El 2 Días de Trial de Clásicas de Ger 2025 reafirmó su singularidad como la única prueba por equipos del país, donde la nostalgia y el desafío se dieron la mano entre las majestuosas montañas de la Cerdanya.
Texto: Horacio San Martín. Fotos: Pere Dot.

Bajo el imponente marco de la Cerdanya, donde las cumbres pirenaicas se funden con verdes valles salpicados de bosques y riachuelos, se celebró una nueva edición del 2 Días de Trial de Clásicas de Ger. Los días 26 y 27 de abril, este rincón de Girona volvió a convertirse en el escenario perfecto para un evento que trasciende lo competitivo para convertirse en una auténtica celebración del trial clásico, donde la camaradería, el respeto por las motos de antaño y el amor por el deporte se dan la mano en un ambiente incomparable.
El paddock, repleto de máquinas históricas bastante más antiguas de las que se suelen ver en otros triales de clásicas —Bultacos, Montesas, Ossas, Triumph, BSA o James entre otras—, era un hervidero de conversaciones entre pilotos que, más que rivales, son viejos amigos reunidos para compartir su pasión. Aquí no hay prisas, solo historias que se entrelazan con el suave rumor de motores que llevan décadas rodando.
Un trial diferente, una filosofía única
El ambiente durante la prueba es tan relajado como exigente. En las zonas, los aplausos no solo son para los que pasan a cero, sino también para quienes lo intentan a los mandos de una moto lo más antigua posible.
Nivel Amarillo: Emoción hasta el último punto
En la categoría más accesible, Amarillo, la lucha por el podio fue tan reñida como emotiva. El equipo Rasca Ribes, formado por Enric Luis Blaya con su Honda, José Ramón Martínez a lomos de una Fantic y Vicente Folgado con su Montesa, logró alzarse con la victoria tras sumar 10 puntos, demostrando que la constancia y el trabajo en equipo son claves en este trial.
El tercer escalón del podio fue para el equipo MC-80-C, cuyos integrantes Joaquim García, Josep Jordana y Josep Isern, todos con sus clásicas Bultaco, resolvieron a su favor el empate con 11 puntos frente al PEM Racing, completando así un podio lleno de historias de superación. La clasificación final de la categoría amarilla fue la más apretada de las tres, donde contó hasta la última décima de punto.
Categoría Femenina: Pasión sobre dos ruedas
Las primeras, Marina Font, Zuriñe Saenz y Cristina Cuatrecasas demostraron una habilidad excepcional con sus Fantic, llevando la elegancia y precisión a cada una de las zonas. Su victoria no opaca el meritorio desempeño de Les Fantiquez, integrado por Carme Humanes, Cristina Tort e Ingrid Perarnau, quienes con sus Fantic pelearon cada punto con determinación y diversión. Esperamos que para próximas ediciones haya más equipos femeninos, seguro que lo pasarán en grande, pues hemos visto que quien va repite.
Nivel Verde: Maestría sobre las rocas
La categoría intermedia ofreció un espectáculo de auténtica maestría trialera. El equipo Orféo Mediterrani, compuesto por Venanci Vidal y Manel Campoy con sus Bultaco junto a Xavier Bartrolí con su Montesa, firmó una actuación para el recuerdo al terminar con solo 5 puntos, cifra que habla por sí sola de su dominio en las zonas más técnicas. Muy cerca, el equipo What 5? con Asier Zurbano (Triumph), Hug Alemany (BSA) y Xavier Ribot (Bultaco) completó una gran actuación con 7 puntos, demostrando que la variedad de marcas no es obstáculo para la compenetración. El podio lo cerró el equipo Vells Temps, cuyos miembros Ricard Monge (Fantic), Francesc Estrada (SWM) y Alvar Bertrán (Bultaco) sumaron 15 puntos en una demostración de veteranía y saber hacer.
Nivel Azul: El desafío supremo
El Alma del Trial de Ger
Más allá de los resultados, lo que quedó claro en esta edición fue el espíritu que impregna cada rincón de este evento. Al caer la tarde del viernes y el sábado, el paddock se transformaba en un espacio de convivencia donde pilotos de todas las categorías compartieron experiencias, anécdotas y sobre todo, esa pasión por las motos clásicas que trasciende generaciones. El 2 Días de Trial de Clásicas de Ger no es solo una competición; es un homenaje a la historia viva del trial, un lugar donde las máquinas hablan de épocas pasadas pero cuyos valores – compañerismo, respeto y superación – siguen tan vigentes como siempre, ya que es uno de los pocos triales en que todos prefieren salir con sus motos más antiguas.
Tras la entrega de premios, entre risas, y promesas de volver a encontrarse, los participantes despidieron otra edición de este trial único, dejando claro que mientras haya motos clásicas y paisajes como los de la Cerdanya, el compañerismo del trial por equipos seguirá vivo.