añadido a mi empresa.
– El diseño de esta moto se hizo en Martorelles, en Barcelona, de la mano del diseñador y trialero Jordi Milà, actualmente patrón de Mecatecno. Después del Salón de Milán donde se presentó la moto, el prototipo retornó a Martorelles para acabar de pulir algunos pequeños retoques de diseño. Pero al poco tiempo Fantic cerró definitivamente sus instalaciones y la moto quedó en propiedad de Jaume Subirà. Posteriormente, yo adquirí todo el material de Fantic, incluida dicha moto.
– ¿Era un modelo revolucionario o continuista?
– Era un modelo continuista, ya que era un ‘restyling’ del visto en 1997. Pero tenía detalles de diseño, así como técnicos, que aún prevalecen en algunas motos actuales.
– Embrague de 7 discos, y en cuanto a diseño… el guardabarros que hace de asiento.
– En 2004 reactivaron la marca Fantic, pero desde Treviso. ¿Los nuevos propietarios de la misma se han puesto en contacto contigo para recuperar todo o parte de su pasado trialero?
– Estuve en contacto con el propietario, Federico Fregman, en un Salón de Milán, pero percibí su poco interés por y para con el trial. Presentaron una trialera de 80 cc preparada por Ángelo Pensini, pero que por desgracia no se llegó a materializar. Actualmente, la marca está en propiedad de un grupo inversor.
– Fue Jaume quien me animó a ir a Escocia. Sólo hacía 3 años que practicaba trial, pero por aquellos entonces las zonas eran mucho más asequibles; aunque los controles eran más exigentes. Y es que solo con la intención de parar ¡¡ya te ponían un cinco!! Pero en una semana, los seis días que duran, aprendí muchísimo y comprendí la esencia del trial. Fue una experiencia inolvidable. Evidentemente, recomiendo a todo trialero hacerlos y para los amantes de las clásicas participar en los dos días Pre-65, ya que no son tan exigentes y también es el trial más auténtico que actualmente existe en el mundo.
– ¿Qué es lo que más te impactó de ellos?
– Me impactó lo auténtico que era todo aquello, y la afición de los británicos por este deporte. Tengo envidia sana a la cultura trialera que ellos tienen. La prueba está en que he participado ya en 9 ocasiones, y confío en repetir el año que viene.
– Sí. El ‘delay’ es una regla que se usa en los Scottish y consiste en que si llegas a una zona y esta, por motivos ‘X’, está saturada de pilotos, te toman el tiempo que estás parado haciendo cola y te lo perdonan. Esto es el famoso ‘delay’. En mis primeros Scottish, llegué a una zona muy fatigado y me senté para descansar. El control de la zona, viéndome ahí sentado, me puso 5 minutos de ‘delay’. Pues bien, gracias a aquellos 5 minutos, al final del día, no penalicé por tiempo y permanecí en carrera.
– En Delay, además de vuestras propias creaciones, también distribuís productos de otras firmas para dar respuesta a las necesidades de los usuarios del mundo del trial. ¿Somos muy especiales?
– ¿Qué me puedes explicar del proyecto Delay Trial?
– En estos últimos años nos hemos querido especializar más en el mundillo de las clásicas, además de poder llegar a todo aquel trialero; esté dónde esté. Es por eso que de un tiempo a esta parte funcionamos con página de venta electrónica.
– ¿A qué pilotos apoyáis en la actualidad?
– Somos muy pequeños como empresa y las grandes marcas acaparan a los grandes pilotos. En lo que respecta a moto moderna, apoyamos en lo que podemos a equipos con pilotos jóvenes, y en cuanto a las clásicas, al estar especializados en Fantic, lógicamente estamos presentes en la mayoría de triales de clásicas.
– La afición nos puede, y para recoger hay que sembrar. Invertimos muchas horas para con el motoclub, y aprovecho para agradecer a los compañeros de Junta por todo lo que hacen por el trial, y sin ánimo de lucro. Sin un equipo así es imposible llevar a cabo todo el trabajo que conlleva la organización de triales, cursillos, etc.
– Sois uno de los clubes más activos en cuanto a pruebas de trial de Cataluña y vuestra área, en Sant Fost de Campsentelles, en Barcelona, es una de las más concurridas. ¿Para cuándo una prueba del CET?
– Para hacer una prueba del Nacional… el terreno requiere una exigencia que nuestro emplazamiento no tiene, al menos por el momento. La verdad es que a corto plazo no lo contemplamos.