El Trial de Estella, organizado por el Moto Club Kabras, reunió una gran cantidad de participantes, siendo la primera cita puntuable para el Campeonato Navarro, la primera también para el Campeonato Vasco y la segunda para el Campeonato Riojano de Trial en esta temporada 2019, que llega con algunas novedades en cuanto a interés y participantes.
Miguel Ángel Jiménez ya no está tan solo

La primera prueba, recordemos, fue el Trial de Arnedo, que era puntuable para el riojano/navarro, pero no para el vasco. Pero el de Estella sí era puntuable para este último – de hecho abría su propio campeonato -, así que la colección habitual y numerosa de buenos pilotos vascos se apuntó masivamente a esta carrera. Muchas cosas interesantes hay que comentar. Veamos.
La primera es observar los trasvases entre categorías. Varios TR4 del año pasado ya compiten en TR3. Algunos verdes se han pasado a azules, y algún azul ha subido a TR1.
Fue la noticia del día el regreso de hasta hace poco dominador de la categoría de TR1 Guillermo Fernández Martínez de la Hidalga (alias Guille). Guillermo arrasaba en esta categoría cuando el dios local Miguel Ángel Jiménez se había apartado de las competiciones. Pero coincidió que Miguel Ángel volvió cuando Guille lo dejó, así que hoy podíamos ver a los dos por fin enfrentados.
También nos agradó mucho volver a ver en acción al azul Íñigo Lázaro, quien al final subió al podio de su categoría. Y lo mismo con Jon Sagredo, que se estrenaba en la difícil categoría máxima. Y otro tanto con el veterano Oscar Galdeano, hoy brillante vencedor en TR3; o con Juan Carlos Maurer también, y alguno más que me dejo sin querer en el tintero.
En ausencias fue una lástima no poder contar con la presencia del veteranísimo Roque Tabares, piloto vasco de la época de Manuel Soler. Al parecer se lesionó la víspera y decidió no acudir. Lástima. Ojalá se recupere pronto y podamos verle nuevamente en acción. Otra muy importante fue la del TR1 Dani Gárriz, presidente del moto club Kabras, quien sigue adelante en la recuperación de su rodilla lesionada hace algunos meses, y al que esperamos ver muy pronto en acción nuevamente.
Hablando ahora del trial en sí, el Kabras presentó un trial difícil. Como es habitual, marcó siete zonas a lo largo de una interzona bonita – un sendero revirado entre la vegetación en su mayor parte -.
Y como salieron 76 pilotos, el terreno en algunos puntos se deterioró mucho con el paso de los mismos. Los mejores, pese a este inconveniente, fueron capaces de bajar sus penalizaciones vuelta a vuelta. Sin embargo, el resto pudo, como mucho, mantener las altas puntuaciones de la primera vuelta e incluso empeorar en la segunda y tercera debido a este hecho. Como decíamos antes, el factor primordial fue controlar la tracción. Y otra prueba más de esta dificultad fue que nadie fue capaz de hacer una vuelta completa sin penalizar, y, mucho menos, acabar el trial a cero – algo frecuente en pilotos como Miguel Ángel en TR1 o Diego Urreta en TR2 -; aunque casi se logra lo primero, como ahora veremos. Comentemos cada categoría.
TR1: Guille casi da la campanada
De entre los restantes cinco pilotos más, el mejor fue el catalán Adriá Albejano, con 34 puntos, lejos de los dos primeros, pero bastante por delante de Carlos Monreal (43), Miguel Ángel Bermejo (45) y el local Rubén Ortega (54), con el recién incorporado Jon Sagredo (79), muy esforzado durante toda la mañana, cerrando este grupo de élite.
TR2: Diego Urreta, como siempre: inapelable
Diego sigue teniendo hoy mismo habilidad para pilotar en la categoría TR1, pero por decisión propia se propuso correr menos riesgos y hace ya algún tiempo bajó a la categoría de los azules. Muchas veces nos ha impresionado presentando una tarjeta con todos los ceros posibles. ¡Y esto ha ocurrido también compitiendo con su clásica en esta categoría! Está claro que ganarle es muy difícil. Hasta la fecha tenía a un piloto bastante cerca, casi a su rebufo, podíamos decir: nos referimos a Íñigo Lázaro, quien subía siempre a lo alto del podio cuando Diego no acudía. Y por eso hoy esperábamos un nuevo duelo entre ambos.
Pero, amigo, hay un joven que viene pisando muy fuerte últimamente: Mario Santolaya, que lleva una trayectoria ascendente muy notable, y al que se le ve un pilotaje elegante y muy fino. Y hoy se ha colado entre ambos. Y esto tiene pinta de durar.
En cuarto lugar se clasificó un joven nuevo por estos lares, Markel Iturria (18 + 14 + 11 = 43), y detrás el jovencísimo Marcos Bermejo – hijo del TR1 Miguel Ángel Bermejo -, quien hace nada corría en infantiles, luego en amarillos, luego en verdes y ahora empieza a hacerse notar muy seriamente en esta difícil categoría. Bravo por él.
El local Tapi Armañanzas quedó a tan solo un punto por detrás de Marcos. A continuación se clasificaron José Luis Fernández Martínez (59), Martín Mendibil (62), Patxi Sustatxa (68) y Diego Álvarez Meaza (71). Y, como ya hemos comentado, el único retirado fue Iban Díaz de Guereñu.
