Entrevista a Oscar Mill, campeón Copa de España Trial de Clásicas

A sus 28 años, Òscar Mill es el gran dominador de las citas de trial de clásicas de nuestro país en los últimos tiempos y, desde su irrupción definitiva en 2017, solo ha dejado de ganar una única prueba.

 “Puedo estar días sin usar la Bultaco y una vez me subo no necesito mucho tiempo para sentirme cómodo con ella otra vez”

Òscar Mill, ganador de la Copa de España de Trial Clásicas 2018 Expertos

Es cuanto menos curioso que el hombre que está marcando el ritmo en el trial de motos clásicas de nuestro país haya nacido en 1991. Más que nada, porque muchos lo conciben en cierto modo como una cápsula del tiempo a la que únicamente tienen acceso pilotos cuya juventud transcurrió entre los 70 y 80 del siglo pasado. Pues bien, Òscar Mill parece ser la fantástica excepción que confirma la regla.

Por eso nos desplazamos hasta su localidad natal, Vilafranca del Penedès; para conocer un poco más al campeón que hace que su moto de trial clásica, una preciosa Bultaco Sherpa azul, parezca tan o más ligera que las motos actuales de la especialidad.

– Si te parece, empecemos por la actualidad más candente. Este 2019 te has impuesto en cada una de las dos jornadas de las tres citas celebradas, pero todavía no has podido amarrar tu segundo título nacional. ¿Como afrontas el doble reto de Robregordo?

– Este año no se puede descontar ningún resultado, por lo que hay que disputar todas las carreras si se quiere ganar el campeonato. Para Robregordo estoy con ganas y con calma, ya que tengo un buen colchón de margen de puntos. Intentaremos hacer una buena carrera y, a ser posible, sin prisas; algo que ha sido bastante difícil de lograr en las anteriores pruebas. De cara al campeonato es importante acabar, aunque la intención es siempre seguir ganando y a poder ser sentenciar el título el mismo sábado.

– Jaime Mora y tu padre son tus dos principales rivales y perseguidores en la clasificación. ¿Qué destacarías de cada uno de ellos?

– Jaime es mi rival más cercano en puntos. Se nota que es bastante ‘joven’ por su estilo de pilotaje; por cómo mueve la moto. Es capaz de hacer un 0 en zonas difíciles, aunque también es verdad que acostumbra a cometer más errores de los que debería. En cuanto a mi padre, no está cometiendo errores demasiado gordos, pero se le puede atragantar algún paso o alguna zona y eso le hace ir atrás en la clasificación. Aunque estar en esta categoría a sus 60 años y en su estado físico, tiene problemas con un hombro y también con una de sus rodillas, es para quitarse el sombrero.

– Por cierto, ¿tu padre ya ha empezado la batalla psicológica por el título en casa a pesar de que la prueba madrileña no llega hasta octubre? 

– (Risas). No, de momento, no. La carrera queda algo lejos aún, pero sabe que lo tiene difícil. Lo importante es hacerlo los dos lo mejor posible y ya se verá en octubre que pasa. (Sonríe).

– El Campeón del Mundo de 1979, Bernie Schreiber, regresa por segunda vez a Robregordo como invitado de honor. ¿Es tu piloto de trial clásico favorito?

– No creo tener un piloto de trial clásico favorito. Faltaban 12 años para que yo naciera cuando Bernie ganó el Campeonato del Mundo y hay pocos videos para ver y estudiar cómo era su pilotaje. (Sonríe). Aun así, he oído a mucha gente hablar de él, de su espectacular estilo y de cuán bien iba sobre la moto en aquella época. Yo, como amante también de este estilo clásico, dinámico y algo aéreo, sobre todo con la rueda delantera, tengo a Bernie como uno de mis pilotos de referencia.

– Por segundo año compites con una preciosa Bultaco Sherpa blanca. ¿Es la misma moto con la que tu padre se coronó en 2010?

–  La moto usa otro chasis con respecto a la que usaba mi padre y está  modificada la posición de las estriberas y alguna que otra cosa más para adaptarla un poco más a mi estilo. Pero en cuanto al resto, es idéntica. La mayoría de componentes de la moto son los mismos que él usaba. Básicamente hay en ella mucho de puesta a punto personal.

– ¿Te costó convencerle para que te la dejara?

