El Campeonato de Madrid de Trial disputó su segunda prueba de la temporada 2019 en una nueva localización en la que hasta ahora sólo habían rodado los «clásicos», Morata de Tajuña.
Morata de Tajuña, trial sobre «arenas movedizas»

El Club Deportivo Emedoce sería el encargado de esta cita tras el inicio de temporada que se efectuó en Ávila, compartiendo el Trial de Sotillo de la Adrada con el Campeonato de Castilla y León.El terreno de Morata sería muy distinto a lo habitual para los trialeros madrileños, ya que en lugar de la típica piedra granítica contaría con mayoría de obstáculos a base de empinadas laderas de tierra, giros cerrados y piedra suelta y rocas en algunas zonas. Pero la principal peculiaridad y dificultad de este trial, más que en el desnivel, estuvo en lo inconsistente del terreno, que estaba completamente seco tras la falta de lluvias de los últimos meses y además se deshacía completamente al paso de los pilotos.
Sin embargo el marcaje de las zonas teniendo en cuenta las escasas posibilidades del terreno y el limitado especio fue bastante acertado por parte de Emedoce, con zonas bastante técnicas y sin peligro en ninguna de las categorías, realizando un buen trabajo de imaginación para «sacar petróleo» de donde casi no hay. también fue acertada la elección de fecha, ya que este trial en una época más calurosa hubiese sido un horno.
Precisamente la localización y peculiaridades del terreno no atraían demasiado, y eso probablemente fue el motivo de que las inscripciones fuesen escasas 51 participantes más 11 en modo de entrenamiento.