Ya hemos vuelto de vacaciones y por fin os podemos ofrecer el reportaje de la 17ª edición de los 2 Días de Trial de Arinsal, que ha sido de las que se recordará durante mucho tiempo, y es que además de haber sido en la que se han batido todos los records de participación, también ha sido especial porque en ella hemos visto volver a vencer al máximo nivel a dos de los pilotos más grandes de la historia del trial, los heptacampeones Dougie Lampkin y Jordi Tarrés, que han dominado en la categoría Negros y Rojos respectivamente.
Dougie Lampkin y Jordi Tarrés brillan en Arinsal

Dougie, acompañado en las zonas por los pequeños Alfie y Frasier, ha sido el claro vencedor en la máxima categoría, tras firmar un primer día con apenas 2 puntos y un segundo con 7, totalizando 9 y demostrando que su nivel sigue estando muy alto, como viene demostrando cada año en el trial más duro del mundo en Escocia. Sam Obrador ha dado la sorpresa colocándose segundo con 17 puntos y el podio lo ha cerrado Eric Miquel con 34 en una apretada lucha por el tercer peldaño.
En el nivel azul, el expiloto TR1 Miguel Ángel Jiménez ha vencido al sumar sólo 5 puntos, seguido de cerca por Ricard Alcaraz con 6 y Claudi Obrador con 9.
En el nivel verde victoria de Andrés Carrera sobre Manel Campoy y Enric Serra y en el amarillo primer puesto para Juan Thomas con 6, segundo para Arnau Maura con 11 y tercero para Javier Gasso con 12.
La cita anual más esperada para muchos
Los 2 Días de Trial de Arinsal son para muchos aficionados la cita más esperada del año, lógico puesto que en este trial se puede disfrutar de un ambiente único que lo hace muy especial y diferente al resto de triales del panorama internacional.
Este ha sido el tercer año consecutivo con la nueva directiva del Moto Club Arinsal al frente, y en todo momento se ha notado el gran interés por mejorar y agradar a los participantes, desde el marcaje de las zonas y el recorrido hasta cada detalle, vamos a intentar desgranaros todo.
Una de las novedades es que las inscripciones no se hacían junto al parque cerrado, sino en un edificio cercano, donde numeroso personal atendía a los participantes dependiendo de sus categorías. Esto facilitaba que no hubiese apenas colas y el proceso fuese muy rápido, lo que supone una gran mejora respecto a ediciones pasadas. Tras realizar la verificación administrativa recibías una bolsa con algunos detalles, así como la camiseta oficial.
Medidas ya vistas el año pasado, como esta de un piloto por minuto, o eliminar las primeras zonas típicas de ediciones pasadas como la fuerte cascada tipo Scottish o la de la cascada de bancales artificiales y troncos del río, o que los pilotos amarillos no hiciesen la primera zona empezando directamente en la 2, ayudaron también a mejorar las colas. Este año por ejemplo las dos primeras zonas fueron más fáciles y eso también ayudó a que el pelotón fluyese mejor.
También se volvió a introducir una interzona difícil de subida y giros de la 3 a la 4, divertidísima para la mayoría pero algo dura para los amarillos, mientras que los seguidores podían atajar por carretera. Esta interzona servía también para alargar algo más el recorrido, ya que además no había prisa puesto que se había dado un tiempo más que sobrado para acabar.
No podía faltar la subida hasta lo alto de los remontes y desde allí el ya clásico descenso por los surcos de una empinada ladera y la subida por la cuerda siguiente, donde de nuevo nos encontrábamos la compañía de los caballos antes de llegar al primer punto de repostaje, que al igual que en los dos últimos años estaba incluido en el coste de la inscripción.
La zona siguiente fue la que menos gustó a la mayoría, al estar compuesta de piedras muy picudas, con cantos muy vivos y hasta peligrosos. A continuación uno de los primeros descensos largos, en los que hay que tener cuidado con el sobrecalentamiento de los frenos. Las zonas de la valla, con agua como siempre, cambiaron también para la jornada del domingo, así como el recorrido hasta las siguientes.
El recorrido seguía pasando por el mencionado Pic del Cubill, a 2.364 m para comenzar otra serie de largos descensos, que pueden resultar algo machacones, hasta llegar a una bonita zona nueva en ladera de subida en el bosque, situada junto al segundo canchal típico de Arinsal. En esta zona por cierto también hubo un incidente, esta vez en la jornada del domingo. El piloto de Formentera, ex-Dakariano y varias veces vencedor del Rally Panáfrica sufrió una desafortunada caída en la que su pierna quedaba enganchada y como consecuencia sufría una fractura de tibia y peroné. Para su rescate tuvo que ser trasladado en camilla con la ayuda de unas ocho personas a pie, hasta el lugar más cercano accesible por una ambulancia. Los dos incidentes mencionados no fueron los únicos, también hubo un piloto madrileño con una fractura de un par de costillas y otros participantes con contusiones de menor gravedad. A todos les deseamos una pronta recuperación.