– (Risas). La verdad es que no. Me costó más convencerle de que usara la Fantic. (Más risas). Me costó que se animara a hacer una carrera con ella. Pero lo cierto es que desde aquel día no ha vuelto a competir con la Bultaco. Yo, en cambio, como veía que la moto estaba ahí, parada, pensé que mejor usarla que dejar que cogiera polvo.– ¿Te la preparas tu mismo?

– La mayoría de componentes son los que mi padre usaba y, por tanto, no ha hecho falta hacer grandes modificaciones. Pero lo que se ha hecho ha sido pensado y preparado por los dos; aunque el trabajo gordo lo hizo él en su día. (Sonríe).

– ¿Por qué te decantaste por dicho modelo en lugar de seguir pilotando la Fantic con la que irrumpiste en el Nacional de clásicas en 2013?

– Es la moto que me quedaba por usar una vez mi padre aceptó llevar la Fantic. (Risas). Pero la verdad es que hace ilusión usar la moto con que mi padre conquistó en su día la corona nacional. También es un reto y una motivación usar una Bultaco. Y más… ¡¡en nuestra categoría!! Es bastante pesada para hacer la mayoría de pasos del nivel Expertos. Pero es un aliciente más y mis compañeros de paddock, así como la gente que nos ve, creo que lo sabe apreciar y lo valora en su justa medida.

– El año pasado tú y tu padre copasteis las dos primeras posiciones. ¿Ves posible repetirlo este 2019?

– La posibilidad está ahí, pero realmente lo veo más difícil este año. En 2018 fue posible porque Diego Urreta dejó el campeonato por problemas de salud después de un muy buen inicio y también porque mi padre protagonizó un magnífico segundo día en Robregordo. Este año Jaime (Mora) está siendo muy regular. Ha obtenido muy buenas posiciones, tanto en el Nacional como en el certamen catalán; por lo que seguro que no nos lo va a poner fácil para que repitamos y a buen seguro nos va a apretar a ambos muy mucho también en esta última prueba.

– Al igual que en lo que llevamos de temporada, en 2018 acabaste primero en todas las citas en las que competiste. ¿Qué prueba te resultó más complicada?

– En el Nacional, la de Oviedo, sin duda. La disputamos con niebla y lluvia, y contó con un largo recorrido. Además, sufrí la rotura del muelle del cambio y ello me condicionó, ya que me impedía usar bien el cambio en las zonas. Asimismo, mis rivales estaban también muy acertados. El propio Urreta, José Gabriel Dasi, mi padre… Los cuatro anduvimos muy igualados en cuanto a puntos hasta el final.

– Has ganado varias de las citas de clásicas más importantes de nuestro país. Si tuvieras que elegir una, ¿cuál sería tu carrera favorita?

– Una de mis favoritas ha sido el Trial del Gall de Ripoll, cita de dos días en la que he podido ganar con la Fantic y el año pasado con la Bultaco. Es de los triales en los que tocas agua, hay variedad de terreno y la mayoría de zonas están marcadas de forma que intentar hacer un cambio es más un lastre que una ayuda. Es un trial en el que se acaba normalmente con bastantes puntos debido a su dificultad, pero sin peligro.

– ¿Y a nivel internacional?

– Lo más parecido internacional a lo que he asistido hasta la fecha han sido los 2 Días de Trial de Clásicas de Sant Julià de Lòria, en Andorra, y los 2 Días Internacionales Trial Clásico Costa Brava. En ambos triales ha participado mucha gente de fuera, con sus estilos y sus motos preparadas. Los dos son triales hechos para disfrutar de formas muy distintas. Andorra es un trial en el que no se sufre tanto. Pero la altura, el verde y el agua le añaden dificultad y por qué no decirlo, también encanto. En Costa Brava, sufrí mucho. Gran participación y grandes nombres compitiendo. Para que te hagas una idea, mi categoría fue más bien un trial de modernas, pero usando motos clásicas. De ahí que llegara al límite de mi Bultaco en muchas ocasiones. A pesar de que de momento es la única carrera de clásicas que no he ganado con la Bultaco, estoy muy satisfecho por cómo lo hice y por mi resultado en ella. Terminé segundo, pero por delante de ¡¡Takahisa Fujinami!!– Alguno de tus compañeros de paddock en el Nacional han competido y ganado títulos continentales en clásicas. ¿Te planteas dar el salto al Europeo o Mundial de la especialidad?

– La verdad es que no estoy muy puesto en cuanto a campeonatos y carreras internacionales. Y por eso no me he planteado competir en ningún campeonato más. Mi intención es pasarlo bien y si económicamente puedo competir fuera pues quizás lo intente en el futuro, pero ahora mismo no está en mis pensamientos.