TR3: Óscar Galdeano, el mejor de treinta
Esta categoría lleva tiempo siendo la más numerosa en participación. Con treinta pilotos en liza y con unas zonas nada fáciles, era de prever una clasificación muy apretada. Y así fue, sobre todo en los puestos del sexto para atrás. Óscar (5 + 6 + 5 = 16) tuvo en el TR2 Javier Ortiz Bárcenas (6 + 5 + 8 = 19), Diego Pérez Nicolás (4 + 9 + 8 = 21) y el veterano Francisco Javier Aldecoa (7 + 10 + 7 = 24) a sus principales rivales. Javier Ortiz estaba apuntado para la categoría superior, pero unos momentos antes de salir decidió correr en verdes. Era de esperar, por tanto, que subiese al podio. Y lo hizo, pero no arriba del todo, pues un soberbio Galdeano, con una regularidad impresionante, se impuso finalmente a todos. Diego Pérez Nicolás marcó la mejor vuelta de todos (su primera, con solo 4 puntos), lo cual tuvo mucho mérito. Y Aldecoa, siempre lleno de energía – pilote una clásica o una actual -, nos deleitó con su conducción, aunque se quedó muy cerca de irse a casa con una copa.
TR4: El palentino de siempre… Francisco Antolín
Dieciocho pilotos tomaron la salida. Entre ellos, el habitual vencedor de esta categoría: Paco Antolín, un hombre que no conoce descanso, pues corre algún trial prácticamente todos los fines de semana por toda España – ganando – , y así le va a los rivales.
Como era de esperar, Antolín estuvo muy sólido y con tan solo 23 puntos (9 + 8 + 6) le metió 7 puntos al segundo: Jaime Blasco (9 + 16 + 5 = 30), un buen piloto que siempre está en los primeros lugares de esta categoría y que hoy marcó la mejor vuelta de todos ellos (5 puntos en la tercera, un punto mejor que Antolín). Le felicitamos por este peleadísimo segundo puesto.
Si miráis la clasificación, veréis lo apretado que fue este trial para ellos y las puntuaciones tan parecida que se dieron entre muchos de ellos. Vamos, como si esto fuese una carrera en grupo de esas en Moto3 en la que entran diez u once pilotos separados por décimas.
A destacar dos abandonos: el de Enrique Cuesta Palacio y el de la valiente Andrea Echeverría, abrumada ante la seria dificultad de esta prueba.
Clásicas: ganó Roberto Mendíbil, el mejor en amarillos
Causó sensación la moto de Marino: una Honda hecha en su totalidad por él mismo, una auténtica preciosidad.
Como es habitual, a los de clásicas se les ofrece la posibilidad de escoger si van por verdes o amarillos – todos, naturalmente -. Cuando vieron el panorama, decidieron sin la menor duda ir por lo menos difícil. Y acertaron.
Por el hecho de hacer los mismos trazados que los TR4, si juntásemos ambas clasificaciones veríamos que estos pilotos hubiesen estado muy, muy arriba. De hecho, ¡Roberto (5+ 9 + 7 = 21) hubiese ganado a Antolín por dos puntos en TR4! ¡Y José Carlos Jiménez Palacios (6 + 10 + 10 = 26) hubiese quedado tercero! Y Marino (6 + 8 + 16 = 30 puntos, doce ceros) le hubiese quitado el segundo puesto al siguiente – Jaime Blasco, también 30 puntos, pero solo seis ceros -, así que esto nos da idea del buen nivel de pilotaje de estos clásicos. Así pues, quedáis advertidos, Antolín y compañía: ojito con estos de las cafeteras, que andan muuuy bien.
Categorías infantiles: fue duro para ellos
La organización marcó cinco zonas diferentes a triple pasada para estas categorías. A petición de algunos padres, que consideraban que el nivel que se les había marcado en 2018 era un poco bajo, las zonas fueron, en esta ocasión, bastante más difíciles que hasta ahora.Aunque la participación es escasa (como no haya relevo generacional pronto, el trial por esta zona lleva camino de quedarse sin practicantes en el futuro no muy lejano), aquí compiten tanto las motos eléctricas como las de rueda mayor.
Entonces el club buscó aumentar tanto el radio de giro en las curvas como la dificultad general – eso sí, sin escalones -. Y los pobres críos le echaron mucho valor y ganas para superar todas estas dificultades técnicas y, además, tener que pelear en un terreno que ofrecía muy poco agarre. El resultado que ninguno de ellos consiguió bajar del varios en ninguna zona, por lo que las puntuaciones fueron muy altas en todos los casos. En féminas, Daniela Hernando Martínez marcó 49 puntos. En alevines ganó Haitz Lertxundi, con 44 – el mejor de todos los peques, por tanto -, seguido de Iosu Echeverría con 57 y de la otra chica, Andrea Ruiz González, con 61.
Por parte de Íñigo, es un chaval que le echa mucho valor y coraje. Se atrevió, como es habitual en él, con las zonas de los mayores en su pequeña 80 y, pese a sumar muchos puntos (75) al final – algo lógico dadas todas estas circunstancias -, se permitió el lujo de hacer un cero en la zona seis, tercera vuelta, cosa que no todos los amarillos pudieron hacer. Enhorabuena y ánimo.
El combate continúa el próximo 24 de marzo en Ventas Blancas, donde nuestros amigos riojanos nos prepararán un nuevo y sin duda divertido trial. Os esperamos.