Al llegar al área de restaurantes se realizaba el segundo repostaje y el avituallamiento, con un nuevo catering que mejoraba claramente el anterior. En este punto los pilotos disponían de 40 minutos obligatorios para comer tranquilamente y descansar.
Ya sólo quedaban 8 zonas para finalizar, algunas ya vistas el año pasado y otras nuevas, destacando que 6 de ellas contaban con el agua como elemento principal. Sin duda las dos situadas cerca del paddock, de ascenso por el río, y las dos últimas ya en el típico río de Arinsal fueron de las más bonitas, y también de las que hacen diferente a este trial.
Las colas y posibles soluciones
Volviendo a las colas, el sábado estas comenzaron a formarse sobre las zonas 4 y 5, llegando a ser bastante considerables en determinados momentos, ya que podían alcanzar las 30 personas, a pesar de que otra de las novedades de este año es que el tiempo por zona estaba limitado por cronómetro a 2 minutos. Una medida muy buena para dar fluidez a las zonas, aunque quizás 2 minutos sea demasiado y sería más lógico el minuto y medio, además de un trazado de zonas más fluido y natural en el que no haya que parar y hacer muchos cambios en ninguna categoría, algo que sí se ha ido mejorando en el marcaje.
Ante esta situación, que echa para atrás a algunos participantes que antes eran habituales, no queda más remedio que intentar poner nuevas medidas, y a parte de hacer las zonas fluídas, dar una cadencia de un minuto por piloto en la salida o estirar el pelotón con largas interzonas, también debería imponerse el sistema de «Delays» que ya se aplica en el SSDT cuando en una cola se acumulan más de 10 pilotos. En ese momento el juez de zona empieza a recoger las hojas de ruta de los participantes y estos son llamados por orden a realizar la zona, evitándose todas esas lamentables situaciones en las que un grupo de trialeros parecen convertirse en rebaños de borregos, con la mala imagen que ello da de nuestro deporte.
Evidentemente estas medidas no gustarán a todos, pero son las que se nos ocurren para que los 2 Días de Arinsal sigan mejorando y a pesar de las crecientes inscripciones pueda seguir siendo un trial agradable, con buen ambiente y en el que todos disfruten.
Quitando estos inconvenientes, que sucedieron especialmente en algunas zonas de la jornada del sábado, Arinsal volvió a ser un gran trial, en el que la gran calidad organizativa fue brillante y en el que se nota que los organizadores trabajan para hacer disfrutar a los aficionados, que son su público y a los que se deben, un enfoque verdaderamente acertado.
Fin de fiesta
Tras dos bonitos días de trial en los que el tiempo acompañó, con temperaturas veraniegas pero muy agradables como suele ser habitual en Andorra, el trial llegaba a su fin y como colofón se celebraba la habitual entrega de premios en el Hotel Princesa Park, colaborador de la organización y en el que se hospedaban un gran número de participantes y acompañantes. Allí todos los participantes estaban invitados a un apetitoso picoteo y bebida.
Como curiosidad de la entrega, comentar que se cometió un error al realizar las clasificaciones en la categoría roja, cuando se llamó al tercer lugar del podio al piloto Carlos Zorzo, que era en realidad un piloto verde. Este al oír su nombre no podía creer que hubiese subido al podio de su categoría, y según él mismo nos comentaba al oír el nombre «Jordi Tarrés» como vencedor imaginaba que se trataba de su hijo, pero al ver al heptacampeón del mundo empezó a pensar que algo no cuadraba…
Tras los podios amarillo, verde, azul y rojo llegaba el turno de la máxima categoría, negros, con Dougie Lampkin en lo más alto acompañado de sus hijos. Y para finalizar la foto de grupo de toda la organización, a los cuales no podemos dejar de felicitar y agradecer por el gran trabajo realizado y por el altísimo nivel organizativo que, año tras año, son capaces de elevar un poquito más.
Ahora sólo nos queda un año para poder volver a disfrutar de los dos días de Arinsal, sus paisajes, sus gentes, sus momentos y anécdotas… ¡Como siempre os lo contaremos desde Todotrial!