– ¿Para cuándo tomar parte en los Scottish Pre’65?

– (Sonríe). Pues para cuando tenga una moto ¡¡con la que pueda competir!! y a ser posible, ya puestos, aprovechar para enlazarlos con los SSDT de modernas. ¡¡Sería genial!!

– Los Scottish ‘normales’ solo conocen a ocho ganadores no británicos, cuatro de ellos pilotos patrios. ¿Crees que de ir puedes convertirte en el primer piloto de aquí en ganar los Pre’65 Scottish?

– Sería bonito, aunque lo veo muy difícil. Seguro que hay grandes pilotos acostumbrados al terreno y a usar esas motos. Pero sería un gran reto.

– Además de la pasada Copa de España, atesoras en tu palmarés cuatro entorchados en la Copa Catalana de Trial de Clásicas en la clase ‘Experts’; en 2013 y los restantes desde 2017. ¿Los niveles entre ambas competiciones son muy distintos?

– Normalmente el nivel es el mismo. De hecho, muchas veces aprovechan las carreras puntuables para el Nacional para que puntúen también para el regional donde se celebran. Las diferencias de nivel varían más según la carrera, no en cuanto a campeonatos en sí.

– A todo esto, ¿recuerdas tus inicios sobre una moto de trial?

– ¡¡Por supuesto!! Empecé con cuatro años; con una Beta de trial 50. En aquellos entonces no había motos pequeñas, como las Xispa o las eléctricas ligeras que salieron años después. Tenías problemas para llegar al suelo y la verdad es que la moto pesaba un poquito. Pero era genial poder llevarla.

– ¿Y tu primera carrera?

– Mi primera carrera… la disputé con cinco años en Santa Margarida i els Monjos; un pueblo al lado de Vilafranca del Penedès, de donde soy natural. Además, conservo la foto del podio. Acabé segundo. Pero solo recuerdo que Joaquim Lara, con quien ahora coincido en muchas carreras de clásicas, me prestó la moto de su hijo Marc y competimos los dos compartiendo su moto porque alguna pieza de la mía se usó para arreglar la moto de Dani Gibert, piloto de la RFME y años más tarde Campeón del Mundo Juvenil y Júnior y Campeón de Europa Juvenil y absoluto. Recuerdo eso y comerme el manillar de la moto en una caída. (Risas).

– A tu padre, ¿lo prefieres de mochilero, como en tus inicios, o de rival, como desde que compites en clásicas?

– (Risas). La verdad es que no echo mucho de menos sus broncas cuando hacía de mochilero, aunque alguna le devolví cuando empezó él con las clásicas y yo iba solo a seguirle. (Más risas). De rival está bien, aunque no lo veo como tal tampoco. A las carreras vamos siempre juntos; esperándonos, y seguramente yo no competiría en clásicas si él tampoco lo hiciera.

– En su día conquistaste varios títulos catalanes en categorías inferiores. ¿Por qué alguien con un futuro tan prometedor decide cambiar la moto de trial moderna por la clásica?

– Hubo una temporada en la que no tenía mucho tiempo para entrenar y físicamente no estaba en buenas condiciones para competir en moto moderna. Y así lo comprobé en alguna carrera en la que el físico me jugó malas pasadas. No podía dar mi 100%, algo que me exijo siempre. Pero un día que salimos a dar una vuelta en moto probé una Fantic que hacía poco que la había montado mi padre y quedé gratamente sorprendido de lo que se podía hacer con aquella moto. Y bueno, ya que teníamos las dos motos clásicas decidí probarme en alguna carrera de clásicas e incluso también en alguna de modernas con ella. Y ahí me atrapó.

– ¿Tus entrenos son ahora muy diferentes por el hecho de competir en moto clásica?

– Realmente no entreno mucho y lo bueno de estas motos es que se pueden personalizar mucho a nivel de posición, y que son muy intuitivas. Puedo estar días sin usar la Bultaco y una vez me subo no necesito mucho tiempo para sentirme cómodo con ella otra vez. Si el trial es clásico para ir con ambas ruedas en el suelo no desgasta mucho físico.

– ¿Has tenido que cambiar tu forma de pilotar para adaptarte a la Bultaco?

– Por supuesto que ha habido muchas cosas que no puedo hacer igual con la Bultaco que con una moderna. Pero tengo facilidad para adaptarme a cualquier moto y mi estilo y forma de pilotar varía bastante según la montura; aunque puedo ser bastante crítico con ellas. Cuando modifiqué el chasis un poco a mi gusto entendí que intentar que la Bultaco se pareciera a una moto de trial actual era un error; que no podría aprovechar bien todo su potencial, así que busqué otras formas de hacer lo mismo que haría con una moto moderna pero usando los 95 kgs. de la Bultaco en mi favor. Ahora puedo conducir tanto en modo clásico como moderno y puedo variar mi estilo a mi antojo. Aunque he de reconocer que poner la Bultaco ‘a dieta’ no le iría mal. (Risas).

– Algunos de tus rivales consideran que eres demasiado joven como para medirte con ellos al manillar de una clásica. ¿Qué les puedes decir en tu favor?

– He oído de todo, pero todos los que me han visto en acción saben que uso un estilo muy clásico y por ello algunas veces cometo errores por no recurrir a un estilo más moderno. Creo que me respetan igual que yo los respeto a todos ellos; siendo grandísimos pilotos capaces de hacer un 0 en las mismas zonas que yo. A lo mejor, tengo algo más de acierto a la hora de poner en práctica mis trazadas, lo que me da algo más de margen de error. Además, tengo una muy buena capacidad para la improvisación. Realmente creo que hay bastantes pilotos capaces de ganarme en este tipo de competiciones, lo que ocurre es que hasta ahora he tenido bastante suerte, incluso en triales en los que pensaba que no iba a ganar. (Sonríe).

– Por cierto, en 2015 te vimos ejerciendo de mochilero en el Campeonato de España CET. ¿Qué tal la experiencia?

– Pues una experiencia algo distinta, la verdad. Supongo que la experiencia es distinta según el carácter o estado de ánimo del piloto y la forma en la que uno ve o plantea la carrera. He hecho de mochilero a unos cuantos pilotos, pero en 2015 hice de mochilero de mi ex pareja. Y fue distinto a todo lo que había hecho anteriormente de manera puntual, ya que ella empezó muy tarde a practicar trial y aún más a competir. Su inexperiencia, sumada a su nerviosismo, le jugaron malas pasadas. Pero fue una temporada más que respetable para una chica aficionada, con una ilusión, sin apenas entreno y pagándose absolutamente todo de su propio bolsillo.

– ¿Te gustaría repetir o, de volver al CET, sería ya como piloto de TR4 o TR3?

– La verdad, no me apetece atarme a nadie más por ahora como mochilero y prefiero aprovechar mi tiempo compitiendo. Por eso no descarto hacer alguna prueba del CET, y supongo que sería en TR3.

– Tanto en el CET como en TrialGP el sábado se disputa una Zona de Calificación, ¿te gustaría que la implantaran también en la Copa de España de Trial Clásicas 2020?

– ¡¡Uffff!! Creo que sería ¡¡una locura!! ¿Una zona de calificación por tiempo en clásicas? La mayoría de pilotos estarían en contra, por el simple hecho de que se arriesgarían a romper alguna pieza de sus motos, ya sea por los pocos recambios que hay, por su valor económico o simplemente por su valor sentimental; por no hablar del riesgo existente a hacerse daño. Aun así, estaría bien hacer algún sistema para definir el orden de salida, ya que en muchos casos es aleatorio y sin sentido.

– En los últimos tiempos, el trial femenino ha eclosionado con fuerza. Por desgracia, en clásicas, de momento no. ¿Por qué crees que no hay pilotos chicas en clásicas?

– La verdad no lo sé. Creo que les iría bien a muchas chicas. Por lo menos probar, respetando el estilo clásico y aprendiendo a usar el peso de la moto a su favor, ya que ellas acostumbran a pesar menos y a tener menos fuerza bruta que muchos de los hombres con los que se miden.

– ¿Aconsejas a los pilotos jóvenes que se aventuren como hiciste tú en su día a participar en pruebas clásicas?

– Lo de aventurarse ya es algo personal, pero creo que vale la pena probar si se tiene ocasión para ello. Creo que de toda experiencia se puede aprender y más los jóvenes que en su gran mayoría, por no decir todos, tienen un estilo moderno muy marcado. Seguro que les puede servir para ver distintas trazadas en una misma zona y seguro que aprenden a gestionar mejor las carreras; aprenden a evitar esfuerzos innecesarios y, por consiguiente, cometerían menos errores.

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